Inglaterra y el Mundial: entre celebraciones y riesgos
En las afueras de Durham, a primera hora de la mañana, el fútbol se mezcló con la realidad más cruda de las carreteras británicas. Mientras el país aún comentaba el 4-2 de Inglaterra ante Croacia, los agentes de tráfico detuvieron a conductores al azar y les pidieron soplar en el alcoholímetro. Hora punta, rostros somnolientos y una pregunta incómoda: ¿seguía el alcohol de la noche anterior en el cuerpo?
La policía de Durham no improvisó. Las cifras mandan: en días de partido de Inglaterra se registran alrededor de un 20% más de colisiones, según el propio cuerpo. Con los encuentros del Mundial en Norteamérica arrancando más tarde de lo habitual para el horario del Reino Unido, el temor es evidente: aficionados bebiendo hasta la madrugada y, al día siguiente, al volante todavía por encima del límite.
En el control, ninguno dio positivo mientras la agencia de prensa estuvo presente, pero al menos un conductor descubrió, con sobresalto, que estaba peligrosamente cerca del máximo permitido. Esa fina línea entre “todo bien” y una tragedia.
La sargento Sarah Manser lo resumió sin rodeos: el mensaje era recordar que el alcohol puede seguir en el organismo a la mañana siguiente. Contó que ya habían detectado a varios con alcohol en sangre, aunque sin superar el límite legal. Su petición fue tajante: no mezclar nunca alcohol y conducción.
Entre los conductores, también hubo apoyo. Louis Renwick, que pasó la prueba sin rastro de alcohol, aplaudió el operativo. Demasiadas muertes en la carretera por culpa del alcohol como para mirar hacia otro lado, vino a decir.
Mientras en Durham se luchaba contra el lado oscuro de la celebración, a miles de kilómetros, en Dallas, la fiesta inglesa vivía su propia cara y cruz.
Dallas, el “Palacio” y una noche desbordada
En el Londoner Pub de Dallas, el partido ante Croacia se convirtió en una avalancha. El local, que había anunciado un cierre más tarde que otros bares, se llenó hasta el límite. Literalmente.
Las cifras impresionan: 2.352 botellas de cerveza vendidas, más de 5.000 cervezas consumidas en total y una facturación que superó las 30.000 libras en una sola noche. Pero el éxito económico tuvo un precio. El pub alcanzó el aforo máximo con solo dos guardias de seguridad en la puerta. La policía intervino al inicio del encuentro; vídeos en redes mostraban a los agentes entrando mientras los aficionados entonaban el himno nacional y ordenando evacuar a parte de los presentes.
La fiesta acabó pasando factura. Al día siguiente, el Londoner anunció que el inspector de incendios había ordenado su cierre temporal. En un comunicado, el local habló de “caos”, de destrozos en la propiedad y en las zonas ajardinadas, y matizó que las cifras de ventas difundidas estaban infladas porque no tenían en cuenta los daños sufridos. También recordó a los clientes que el pub se encuentra en un complejo con otros negocios y viviendas, un aviso claro de que el fervor futbolero había ido demasiado lejos.
Dentro del estadio de Dallas, la historia fue distinta. Allí, el ambiente se movió entre una eliminatoria de FA Cup desatada y un espectáculo al estilo Super Bowl. Tras el pitido final, aquello se transformó en un karaoke masivo: “Hey Jude”, “Wonderwall”, “Sweet Caroline” y, cómo no, “Football’s Coming Home” tronando después del gol de Marcus Rashford en el 85’, el tanto que selló el 4-2 y desató la euforia.
Entre los miles de aficionados, una escena resume el impacto del torneo. Jessica Long, estadounidense, se acercó emocionada para hablar de lo que supone que el Mundial llegue a su ciudad. Excompetidora del maratón de Londres, recordó cómo había corrido por las mismas calles donde vive el periodista que la escuchaba. Para ella, el día fue “fantástico”, una demostración de gente de todo el mundo reunida por el fútbol.
Kane, el “paquete completo” y la carrera por la Bota de Oro
En el centro de la tormenta futbolística, Harry Kane. El capitán firmó un doblete en la primera parte ante Croacia, igualando los 10 goles de Gary Lineker como máximo goleador inglés en Mundiales. No fue solo cuestión de números. Thomas Tuchel lo definió como el “paquete completo”, un líder total.
El técnico alemán destacó una acción que no aparece en los resúmenes: en la prórroga, Kane se lanzó con todo el cuerpo para bloquear un disparo tras una jugada a balón parado. Para Tuchel, ese compromiso defensivo de su delantero centro lo dice todo de su actuación. Habló de un rendimiento “completo”, de un capitán “entregado física y mentalmente”.
Kane tiene un objetivo personal enorme: convertirse en el primer jugador en la historia en ganar la Bota de Oro del Mundial en dos ocasiones, tras lograrla en 2018. La competencia es feroz. Kylian Mbappé y Erling Haaland abrieron el torneo con sendos dobletes. Lionel Messi respondió con un triplete ante Argelia. Veinticuatro horas después de ver sus exhibiciones, el punta del Bayern replicó con su propio doblete.
Reconoció que, aunque intenta no obsesionarse con los demás, es inevitable fijarse en esos rivales. Como delantero, quiere marcar cuanto antes, y esa competencia en la élite le sirve de gasolina. El Mundial, dijo, es el escenario para llevar su nivel al máximo.
Tuchel, el giro táctico y la sombra de Southgate
El 4-2 ante Croacia no fue un paseo. Inglaterra encajó dos goles en la primera mitad y se marchó al descanso con un 2-2 que olía a problema. Ahí apareció la mano de Tuchel.
En el vestuario, el alemán pidió a sus jugadores que se soltaran, que se quitaran las “cadenas”, que se calmaran y fueran a por el partido. “¿Qué es lo peor que puede pasar?”, fue el mensaje, según reveló Kane. Les pidió que mostraran al mundo quiénes podían ser. La respuesta fue brutal: un segundo tiempo a toda máquina, con presión, ritmo y un Croacia incapaz de aguantar el vendaval.
Jude Bellingham abrió la segunda parte con un gol a los dos minutos. Rashford cerró la cuenta con el cuarto. Una Inglaterra desatada, que controló el juego una vez por delante y apenas sufrió. El tipo de reacción que define a un candidato serio.
Kyle Walker, en una columna, marcó la diferencia con el pasado reciente. El lateral comparó la gestión de Tuchel con la de Gareth Southgate y subrayó la capacidad del alemán para cambiar partidos desde el banquillo. Frente a Croacia, los ajustes y los cambios llegaron en el momento justo. Walker recordó que con Southgate el once titular solía mantenerse casi inamovible, algo que a veces chocaba con la sensación de los propios jugadores sobre el césped, pidiendo un revulsivo.
Con nombres como Bukayo Saka, Morgan Rogers y Rashford entrando con veinte minutos por delante, Walker fue claro: “asustan a cualquier equipo del mundo”. Y esa profundidad, bien administrada, es precisamente lo que, a su juicio, separa a Tuchel de su predecesor.
Las casas de apuestas han tomado nota. Betway recortó la cuota de Inglaterra para ganar el Mundial de 8/1 a 13/2 tras el triunfo. Su portavoz, Lewis Knowles, habló de una segunda parte “excelente” y de una victoria que sonó a declaración de intenciones. El mercado, tan frío normalmente, empieza a comprar la idea de que el fútbol, esta vez, podría realmente “volver a casa”.
Bellingham, del escepticismo a la reivindicación
Pocas figuras generan tanto debate como Jude Bellingham. A sus 22 años, disputa ya su cuarto gran torneo con Inglaterra. Ha dominado en el Borussia Dortmund, ha ganado la Champions en su primera temporada en el Real Madrid y, sin embargo, arrastra etiquetas: arrogante, difícil de encajar en una “hermandad” como la que exige Tuchel.
El propio seleccionador avivó la polémica el verano pasado, cuando llegó a decir que su madre consideraba “repugnante” parte del comportamiento del centrocampista, y sus ausencias por lesión en las ventanas de septiembre y octubre alimentaron las dudas sobre su lugar en la lista para este Mundial.
En Dallas, Bellingham respondió a su manera. Gol clave, el tercero, y una actuación que mezcló carácter, llegada y trabajo para el equipo. Después, habló de jugar con “un chip en el hombro”, esa sensación de tener algo que demostrar que le ayuda a encontrar la concentración y la intensidad desde el primer minuto. Admitió que ha sido una temporada dura, pero se siente fresco, fuerte, con ganas de reivindicarse.
Dijo que no guarda rencor a quienes le critican, que forma parte del oficio, y que a veces las críticas son merecidas. Pero en Dallas, lo que quiso fue recordar a todos quién es y qué puede ofrecer. Lo consiguió.
Dietmar Hamann, que lo siguió de cerca en el Dortmund y fue muy crítico en su día, también dio un giro. El exinternacional alemán confesó que hubo comportamientos de Bellingham en la Bundesliga que no le gustaron, y que no tenía claro que su fichaje por el Real Madrid fuera la mejor decisión. Sin embargo, reconoció que su adaptación inmediata, coronada con la Champions, y su actuación ante Croacia muestran a un futbolista que, cuando se vuelca en el colectivo, alcanza un nivel extraordinario.
Tuchel, por su parte, admitió que el puesto de Bellingham no estaba garantizado antes del partido. Morgan Rogers presionaba fuerte por ese lugar. Pero el inglés se ganó la titularidad y, según el técnico, hizo exactamente lo que necesita para seguir peleando por su sitio.
Un Mundial que no duerme
Mientras Inglaterra celebra y debate, el torneo sigue su curso sin respiro. La séptima jornada del Mundial 2026 ya es historia y la octava llega cargada.
La tarde arranca con la República Checa frente a Sudáfrica, duelo entre dos selecciones que perdieron en su estreno y que apenas pueden permitirse otro tropiezo. Más tarde, Suiza se mide a Bosnia-Herzegovina en un Grupo B comprimido al máximo, con los cuatro equipos igualados a un punto. En el cierre de la noche, Canadá se enfrenta a Qatar en ese mismo grupo, un choque que puede empezar a aclarar la clasificación.
En la madrugada, México y Corea del Sur se juegan medio billete a las eliminatorias en el Grupo A. Una victoria de cualquiera de los dos dejaría muy encarrilado el pase.
No todo es fútbol. En la concentración de Corea del Sur en México, el ejército derribó un dron no registrado que volaba cerca del campo de entrenamiento. El seleccionador, Hong Myung-bo, calificó el incidente de “desafortunado”. Aclaró que el aparato fue detectado justo antes de que el equipo empezara a ensayar su plan táctico, por lo que no afectó a la preparación, pero dejó claro que el momento elegido no podía ser peor.
En otro punto del mapa, Cristiano Ronaldo vivió un estreno gris en su sexto Mundial. Portugal no pasó del empate ante la República Democrática del Congo, que logró el 1-1 gracias a un gol de Yoane Wissa. Ronaldo apenas dispuso de dos medias ocasiones y su influencia fue mínima. Para Chris Sutton, comentarista en la radio, el problema no fue solo el rendimiento del delantero, sino la gestión de Roberto Martínez, al que acusó de tener miedo a sustituir a su gran estrella aunque el partido le pasara de largo.
El torneo hierve de historias, polémicas y giros. Inglaterra, mientras tanto, ha arrancado fuerte, con un seleccionador que no teme mover fichas, un capitán obsesionado con la historia y un joven centrocampista decidido a vivir con ese “chip en el hombro”.
La pregunta es si esa mezcla de talento, carácter y riesgo bastará cuando el Mundial deje de ser una fiesta de grupos y se convierta en una sucesión de noches a vida o muerte.





