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Karim Adeyemi brilla en su debut goleador con el Barça

Manchester United ha invertido con decisión en este mercado, pero puede que el gran golpe del verano se le haya escapado. Desde Barcelona, Karim Adeyemi empieza a justificar cada euro de los 26,5 millones de libras que costó, una cifra que hoy suena a ganga para un jugador que los ingleses tuvieron en su radar y dejaron pasar.

Durante el pasado mercado de enero, el delantero alemán de 24 años estuvo firmemente vinculado al United. Había interés, había seguimiento… pero no hubo oferta. El club de Old Trafford miró hacia otro lado y priorizó reforzar el centro del campo tras la salida de Casemiro, apostando por Youri Tielemans desde Aston Villa y Andrey Santos procedente de Chelsea. Adeyemi, mientras tanto, esperaba.

El Barça no. El Barça aguardó su momento y golpeó cuando el precio cayó. En invierno, el internacional alemán estaba valorado en torno a 70 millones de libras. Unos meses después, los catalanes lo cerraron por menos de la mitad, 26,5 millones, tras una negociación paciente con Borussia Dortmund que terminó inclinándose del lado azulgrana.

No se trata de un desconocido. Adeyemi lleva años llamando la atención de media Europa. Desde que firmó su primer contrato profesional con Red Bull Salzburg en 2018, su producción ofensiva fue creciendo a un ritmo que no se puede ignorar: 33 goles y 24 asistencias en 94 partidos con el conjunto austríaco. Números de delantero serio, no de promesa pasajera.

Ese rendimiento le abrió la puerta de Borussia Dortmund en 2022. En Alemania volvió a responder: 36 goles y 25 asistencias en 125 encuentros con Die Schwarzgelben. Con ese bagaje, no extraña que varios gigantes europeos se posicionaran. El que sí sorprende es el precio final que ha pagado el Barça por un atacante en plena madurez competitiva.

El domingo, en el 5-2 del Barça ante FC Basel, se vio el primer destello de lo que puede venir. Adeyemi firmó su primer gol con la camiseta blaugrana y repartió también una asistencia en un partido que sirvió para ajustar los últimos detalles de la pretemporada, pero que dejó una sensación clara: el alemán encaja, y encaja muy bien.

La prensa de su nuevo país no tardó en subrayarlo. SPORT lo señaló directamente como la “estrella” del encuentro. Desde Madrid, Marca destacó que había “sobresalido especialmente” dentro de un ataque barcelonista que empieza a encontrar automatismos. No fue solo la estadística; fue la forma. Desmarques agresivos, voluntad constante de encarar, pases con intención de dañar.

Las redes sociales ardieron al mismo ritmo. Un usuario se preguntaba en X cómo habían logrado convencer a Dortmund para dejar marchar a Adeyemi por solo 22 millones de euros, una cifra que, vista la inflación del mercado, parece casi un error de cálculo. Otro recordaba que el alemán “llegó en silencio” y podría convertirse en la gran sorpresa del curso en el Camp Nou.

Los elogios subieron de tono. Un aficionado defendía que Adeyemi está “muy lejos de ser un jugador promedio” y lo calificaba de “élite” por su capacidad para liderar a Dortmund hasta una final de Champions League. Subrayaba también su edad: apenas 24 años y ya con un promedio de más de 30 contribuciones de gol por temporada, cifras comparables —según ese comentario— al mejor año de Bukayo Saka, y todo ello sin haber vestido antes la camiseta de un club considerado de la élite absoluta.

Otro mensaje resumía la sensación general: “Siempre creí en Adeyemi, pero no sabía que tenía esto en su repertorio. Qué jugador”. La frase encaja con la impresión que dejó su debut goleador con el Barça: un atacante con chispa, con hambre, con la determinación de atacar cada jugada como si fuera la última.

También hubo voces más prudentes. Un usuario recordaba que un amistoso de pretemporada ante Basel “no certifica nada” por el nivel del rival. Pero incluso en esa advertencia se colaba el reconocimiento: en Adeyemi se aprecia “la chispa, la voluntad de hacer daño, un cierto grado de habilidad en el regate, la intención en el pase y en el disparo”.

Ahí está la clave. No es solo el gol, ni la asistencia. Es la sensación de amenaza constante. Esa clase de presencia que cambia el lenguaje corporal de una defensa rival y que, en un equipo como el Barça, puede multiplicar el impacto de quienes le rodean.

En Manchester, mientras tanto, el debate se cocina a fuego lento. El club ha cubierto un vacío importante en el mediocampo, sí, pero ha dejado pasar a un atacante versátil, en plena progresión, por un precio que difícilmente se repetirá. Si Adeyemi traslada esta versión a LaLiga y a la Champions League, cada tanto suyo en el Camp Nou será un recordatorio incómodo para Old Trafford.

El verano aún no ha terminado, la temporada ni siquiera ha comenzado oficialmente, pero la pregunta ya flota en el aire: ¿ha dejado escapar el United al gran fichaje ofensivo del año justo cuando el Barça lo empieza a disfrutar?