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De Zerbi critica a Tottenham tras derrota ante Brentford

La nueva era de Tottenham arrancó con un golpe directo al mentón. Un 3-0 contundente en el campo de Brentford, un baño de realidad en el Gtech Community Stadium, y un técnico, Roberto De Zerbi, que no se escondió ni un segundo: su propio diagnóstico fue tan duro como el marcador.

“Todavía no somos un equipo por muchas razones”, lanzó el entrenador de Spurs tras el partido. No fue una frase al pasar. Sonó a veredicto.

Un proyecto de 300 millones, desnudado en 90 minutos

Tottenham llega de rozar el desastre la temporada pasada y se ha preparado para una reconstrucción a lo grande: se espera que el club supere los 300 millones de euros en fichajes este verano. Sobre el papel, potencia. Sobre el césped, un bloque partido, lento y sin alma.

Brentford no tuvo piedad. Superó físicamente, tácticamente y mentalmente a los londinenses. Los locales ganaron los duelos, las segundas jugadas y la batalla emocional. Spurs, casi nada.

De Zerbi no buscó coartadas, aunque sí explicó el contexto. Habló de una plantilla corta de gasolina, de jugadores que volvieron tarde del Mundial y de una pretemporada que, según él, no ayudó.

“No estamos en la condición física adecuada por muchas razones. Algunos jugadores regresaron tarde del Mundial. En Australia no trabajamos de la manera correcta, pero no son excusas. Es una situación normal cuando construyes un nuevo proyecto”, admitió.

El problema, para él, va más allá de las piernas: es cuestión de carácter. “Podíamos pelear más fuerte de lo que lo hicimos hoy. Perdimos demasiados duelos. Llegamos segundos a las segundas jugadas. No ganamos ni un balón dividido, ni un duelo, ni una entrada”, enumeró, casi como si repasara un parte de daños.

Debuts, nombres nuevos… y cero conexión

El estreno de Tottenham llegó cargado de caras nuevas. Andy Robertson, Jan Paul van Hecke, Marcos Senesi, Mateus Fernandes y Sandro Tonali tuvieron su debut con la camiseta de Spurs. Mucho nombre, mucha inversión, poco engranaje.

El club está cerca de reforzar todavía más el frente de ataque con Omar Marmoush y Savinho, procedente de Manchester City. La chequera funciona. Lo que no aparece todavía es la química.

De Zerbi fue claro con el orden de prioridades: antes que fichar, hay que unir.

“Hay pasos para mejorar. Ahora el objetivo es convertirnos en un equipo. No te conviertes en un equipo desde el mercado de fichajes, sobre el papel. Te conviertes en un equipo cuando los jugadores encuentran conexión, espíritu, alma. Es un proyecto”, subrayó.

El técnico también recordó las ausencias. No pudo contar con Pedro Porro, Kevin Danso ni Micky van de Ven. Rodrigo Bentancur, que empezó en el banquillo, se incorporó tarde a la pretemporada. Piezas importantes fuera o a medio gas en un estreno ya de por sí complejo.

Aun así, De Zerbi se negó a entrar en modo pánico: “No quiero tiempo, pero tenemos que atravesar estos problemas. No puedo perder la confianza en mis jugadores. Creo en mis jugadores, en mi club, en mí mismo. Estamos trabajando bien. Tenemos que mejorar rápido”.

Brentford, sólido y sin complejos

En el otro lado, Brentford vivió una tarde perfecta para inaugurar su segundo año bajo el mando de Keith Andrews. Equipo reconocible, plan claro, ejecución fría.

Keane Lewis-Potter, Vitaly Janelt y Michael Kayode firmaron los goles de un 3-0 que pudo doler incluso más por la sensación de superioridad local. El estadio empujó, pero el verdadero peso lo llevó el centro del campo, mandado por un debutante de lujo: Mamadou Sangaré.

El fichaje de 39 millones procedente de Lens se adueñó de la zona ancha con una actuación que justificó cada euro invertido. Recuperó, distribuyó, se ofreció siempre. Parecía llevar años en el equipo.

“El club merece mucho crédito por cerrar ese fichaje”, reconoció Andrews al hablar de Sangaré. “Hoy habéis visto de lo que es capaz, los atributos que tiene. Suma a un centro del campo ya talentoso. Disfruté mucho de su actuación. Ha encajado muy bien. Es un chico humilde y con muchísima hambre”.

Brentford arrancó su temporada con convicción y estructura. Tottenham, con dudas y un técnico que, al menos, no engaña a nadie. El proyecto está en marcha, sí. La pregunta es cuánto tiempo puede permitirse Spurs antes de que la paciencia, dentro y fuera del club, se agote.