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Gianni Infantino en la cuerda floja: acusaciones de la DFB

Gianni Infantino intenta resistir. Pero cada nuevo movimiento suyo provoca más sospechas que apoyo.

El presidente de la FIFA ha prometido abrir la puerta a reformas internas, un giro que llega justo después de verse obligado a abandonar el polémico plan de vender un 20 por ciento de los derechos de los principales torneos —incluido el Mundial— a inversores privados. La maniobra, lejos de calmar los ánimos, ha encendido aún más a parte del fútbol mundial.

La carta de Infantino y la respuesta alemana

El lunes por la noche, Infantino envió una carta a las 211 federaciones miembro y a los integrantes del Consejo de la FIFA. En ella, según han revelado varios medios, planteó la creación de una “revisión externa independiente del marco de gobernanza actual de la FIFA”. También defendió que su proyecto de venta de participaciones nunca puso “a la venta los procesos democráticos, la independencia ni la autoridad deportiva de la FIFA”.

En Alemania, el mensaje cayó como una provocación.

Bernd Neuendorf, presidente de la DFB, respondió con dureza. “Considero la carta de Gianni Infantino como un truco transparente para asegurar su reelección el año que viene”, afirmó el martes. Sin rodeos.

Neuendorf fue más allá: “En el fondo, la FIFA parece haber reconocido ahora que los cambios son esenciales. Sin embargo, Gianni Infantino no es en absoluto la persona adecuada para liderar un proceso de reforma. Ha dilapidado toda credibilidad”.

Alemania no solo cuestiona el contenido del plan, sino también el momento. La elección presidencial de la FIFA está fijada para marzo de 2027, y en la DFB ven en este súbito impulso reformista una maniobra de supervivencia política.

Europa se rebela, otras confederaciones se distancian

La presión sobre Infantino no viene solo desde Fráncfort. UEFA ha encabezado las llamadas a su dimisión, incluso con la amenaza de boicotear competiciones de la FIFA. Varias asociaciones miembro del organismo europeo ya han retirado oficialmente su apoyo a la reelección del dirigente suizo-italiano.

El frente crítico se ha ampliado. Desde la confederación asiática han surgido voces de oposición, y también desde Concacaf, que agrupa a las federaciones de Norte y Centroamérica y el Caribe. El aislamiento político del presidente crece, aunque él se aferra al cargo y trata de recomponer alianzas a través de promesas de reforma.

La DFB, en primera línea del rechazo

La federación alemana lleva tiempo en guardia frente a Infantino. Mucho antes de que estallara el escándalo por el intento de venta de parte de los derechos de los torneos, la DFB ya había marcado distancias.

“El DFB no ha firmado una carta de apoyo para la reelección de Gianni Infantino”, recordó el organismo en julio. “Se debatirán más pasos en la junta presidencial del DFB”. Un aviso temprano de que Alemania no pensaba alinearse sin condiciones con el máximo mandatario de la FIFA.

Las turbulencias en torno al Mundial y los planes de comercialización extrema han terminado de romper la confianza. Y en el entorno del fútbol alemán se percibe que la relación con Infantino ha cruzado un punto de no retorno.

“Ya no tenemos confianza”

Oliver Bierhoff, exdirector de la selección alemana, puso palabras al sentir de muchos dentro del país. “Tenemos que cuidar del fútbol”, advirtió. “Ya es comercial, pero es una propiedad de todo el fútbol. Las visiones del mundo pueden ser diferentes, pero en las últimas semanas y meses ha pasado mucho, hasta el punto de que ya no tenemos confianza en que esto vaya en la dirección correcta”.

El mensaje es claro: para una parte influyente del fútbol europeo, el problema ya no es solo el modelo de negocio de la FIFA, sino quién lo dirige.

Mientras Infantino insiste en que la FIFA no ha puesto a la venta su alma democrática, federaciones potentes como la DFB le niegan la legitimidad para liderar el cambio que él mismo promete. La batalla por el futuro del gobierno del fútbol mundial ya ha comenzado. Y la gran incógnita es si Infantino llegará con fuerza suficiente a la cita de marzo de 2027 o si esta oleada de desconfianza terminará por arrebatarle el sillón antes de tiempo.