Ipswich Town busca un nuevo entrenador: Solskjaer y O'Neil en la lista
Ipswich Town se prepara para su vuelta a la Premier League con una decisión que puede marcar una era. El club estudia un movimiento de impacto: colocar a Ole Gunnar Solskjaer al frente del proyecto, según informa la BBC. Un nombre grande, un contexto nuevo y un banquillo que llega caliente tras una marcha que ha sacudido Portman Road.
El técnico noruego lleva meses lejos del primer plano desde su salida de Besiktas el verano pasado. Quiere un nuevo reto en Inglaterra. Y el encaje con Ipswich no es solo deportivo; también tiene un punto simbólico.
El hilo que une a Old Trafford con Portman Road
La vacante se abre tras la salida de Kieran McKenna, el arquitecto del ascenso, que confirmó su adiós apenas semanas después de certificar el retorno inmediato a la Premier League. Un golpe duro para una afición que soñaba con verle dirigir al equipo en la máxima categoría.
McKenna no es un nombre cualquiera en esta historia. Fue asistente de Solskjaer en Manchester United. De aquel cuerpo técnico nace una línea directa entre el héroe que se va y el candidato que asoma. El relevo, si se consuma, tendrá algo de continuidad emocional, aunque el estilo y la presión sean muy distintos.
El noruego dejó Old Trafford tras tres años en el cargo, con el subcampeonato de la Premier en la temporada 2020-21 como gran logro. Después, un parón, un paso breve por Turquía y, más tarde, su nombre rondando de nuevo el United, donde llegó a ser considerado para regresar antes de que el club se decantara por Michael Carrick en busca de un nuevo rumbo.
Ahora, la oportunidad es otra: demostrar su valía lejos del foco abrasador de Manchester.
Gary O'Neil, la otra vía potente
Solskjaer no es el único sobre la mesa. En los despachos de Ipswich también se habla con fuerza de Gary O'Neil, actualmente al mando de Strasbourg. Un perfil distinto, pero con crédito ganado en los últimos años.
O'Neil se ha labrado una reputación sólida tras sus etapas en Bournemouth y Wolves. Sabe manejar contextos complicados, plantillas ajustadas y urgencias constantes. Y cuenta con un punto a favor clave: ya trabajó con el director ejecutivo de Ipswich, Mark Ashton, en Bristol City. Esa confianza previa pesa mucho cuando el margen de error es mínimo.
Strasbourg, según se apunta, no quiere ni oír hablar de su salida. O'Neil llegó al club francés en enero y la entidad pretende construir en torno a él. Pero el gancho de volver a la Premier League, y hacerlo con un proyecto en plena ebullición como el de Ipswich, puede convertirse en una tentación difícil de rechazar.
En Portman Road lo tienen claro: necesitan a alguien capaz de sostener el impulso de estos últimos años. El ascenso no es un punto final, es el inicio del examen más duro.
El vacío que deja McKenna
La marcha de McKenna se siente como un mazazo entre los aficionados. El técnico de 40 años decidió dar un paso al lado pese a haber guiado al equipo desde las profundidades de la League One hasta el “paraíso” de la Premier. Un viaje vertiginoso, dos ascensos consecutivos y una identidad de juego que devolvió el orgullo al club.
Se le relacionó con fuerza con el banquillo de Fulham, pero el propio McKenna ha querido enfriar las teorías más interesadas: su salida responde, según explicó, a la necesidad de recargar pilas.
En su comunicado de despedida, dejó una frase que resume su etapa: “Siento que este es el momento adecuado para apartarme. Lo hago con un gran orgullo por el increíble progreso que hemos logrado y con una enorme esperanza y optimismo por el futuro del club”. No es solo un adiós; es un legado. Y también una exigencia para el que venga.
Porque quien ocupe ese asiento no llegará a un club roto, sino a uno que ha aprendido a ganar bajo presión y que ha roto una barrera histórica: Ipswich se ha convertido en el primer equipo desde Southampton en 2012 en encadenar dos ascensos, del tercer escalón a la Premier, en temporadas consecutivas.
Un reto muy distinto para Solskjaer… o para O'Neil
Para Solskjaer, Ipswich sería un escenario radicalmente diferente. Nada de la lupa diaria sobre cada decisión, cada rueda de prensa, cada alineación que implica Manchester United. Aquí la presión existe, y será feroz si las cosas se tuercen, pero tiene otro tono: el de un club que vuelve a la élite y quiere quedarse, no solo sobrevivir.
El noruego encontraría un vestuario acostumbrado a competir al límite, con una dinámica ganadora y una grada entregada tras años de sufrimiento. Un contexto ideal para reconstruir su imagen como entrenador en la élite inglesa.
O'Neil, por su parte, encajaría en un perfil más pragmático, de técnico que ha demostrado saber exprimir recursos y adaptarse rápido a la tormenta que suele ser la Premier. Su experiencia reciente en el fútbol inglés, y la sintonía con Mark Ashton, juegan a su favor.
Ipswich no puede permitirse un experimento. Necesita una figura que se suba a un tren ya en marcha, que no frene la inercia y que entienda lo que significa defender un doble ascenso ante los gigantes de la categoría.
La decisión marcará el tono del regreso a la Premier League. ¿Apuesta por el peso simbólico y la narrativa de redención de Solskjaer, o por el perfil más funcional y continuista de O'Neil? Portman Road espera respuesta. Y la temporada no va a esperar a nadie.






