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Matthijs de Ligt: Entre la Apuesta Millonaria y la Incógnita Física

Matthijs de Ligt, entre la apuesta millonaria y la incógnita física en el verano del United

Cuando Manchester United decidió rascarse el bolsillo en 2024 y cerrar un acuerdo cercano a los 60 millones de libras con Bayern Munich por Matthijs de Ligt y Noussair Mazraoui, el mensaje era claro: reconstruir la defensa a golpe de jerarquía y pasado común. De Ligt, a sus 26 años, volvía a ponerse a las órdenes de Erik ten Hag, el técnico que lo lanzó al escaparate europeo en aquel Ajax vibrante. El reencuentro prometía solidez. También traía consigo un riesgo conocido: su historial de lesiones.

Desde entonces, el central neerlandés ha vivido una pretemporada sí y otra no. Literalmente.

Un aterrizaje sin rodaje

En el verano de 2024, De Ligt no disputó ni un solo minuto en la gira de Manchester United. No fue una decisión técnica ni un castigo. Simplemente, llegó tarde: el club cerró su fichaje a las puertas del arranque de la Premier League 2024-25.

Sin rodaje, sin adaptación progresiva, sin tiempo para medir ritmos. Ten Hag lo lanzó directamente al fuego. De Ligt debutó ante Fulham apenas unos días después de aterrizar en Old Trafford. De la firma al césped en tiempo récord, obligado a responder desde el primer balón dividido.

Aquella fue la primera señal de lo que sería su etapa en Mánchester: pieza importante, pero siempre con el reloj físico marcando la pauta.

El verano perfecto con Ruben Amorim

El contraste llegó un año después. Con Ruben Amorim ya en el banquillo y la 2025-26 en el horizonte, De Ligt firmó su mejor pretemporada como jugador del United.

Esta vez sí completó toda la gira veraniega. Participó en cinco partidos, fue titular en tres y acumuló 261 minutos. Sin sobresaltos físicos, sin parones, con una continuidad que por fin le permitía parecerse al líder defensivo que el club imaginó cuando apostó por él.

En ese verano, el neerlandés se comportó como lo que es cuando el cuerpo le responde: un central de jerarquía, capaz de mandar en el área propia, corregir a campo abierto y dar salida limpia desde atrás. Amorim lo trató como un fijo del primer equipo, una de las columnas sobre las que construir la nueva versión del United.

2026: el vacío del central franquicia

Y entonces llegó 2026. Y el vacío.

De Ligt no ha disputado ni un solo minuto en la gira de este verano. Un problema de espalda lo ha obligado a apartarse del grupo y seguir un programa individual de rehabilitación. Para un jugador que ya ha convivido con problemas físicos en distintos tramos de su carrera, la palabra “espalda” nunca suena ligera.

El golpe deportivo es evidente. El United pierde a uno de sus centrales de referencia justo en el tramo en el que los entrenadores ajustan automatismos, consolidan parejas defensivas y definen jerarquías. Amorim no solo pierde minutos de su zaguero, pierde tiempo de trabajo colectivo.

La ausencia de De Ligt se agranda si se mira el contexto: el neerlandés también se perdió el Mundial de este verano con su selección. El cuerpo, de nuevo, imponiendo límites.

En la gira… pero entre algodones

Hay, sin embargo, un matiz que mantiene una rendija abierta. De Ligt ha viajado con la plantilla a la República de Irlanda para el amistoso del miércoles. No está descartado, no se ha quedado en Mánchester trabajando en solitario, no ha sido apartado del día a día del grupo.

Eso no significa que vaya a jugar. Significa que el club y el cuerpo técnico prefieren tenerlo cerca, integrarlo en la dinámica, medir sensaciones sobre el terreno y no solo en la sala de fisioterapia.

La gran incógnita es si logrará sumar aunque sea un minuto en esta gira o si terminará el verano con un registro calcado al de 2024: pretemporada en blanco. El espejo de aquel año está ahí, incómodo, recordando lo que supone llegar al inicio de la Premier sin un solo minuto amistoso en las piernas.

Un cierre de pretemporada con preguntas

Al United le quedan dos pruebas de nivel antes del arranque oficial: Leeds United en Dublín y AC Milan en Polonia. Dos rivales que exigen, dos escenarios ideales para medir el estado real de una defensa que, sobre el papel, debería tener en De Ligt a uno de sus jefes.

Si el neerlandés no reaparece, Amorim se verá obligado a iniciar la temporada con un central franquicia aún por estrenar este curso. Si reaparece, aunque sea unos minutos, el club al menos podrá respirar: no será el verano perfecto, pero tampoco el verano fantasma.

Entre el fichaje millonario y la fragilidad física, la historia de Matthijs de Ligt en Manchester United sigue escribiéndose en una delgada línea. La próxima entrada en esa historia puede llegar en Dublín o en Polonia. O puede no llegar. Y ahí está la verdadera preocupación del club de Old Trafford.