Estados Unidos lidera 2-0 a Australia en el Mundial 2026
Sin Christian Pulisic, pero con mucha personalidad. Estados Unidos se marcha al descanso con una ventaja sólida de 2-0 sobre Australia en este duelo del Grupo D del Mundial 2026, tras una primera parte en la que empezó midiendo fuerzas y terminó imponiendo un ritmo imposible para los “Socceroos”.
El arranque fue parejo, casi de estudio. Australia se sostuvo bien en los primeros minutos, cerró líneas y trató de salir rápido a la contra. Pero la intensidad de Estados Unidos empezó a inclinar el campo. Más agresivos en la presión, más finos en los desmarques, los de casa fueron empujando cada vez más cerca del área rival.
La recompensa llegó pronto. Minuto 11. Una nueva oleada de Team USA, con Folarin Balogun atacando el espacio y sembrando el caos en la zaga australiana, terminó en desgracia para Cameron Burgess: el defensor, desbordado por la jugada, acabó introduciendo el balón en su propia portería. Gol en propia puerta, 1-0 y el estadio Lumen Field rugiendo.
Ese tanto cambió el partido. Estados Unidos olió sangre y no aflojó. Weston McKennie tomó el mando en la medular, marcó el ritmo y dio aire a los ataques por las bandas, donde los locales encontraron un filón. Australia, en cambio, empezó a ir siempre un paso por detrás, persiguiendo sombras y tratando de sobrevivir a base de contragolpes aislados.
Hubo algún intento peligroso de los oceánicos al contragolpe, pero nunca una ocasión realmente limpia. Cada vez que cruzaban la línea de tres cuartos, se topaban con una defensa bien plantada y con la sensación de que el mínimo error iba a costar caro.
El segundo golpe llegó justo antes del descanso, en el momento más doloroso para Australia. Sergiño Dest arrancó la jugada desde la derecha, conectando con el ataque estadounidense y generando una acción llena de dudas en el área. Entre rebotes y un nuevo contacto con un defensor australiano, el balón terminó en los pies de Alex Freeman, que no perdonó y mandó el balón al fondo de la red.
Por un instante, la celebración quedó congelada. El toque con el defensor generó confusión y todas las miradas se fueron al VAR. Tras la revisión, el veredicto fue claro: gol válido. El grito contenido explotó en las gradas de Lumen Field, que celebraron el 2-0 como una declaración de intenciones en este Mundial.
Lo llamativo es que todo esto ocurre sin la figura de Pulisic sobre el césped. Sin su gran estrella, Estados Unidos no se encogió; al contrario, ofreció una primera parte madura, con McKennie como faro y un ataque por las bandas que castigó una y otra vez la espalda de los laterales australianos.
Australia se fue al vestuario con gesto serio. Superada por el ritmo, sin claridad en los metros finales y con la sensación de que cada pérdida podía convertirse en un problema mayor.
Estados Unidos, en cambio, se marcha al descanso con dos goles de ventaja y la sensación de tener el partido donde quería. La cuestión ahora es si mantendrá el pie en el acelerador o si Australia encontrará una respuesta para cambiar un guion que, por el momento, le es totalmente adverso.






