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Croacia se enfrenta a Inglaterra: el partido más importante para Zlatko Dalic

Zlatko Dalic no se engaña: el estreno de Croacia en el Mundial ante Inglaterra puede marcar todo su verano. Lo llama “el partido más importante”, el duelo que puede “destruirlo todo” si sale mal. Y su voz no suena a tópico, sino a advertencia.

La selección croata aterrizará en Estados Unidos con más dudas físicas que certezas. Viene de ganar 2-1 a Eslovenia en su último amistoso en Varazdin, un resultado que maquilla, pero no esconde, los problemas de fondo. Varias de sus piezas clave llegan tocadas, con falta de ritmo o directamente sin temporada a sus espaldas.

Mateo Kovacic y Josip Gvardiol, ambos de Manchester City, apuran su regreso tras lesión. Son esenciales en la columna vertebral de Dalic, pero están lejos de su mejor versión. El técnico lo asume con crudeza: “Kovacic, Gvardiol y Modric no jugaron mucho durante un largo periodo y no están en forma óptima. Especialmente Kovacic, apenas jugó esta temporada y ahora lo necesitamos. No es fácil y necesitamos tiempo. Gvardiol ha vuelto ahora, pero sé que no están al nivel óptimo. No tenemos una plantilla amplia y son algunos de nuestros jugadores más importantes”.

Ahí aparece Luka Modric, otra vez. Con 38 años, una máscara protectora por la fractura de pómulo y un gol bellísimo ante Eslovenia que recuerda por qué sigue siendo el faro de este equipo. Pero también él arrastra falta de competición. El talento está, la chispa aún no.

Dalic habría preferido un arranque más amable. Lo admite sin rodeos. Cuando le preguntan si le habría convenido medirse a Inglaterra más adelante en la fase de grupos, no duda: “Tal vez, porque el primer partido puede destruirlo todo”. La memoria reciente le golpea: en la Eurocopa 2024, Croacia se desplomó tras un 3-0 ante España en el debut y nunca logró levantarse. El inicio marcó el final.

El contraste con otros torneos es evidente. En 2018, Croacia abrió el Mundial con una victoria sólida ante Nigeria. En 2022, arrancó con un empate trabajado frente a Marruecos. De esos arranques creció un equipo que acabó siendo subcampeón del mundo primero y tercero después. Esta vez, la sensación es distinta: el gigante balcánico llega corto de gasolina y con un muro inglés como primera prueba.

Aun así, Dalic no contempla el papel de víctima. “Contra Inglaterra vamos a luchar, intentar hacer lo mejor y tratar de ganar”, subraya. Sabe lo que es tumbar a los ingleses en un gran escenario: lo hizo en las semifinales del Mundial 2018, una herida aún fresca en la memoria de la afición inglesa. Pero se cuida de alimentar fantasmas. Recuerda también que Inglaterra se ha cobrado dos triunfos desde entonces. No quiere darles munición psicológica.

El seleccionador croata mira al rival con respeto absoluto. Define a Inglaterra como “un equipo muy fuerte, cuya liga es la mejor del mundo y que juega muy ofensivo, muy rápido”. Y avisa: “Tendremos que hacer algo más”. Ese “algo más” suena a concentración total, sacrificio físico y una dosis de lucidez que hoy, con media columna vertebral cogida con alfileres, no está garantizada.

El contexto tampoco ayuda. Inglaterra lleva días instalada en Estados Unidos, afinando detalles en Miami antes de viajar a Dallas, sede del duelo del 17 de junio. Un plan de preparación largo, meticuloso, que Dalic observa con aprobación. Mientras tanto, Croacia intenta encajar piezas sobre la marcha, con un grupo corto y varios intocables a medio gas.

El riesgo es claro: un mal arranque puede arrastrar a un equipo que ya sabe lo que es vivir de remontadas emocionales, pero que ahora llega sin el mismo fondo físico ni la misma profundidad de banquillo. El premio, también: si Croacia sobrevive a Inglaterra desde el primer día, si Modric y compañía aguantan el pulso, el torneo puede abrirse de nuevo para una generación que se niega a despedirse en silencio.

Todo empieza en Dallas. Un solo partido para saber si este ciclo croata se alarga… o si el primer golpe vuelve, como teme Dalic, a “destruirlo todo”.