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Lionel Messi enfrenta fatiga muscular antes del Mundial

Lionel Messi dejó el campo en el minuto 73 del 6-4 de Inter Miami ante Philadelphia y, de inmediato, el fútbol se quedó sin aire. No fue un gesto de enojo ni un simple cambio táctico: fue una salida abrupta, con gesto serio y miradas de preocupación a su alrededor.

Horas después llegó el parte médico del club de la MLS: fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo. Una frase corta que, a menos de un mes del inicio del Mundial, pesa como un párrafo entero.

Scaloni, entre la preocupación y el alivio

En la sede de la AFA, Lionel Scaloni vio el partido por televisión. No estaba en la cancha, pero vivió el susto como si estuviera en el banco.

“Obviamente hubiéramos preferido que no pasara nada”, admitió en DSports. No maquilló la inquietud. Lo que sí dejó claro es que ahora todo depende de la evolución y de los nuevos estudios que se le realizarán a Messi para confirmar el diagnóstico inicial.

El seleccionador, que debe anunciar su lista la próxima semana, confesó también un matiz clave: sintió alivio al ver que Messi pidió el cambio. El capitán no forzó, no quiso desafiar al cuerpo. A esta altura de su carrera, y con un sexto Mundial en la mira, conoce demasiado bien los límites.

Inter Miami baja el tono, pero no despeja las dudas

Tras el encuentro, el entrenador Guillermo Hoyos aportó contexto. Explicó que Messi estaba cansado, que el césped estaba pesado y que nadie quería correr riesgos con su estado físico. Un mensaje prudente, casi tranquilizador, pero que no borra la inquietud global.

El comunicado de Inter Miami del lunes fue igual de medido: el retorno a la actividad física dependerá de su progreso clínico y funcional. Nada de plazos, nada de fechas marcadas en rojo. Solo una puerta abierta a la espera.

Con un futbolista de 38 años, ocho veces ganador del Balón de Oro y eje absoluto de la selección campeona del mundo, cada palabra se mide. Cada silencio también.

Un sexto Mundial en juego

Messi no ha confirmado públicamente que jugará el Mundial, pero todo el ecosistema del fútbol actúa como si fuera un hecho. Sería su sexta participación en una Copa del Mundo, una marca que lo pondría a la par de Cristiano Ronaldo y del arquero mexicano Guillermo Ochoa, si ambos también llegan a la cita.

No es solo una cuestión de récords. Es el cierre de un ciclo dorado, la posible última vuelta del campeón de Qatar con la camiseta de Argentina en una Copa del Mundo. Por eso cada molestia muscular se siente como un temblor.

Desde que llegó a Inter Miami en 2023, el rosarino ha manejado su carga de partidos con extrema cautela. El cuerpo técnico del club lo ha dosificado, lo ha liberado de encuentros en períodos de calendario congestionado, consciente de que el gran objetivo de este tramo de su carrera no se juega únicamente en la MLS.

El calendario aprieta

La MLS ya entró en su paréntesis por el Mundial, que será organizado por Estados Unidos, México y Canadá. Para Messi, ese parate es un respiro y, al mismo tiempo, una cuenta regresiva.

Argentina tiene marcado en el calendario el 16 de junio, fecha del debut ante Argelia en Kansas City. Seis días más tarde, el 22, se cruzará con Austria. El cierre del Grupo J será el 28 frente a Jordania.

Antes de todo eso, dos amistosos en territorio estadounidense: Honduras el 6 de junio e Islandia el 9. Son los partidos pensados para ajustar detalles, afinar sociedades, terminar de definir la lista. Y, ahora, también para calibrar hasta dónde se puede exigir a Messi.

Entre la gestión del presente y el peso de la historia

Messi se mueve hoy en una delgada línea: competir y llegar afilado, pero sin sobrepasar el límite físico. Lo sabe él, lo sabe Inter Miami, lo sabe Scaloni. Por eso la palabra “fatiga” no se toma a la ligera, aunque no haya, por ahora, lesión grave confirmada.

A los 38 años, con cinco Mundiales ya en la espalda y un título mundial reciente, el capitán argentino sigue siendo el talismán de una selección que sueña con defender la corona. Nada se planifica sin él. Ningún escenario ideal lo excluye.

La pelota ahora está en manos de los médicos, del tiempo y de la prudencia. La gran incógnita es otra: ¿cuánto más puede desafiar Messi al calendario, al cuerpo y a la historia sin que ninguno de los tres le pase factura?

Lionel Messi enfrenta fatiga muscular antes del Mundial