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James Garner: El nuevo jefe del centro del campo del Everton

Las entradas duras que arrancan puntos a domicilio en partidos de alta intensidad se han convertido en parte del paisaje para la afición de Everton cada vez que ve a James Garner. Esa mezcla de agresividad, lectura táctica y constancia ya no sorprende en Goodison Park. Ahora empieza a llamar la atención en el resto de la Premier League.

El último escaparate llegó en el 0-0 en el campo de Tottenham, un empate trabajado en el que el centrocampista se impuso a un medio rival valorado en casi 200 millones de libras, con Sandro Tonali y Mateus Fernandes al otro lado. No se escondió. Fue al choque, mandó y, sobre todo, eligió bien.

Thomas Frank, analista en Match of the Day, no dudó en subrayar su actuación tras el encuentro. El danés destacó cómo Garner frenó dos ataques prometedores con entradas clave sobre Tonali y Fernandes. Todo eso, además, de un futbolista que se perdió buena parte de la pretemporada por una operación de hernia.

“Garner hoy ha estado extremadamente bien”, dijo Frank. “Está atento; habla; organiza. En una situación de presión alta, hace la recuperación, y eso es excepcional y tan importante cuando juegas contra un equipo que te domina. Corrió muchísimo, esa es una parte de su juego, pero igual de importante es su toque. Está mucho en contacto con el balón. A través de él pasan muchas cosas”.

Ashley Williams, exdefensa de Everton y también analista, fue directo al grano: “Es realmente impresionante. Si eres central y está delante de ti, es el tipo de centrocampista que quieres”.

De apuesta discreta a pieza central

Everton pagó solo 9 millones de libras iniciales a Manchester United por Garner en 2022, después de que el canterano completara una cesión clave en Nottingham Forest, al que ayudó a ascender a la Premier League. En Old Trafford nunca llegó a ser titular en liga. En Liverpool, el camino tampoco fue inmediato.

Le costó dos temporadas asentarse en Everton, primero con Frank Lampard y después con Sean Dyche, en un contexto de problemas financieros y sanciones de puntos que marcaron el día a día del club. Entre ese ruido, el 2025-26 se convirtió en su temporada bisagra.

Garner disputó todos los minutos de la campaña liguera salvo seis, liderando un intento serio de asalto a plazas europeas que se mantuvo vivo durante buena parte del curso. No solo estaba disponible. Era imprescindible.

En diciembre, Everton viajó con una plantilla mermada al campo de Forest y se llevó un 0-2 que les dejó a solo cuatro puntos de los puestos de Champions. Ese día, Garner abrió el marcador y firmó una actuación dominante, casi simbólica de su evolución.

Tras aquel triunfo, el técnico David Moyes fue claro: “Cuando llegué, aún veía un poco a un chico, y ahora creo que veo a alguien que se está convirtiendo en un muy buen líder, empezando a asumir más responsabilidad, a madurar y a empezar a actuar como un auténtico centrocampista”.

Números de líder, carácter de vestuario

Los datos respaldan esa sensación. La temporada pasada, Garner encabezó buena parte de los registros clave en Everton, tanto en creatividad como en despliegue físico. Fue el jugador con más pases acertados, más entradas ganadoras y más intercepciones. También el que más asistencias repartió y el que generó más ocasiones.

Lo más llamativo llegó cuando el equipo perdió a una de sus grandes referencias ofensivas. Tras la lesión de Jack Grealish en enero, que le dejó fuera el resto del curso, Garner dio un paso al frente: cuatro de sus siete asistencias llegaron después de ese golpe para el equipo.

“Ha estado fantástico desde que llegué”, admitió Moyes. “Probablemente no me daba cuenta de lo bueno que era. Ha estado tan bien”.

De fichaje discreto a metrónomo y escudo, Garner se ha ganado el respeto del vestuario y el foco del resto de la liga. Y si este es solo el punto de partida, la pregunta ya no es si puede sostener este nivel, sino hasta dónde puede llevar a Everton su nuevo jefe del centro del campo.