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Jamal Musiala: De crisis a nuevas oportunidades en el Bayern

Jamal Musiala, entre el susto, el silencio y un futuro que sigue siendo grande

El amistoso de mediados de agosto ante RB Leipzig (3-1) dejó mucho más que un simple resultado de pretemporada. Ese día, Jamal Musiala se desplomó por primera vez sobre el césped, víctima de una disfunción neurológica que provoca las llamadas crisis de ausencia. El público no sabía nada. El sobresalto quedó envuelto en silencio.

Dos días después, en las oficinas del Bayern en la Säbener Straße, el tema ya era imposible de esquivar. En la mesa se sentaron el miembro del consejo responsable del área deportiva, Max Eberl, el director deportivo Christoph Freund, Musiala, su entorno y uno de los médicos que le tratan. Había que decidir cómo manejar algo que el club conocía desde toda la temporada pasada: la enfermedad del jugador.

Según Sport Bild, desde el Bayern se propuso hacer pública ya la situación médica de su mediapunta. Transparencia, protección, control del relato. Pero Musiala no se sentía preparado. No todavía.

Se alcanzó entonces un punto intermedio: el futbolista de 23 años informaría al público en cuanto se produjera un segundo colapso en un partido. No tardó en llegar. Un día después, en el amistoso ante 1. FC Heidenheim (4-2), volvió a desplomarse. Y, tal y como se había acordado, el comunicado que Musiala publicó inmediatamente después en Instagram ya estaba trabajado junto al club.

El teléfono de Klopp y un mensaje claro

Tras hacerse pública la noticia, las llamadas se sucedieron. Entre ellas, una que pesaba más que el resto: la del nuevo seleccionador de Alemania, Jürgen Klopp. De acuerdo con Sport Bild, Klopp le aseguró a la estrella del Bayern todo su apoyo y le dejó un mensaje directo: Musiala es una pieza central en sus planes para la selección.

La conversación impresionó al jugador. No era solo un gesto de cortesía. Era una declaración de intenciones en un momento delicado, cuando el foco mediático se mezclaba con la preocupación por su salud.

El informe también arroja luz sobre su contrato. Cuando lo firmó en febrero de 2025, con un salario estimado en torno a los 25 millones de euros anuales, las crisis de ausencia aún no se habían manifestado. Por eso, el acuerdo no incluye cláusulas específicas ni salvaguardas relacionadas con esta enfermedad. El vínculo se construyó sobre el talento, no sobre la amenaza de un problema médico que entonces no existía.

Ajuste de medicación y parón obligado

Las dos caídas, ante Leipzig y Heidenheim, llegaron después de que se redujera la medicación tras el Mundial. Eberl lo explicó con crudeza y sencillez: Musiala había bajado un poco la dosis y ahora tocaba volver a incrementarla. El susto obligó a recalibrar el tratamiento.

Ese reajuste no es inmediato. Hasta que la nueva dosis haga pleno efecto pueden pasar hasta 14 días. Por eso, el internacional alemán está apartado del trabajo con el grupo y se entrena únicamente de forma individual. Nada de rondos, nada de partidillos. Solo sesiones controladas, a la espera de que el cuerpo se estabilice.

Calendario, dudas y un regreso marcado en rojo

¿Qué viene ahora? Según Sport Bild, Musiala no entra en los planes para la convocatoria del Bayern en el estreno de la Bundesliga este viernes ante VfB Stuttgart. Demasiado pronto, demasiado arriesgado.

Ocho días más tarde, en la segunda jornada, a domicilio ante Schalke, el escenario cambia. Ahí se ve con más opciones su regreso a la competición. No como una apuesta desesperada, sino como un paso lógico si la medicación responde y los médicos dan luz verde.

Al mismo tiempo, se acerca otra fecha clave: el 17 de septiembre, día en que Jürgen Klopp anunciará su primera lista como seleccionador de Alemania. Para entonces, Musiala podría estar ya de vuelta en ritmo competitivo. O no. Ese será uno de los grandes interrogantes alrededor de la primera convocatoria de la nueva era.

La gestión del Bayern y el impulso de Kompany

En medio de la incertidumbre, hay un punto que, según Sport Bild, Musiala tiene claro: está muy satisfecho con cómo el Bayern está manejando su situación. El club ha optado por la cercanía y la protección, no por la presión.

También ha sido clave la figura de Vincent Kompany. El técnico belga mantuvo recientemente una conversación personal con el jugador. El mensaje fue contundente: desde que Kompany llegó en 2024, nunca ha visto a Musiala tan bien como ahora. Ni en lo físico, ni en lo futbolístico.

Sus palabras en público han ido en la misma línea. Kompany subrayó que el internacional alemán ha dado “un enorme paso adelante” este verano. Señaló los minutos disputados, la influencia en el juego y un nivel que, según él, no solo se ha igualado al de los mejores del equipo, sino que lo ha superado. Y remató con una frase que pesa en Múnich: “No hemos visto a Jamal así desde su lesión contra Paris”.

Entre las crisis de ausencia, los ajustes médicos y los planes de dos entrenadores —Kompany y Klopp— que lo consideran intocable en su tablero, la pregunta ya no es solo cuándo volverá Jamal Musiala, sino hasta dónde puede llegar cuando vuelva a sentirse completamente libre sobre el césped.