David Moyes reafirma su compromiso con Everton ante el caos
David Moyes afronta el duelo contra Manchester United con un mensaje claro: está comprometido con Everton… aunque todavía no conoce a su dueño.
El técnico escocés reveló que, desde que regresó al banquillo en enero de 2025, no ha mantenido ni una sola conversación, ni cara a cara ni telefónica, con Dan Friedkin, propietario del club desde diciembre de 2024. A la pregunta directa de si había hablado alguna vez con él en estos 20 meses, la respuesta fue tan seca como reveladora: “No”.
Un club dirigido desde Houston… y a distancia
Dan Friedkin, cabeza de The Friedkin Group, controla el club desde Houston y aún no ha asistido a un solo partido en Goodison Park desde la compra. El día a día queda en manos de su yerno, Rishi Majithia, que trabaja codo a codo con el director ejecutivo Angus Kinnear.
“Mi contacto real es Angus”, explicó Moyes. “Angus es al que acudiría. Rishi es el siguiente y luego el jefe de la familia Friedkin en América. No tengo conversaciones directas con ellos, pero sí a través de Rishi, es con quien hablaría”.
El organigrama está claro sobre el papel, pero la distancia entre la propiedad y el banquillo se ha convertido en uno de los grandes temas del verano en Merseyside, especialmente tras un mercado de fichajes que ha dejado heridas abiertas entre la grada y la directiva.
El mercado que encendió a la grada
La tensión explotó el pasado sábado en Bournemouth. En plena jornada, saltó la noticia: el club había aceptado una oferta de 40 millones de libras de Nottingham Forest por Harrison Armstrong, una de las grandes joyas del club y pieza clave de la selección inglesa sub-19. La reacción de la afición fue inmediata y furiosa.
Everton acabó reculando y se retiró de la operación, pero el daño en la confianza ya estaba hecho. La sensación de que las decisiones clave se toman lejos del sentir de la grada se instaló con fuerza.
El cierre del mercado no calmó nada. Al contrario. Beto fue traspasado a Fiorentina en el último día de ventana, el martes, sin que hubiera un sustituto atado. El elegido para ocupar su lugar era el delantero estadounidense Folarin Balogun, pero el jugador decidió echarse atrás en el último momento y no completar su salida desde Monaco hacia Goodison Park.
Resultado: Everton cerró el mercado con solo 18 futbolistas en la plantilla sénior. Un único delantero centro. Un solo lateral derecho. Un solo lateral izquierdo. Para un club de la dimensión histórica de Everton, el panorama es tan frágil como evidente.
Moyes se alinea con la afición
Moyes no se ha escondido. La semana pasada, al ser preguntado por el intento de venta de Armstrong, dejó claro de qué lado se siente más cerca. Recordó que el club “está gestionado por un evertonian” y lanzó un guiño directo al sentir popular: “los aficionados no siempre se equivocan”.
Este viernes volvió a admitir que la estructura interna necesita trabajo. “Tenemos nuevos propietarios que todavía están conociendo el club. Creo que, si nos conocemos más, todo mejorará”, señaló, consciente de que el ajuste entre propiedad, ejecutivos y área deportiva aún está en fase inicial.
Pero si algo quiso dejar cristalino es que no piensa dar un paso atrás ante el desafío de recomponer un club que ya llevó a cotas muy altas. Entre 2002 y 2013, en su primera etapa, encadenó varias temporadas de top cinco en la Premier League y cimentó una identidad competitiva que aún se recuerda en Goodison.
“No habría vuelto por nadie más que por Everton”
Preguntado directamente si se había planteado dimitir en medio del caos del mercado, Moyes fue tajante: “Everton es diferente. No habría vuelto por nadie más que por Everton”.
El entrenador apela a la capacidad histórica del club para levantarse en los momentos más oscuros. “Creo que este club ya ha tenido suficientes días en los que la gente encuentra la forma de recuperarse. La gente vio la cara de los evertonians la semana pasada y puede ser realmente poderosa. Esperaría que ahora fueran realmente poderosos”.
Esa fuerza, insiste, debe dirigirse hacia el césped, no hacia el palco. “Poderosos para el equipo, poderosos para los jugadores. Vamos a necesitar algo extra de ellos porque estamos cortos, así que los necesitamos. Si no están con nosotros, entonces es terrible. Y están con nosotros, creo que están con nosotros”.
Plantilla justa, dueño ausente, afición encendida y un técnico que se niega a dar un paso atrás. El próximo capítulo se escribe el domingo, frente a Manchester United, con Goodison Park llamado a demostrar cuán “poderosa” puede ser realmente la voz de los evertonians.






