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Jesús debuta en el Barça con victoria en Mestalla

Jesús apenas llevaba una semana en Barcelona y ya estaba pisando Mestalla. Fichaje recién cerrado sobre la bocina del mercado, 29 años, y un banquillo como primera estación en LaLiga. Hansi Flick lo reservó de inicio, pero le abrió la puerta en el minuto 80, con el partido resuelto y un 0-4 que convertía su debut en una noche sin ansiedad, casi de presentación en sociedad.

El brasileño entró por Pedri, con el Barça jugando con una soltura que desbordó por completo a Valencia. Para Jesús, el vértigo de los últimos días se mezcló con alivio: contrato de tres años, 10 millones de euros más variables y, por fin, minutos oficiales con la camiseta que llevaba tiempo soñando. Al término del encuentro no lo disimuló: debutar con estos colores le emocionaba.

El camino hasta aquí no ha sido sencillo. Sus últimos 18 meses estuvieron marcados por las lesiones, con una rotura grave de ligamento cruzado en 2025 que descarriló su etapa final en Arsenal y sembró dudas sobre su estado físico real. Esa cicatriz todavía condiciona cada paso, por mucho que ahora se vea de azulgrana.

Jesús fue honesto al analizar su situación. Dijo sentirse bien físicamente, pero dejó claro que le falta ritmo competitivo, esa chispa que solo dan los minutos seguidos. Agradeció el tiempo que le dio Flick en Mestalla y asumió que el proceso será gradual. En un Barça que corre, aprieta arriba y exige al máximo en cada acción, nadie entra en el once titular de la noche a la mañana.

El delantero insistió en la misma idea: el cuerpo responde, pero la gasolina de los partidos aún está en fase de carga. Cuantos más minutos sume, mejor se encontrará. De momento, se queda con dos cosas: el debut y la victoria. Suficiente para empezar a construir.

La exhibición del equipo ayudó. El Barça se paseó en Mestalla con una mezcla de fluidez y pegada que dejó sin respuestas a Valencia. Jesús, recién aterrizado, no tardó en elogiar el nivel del vestuario al que se ha unido. Habló de un equipo lleno de calidad, de fútbol bonito, de una forma de jugar que encaja con lo que siempre ha disfrutado sobre el césped.

Y dejó un mensaje que conecta rápido con la grada del Camp Nou: ama el fútbol y ama al Barcelona. Dijo que este es el estilo que le hace feliz. No es un detalle menor para una afición que busca referentes nuevos tras un verano de cambios profundos en la delantera.

Entre bastidores, su fichaje se entiende como una apuesta fuerte pero medida por parte de Deco. El club perdió a Robert Lewandowski y Ferran Torres en la misma ventana de traspasos y se quedó con un vacío evidente en el puesto de ‘9’. Hacía falta alguien con experiencia en grandes escenarios y con hábitos de presión alta. El brasileño encaja en ese perfil.

Por 10 millones, en los despachos consideran que puede ser un negocio redondo si el departamento médico logra mantenerlo sano. Campeón de títulos importantes, acostumbrado a sistemas intensos y ahora al servicio del llamado “Flickball”, Jesús llega a un Barça que corre hacia adelante. La cuestión ya no es si encaja. Es cuánto tardará en reclamar el puesto como propio.