Crystal Palace se estrelló contra Manchester City: Notas del partido
En una noche en la que Crystal Palace terminó desbordado por el poderío de Manchester City, el equipo dejó chispazos individuales interesantes, pero también la sensación de que, línea por línea, se quedó corto cuando el ritmo se disparó. Estas son las valoraciones del once de Palace, que peleó, pero no encontró respuestas ante el talento rival.
Valoraciones de los Jugadores
- Dean Henderson – 7
Sin opciones en los goles de Manchester City, pero dejó claro desde el inicio que estaba enchufado. Sacó una gran mano ante Anderson en los primeros compases y después volvió a aparecer ante Semenyo y Cherki. Sostuvo al equipo mientras pudo. Poco más se le podía pedir. - Jaydee Convot – 6
Cumplidor, sin errores groseros, pero el problema fue otro: nadie en Palace encontró la manera de frenar a Cherki. El francés atacó su zona una y otra vez y, aunque Convot no se hundió, terminó desbordado por pura calidad rival. - Chris Richards – 6
Duelo físico constante con Haaland. Y, como le pasa a casi todos los centrales que se cruzan con el noruego, la balanza se inclinó hacia el delantero. Aun así, Richards compitió, ganó algunos choques y se asomó al área rival con una ocasión clarísima de cabeza en la primera parte que tenía que haber acabado dentro. - Takehiro Tomiyasu – 6
Sobrio, serio, lo de siempre. No se complicó y aportó esa calma que tanto se valora atrás. Su experiencia se notó en varios momentos calientes, aunque ni siquiera su oficio pudo contener la avalancha cuando City aceleró. Terminó siendo sustituido para refrescar la zaga. - Anan Khalaili – 6
Energía a raudales, ida y vuelta constante, pero sin colmillo en los metros finales. Corrió, presionó y ofreció desmarques, aunque le faltó precisión en el último pase y en las decisiones clave. Mucho esfuerzo, poco premio. - Daichi Kamada – 5
Se movió por todo el centro del campo, siempre ofreciéndose, siempre disponible, pero sin llegar a mandar. Intentó conectar líneas y dar continuidad al juego, aunque le costó muchísimo imponer su ritmo ante un City que terminó dominando esa zona con claridad. - Adam Wharton – 7
La mejor noticia de Palace. Clase pura. Jugó con una tranquilidad impropia de su edad, siempre con la cabeza levantada, eligiendo bien y repartiendo juego con un rango de pase sobresaliente. Mientras el equipo aguantó el tipo, casi todo lo bueno pasó por sus botas. Al final, como el resto, quedó sobrepasado por la marea celeste, pero dejó una actuación que invita al optimismo. - Tyrick Mitchell – 6
Intenso, agresivo, rápido al cruce. Defendió con carácter y se sumó cuando pudo. Sin embargo, tuvo en su cabeza una ocasión enorme para empatar en la primera parte y la desaprovechó. En partidos de este nivel, esas oportunidades marcan la diferencia. - Eddie Nketiah – 5
Arrancó con chispa, obligando a Donnarumma a intervenir temprano. Parecía metido en el partido, dispuesto a ser un problema constante. Pero se fue diluyendo con el paso de los minutos y falló una ocasión clave al inicio de la segunda mitad que pudo cambiar el guion. Esa acción pesó mucho en su nota. - Yeremy Pino – 6
Irregular, pero siempre amenazante. No necesita demasiado para hacer daño y lo demostró con un lanzamiento de falta magnífico que terminó convirtiéndose en autogol de Donnarumma. Alternó decisiones brillantes con otras más imprecisas, aunque su capacidad para generar peligro es indiscutible. - Jorgen Strand Larsen – 5
Trabajo, desgaste, presión sobre la salida rival… pero poca recompensa. Chocó una y otra vez con Dias y perdió casi siempre el duelo físico. Tuvo una ocasión clara en la primera parte y no la aprovechó. En un partido tan exigente, su falta de acierto pesó.
Suplentes
Guessand (min 63 por Strand Larsen), Gozo (min 68 por Pino), McNeil (min 68 por Nketiah), Disasi (min 74 por Tomiyasu) y Mingueza (min 74 por Khalaili) entraron con el partido ya muy inclinado. Aportaron piernas frescas y algo de energía, pero el daño estaba hecho. La sensación es clara: Palace necesita más peso colectivo si quiere que estos relevos entren para rematar partidos, y no solo para contenerlos.





