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Crisis de identidad en Liverpool: Salah y Slot bajo la lupa

Anfield se asoma al último partido de la temporada con una mezcla incómoda de nostalgia, tensión y reproches públicos. El domingo, ante Brentford, no solo se juega un billete para la próxima Champions League. También se mide el pulso de un club que lleva meses discutiendo, a cielo abierto, qué quiere ser.

En el centro del huracán, dos nombres: Arne Slot y Mohamed Salah.

Slot pide una evolución… y admite que no le gusta su propio equipo

El técnico neerlandés no se esconde. Sabe que el fútbol que ha mostrado su Liverpool está lejos de convencer.

“Tenemos que encontrar la manera de hacer evolucionar al equipo y jugar un tipo de fútbol que a mí me guste”, admitió. “Y si a mí me gusta, a los aficionados también les gustará, porque no me han gustado muchas de las cosas que hemos hecho esta temporada”.

No es una frase menor. Un entrenador que reconoce abiertamente que no se identifica con lo que ve sobre el césped retrata con crudeza el momento del club. Slot habla de ahora, del verano y de la próxima campaña. De una reconstrucción que no puede esperar.

El contexto no ayuda: 20 derrotas en todas las competiciones, una trayectoria errática y un fútbol descrito como “lánguido” por voces internas del entorno del club. A falta de una jornada, el Liverpool aún no tiene asegurada matemáticamente su plaza en la próxima Champions League. Para un equipo que se acostumbró a pelear por títulos, el listón ha caído demasiado.

Salah rompe su silencio: “Esto no es lo que los aficionados merecen”

En medio de este paisaje, Salah decidió hablar. Y cuando Salah habla, el eco es enorme.

El egipcio apenas utiliza sus redes sociales. Lo hace en contadas ocasiones, cuando se marcha un compañero o cuando quiere enviar un mensaje directo a la afición. Esta vez, con solo una semana por delante antes de su adiós a Anfield, eligió un comunicado medido, pero demoledor.

Recordó su trayectoria: 257 goles, Champions League, dos Premier League desde que llegó desde Roma en 2017. “He visto a este club pasar de ser dudosos a creyentes, y de creyentes a campeones. Me costó mucho trabajo y siempre hice todo lo posible para ayudar al club a llegar ahí. Nada me hace sentir más orgulloso que eso”, escribió.

Y luego llegó el golpe: la derrota ante Aston Villa, descrita por él mismo como “otro derrumbe más esta temporada”, fue “muy dolorosa” y “no es lo que nuestros aficionados merecen”.

Salah dibujó la identidad que, a su juicio, el Liverpool ha perdido: “Quiero ver a Liverpool volver a ser el equipo de ataque heavy metal que los rivales temen y volver a ser un equipo que gana trofeos. Ese es el fútbol que sé jugar y esa es la identidad que hay que recuperar y mantener para siempre. No puede ser negociable y todo el que llegue a este club debe adaptarse a ella”.

Remató con una frase que pesa como una sentencia: “Ganar algunos partidos aquí y allá no es de lo que debe ir Liverpool. Todos los equipos ganan partidos”. Para él, clasificarse a la Champions “es el mínimo” y promete hacer “todo lo posible” para que suceda.

Sus palabras no solo apuntan al presente, sino al futuro que él ya no vivirá en Anfield. El club ha confirmado que el egipcio se marchará tras el encuentro del domingo frente a Brentford. Precisamente por eso, su diagnóstico cala aún más hondo entre los aficionados.

Un vestuario que escucha… y asiente

El mensaje de Salah no cayó en el vacío. Compañeros como Curtis Jones o Hugo Ekitike reaccionaron públicamente a su publicación, y otros jugadores del Liverpool mostraron su apoyo con “me gusta” y comentarios. No son gestos inocentes.

Hace meses, en diciembre, Salah ya había dejado entrever su malestar en una zona mixta en Leeds, donde habló de una relación deteriorada con Slot. Entonces, su entorno llegó a valorar un comunicado similar al actual para controlar el relato. Al final optó por el cara a cara con la prensa, donde se impuso la visceralidad. Esta vez, el tono ha sido más frío, más calculado. Pero no menos contundente.

Es un contraste llamativo con la postura del propio Slot, que intenta rebajar la temperatura del conflicto.

Slot minimiza el choque y se aferra a la Champions

Preguntado por el impacto de las palabras de Salah en el vestuario, Slot se movió en una línea muy clara: mirar al domingo y poco más.

“No sé si ha tenido impacto en el grupo. Lo que he visto es que el equipo ha entrenado muy bien esta semana, y esperamos seguir igual de bien en los próximos dos días para estar realmente preparados”, explicó.

Insistió en que él y Salah comparten el mismo objetivo: “Creo que Mo y yo tenemos el mismo interés: queremos lo mejor para este club. Queremos que el club tenga el mayor éxito posible. Fuimos parte de darle a los aficionados su primer título de liga en cinco años, pero también somos conscientes de esta temporada”.

Sobre el comunicado en redes sociales fue tajante: “No creo que sea tan importante lo que yo sienta al respecto. Lo importante es que nos clasifiquemos para la Champions el domingo y preparar a Mo y al resto del equipo de la mejor manera posible. Eso es lo que importa”.

Slot confesó su decepción tras la derrota ante Aston Villa: una victoria habría asegurado ya el billete europeo. Ahora todo se decide a un partido. “Es un encuentro vital para nosotros como club”, subrayó.

Rooney entra en escena: “Yo no lo llevaría ni al estadio”

El ruido no se queda en Liverpool. Una de las voces más potentes del fútbol inglés, Wayne Rooney, se ha sumado al debate desde su propio programa.

El exdelantero del Manchester United calificó de “triste” el final de la etapa de Salah en Anfield y criticó el último dardo del egipcio hacia Slot. A su juicio, el mensaje público del atacante ha cruzado una línea.

Rooney fue más allá. Interpretó las palabras de Slot sobre el “heavy metal football” como un guiño al estilo de Jürgen Klopp y dudó abiertamente de que Salah pueda sostener ese ritmo: “No creo que Mo Salah pueda soportar ya ese tipo de fútbol. Creo que ya no tiene piernas para jugar a ese alto ritmo y esa alta intensidad”.

Desde su experiencia con Sir Alex Ferguson, lanzó una recomendación extrema: “Si yo fuera Arne Slot, no lo tendría ni cerca del estadio en el último partido”. Recordó que, tras una fuerte discusión con el técnico escocés, se quedó fuera de la convocatoria en la despedida de Ferguson en Old Trafford.

Para Rooney, Salah “ha tirado la granada”, ha dejado claro que no confía ni cree en Slot y ha puesto en una posición delicada a sus compañeros, que sí seguirán la próxima temporada.

Un club que se mira al espejo

Todo esto sucede en un Anfield que, hace un año, se preparaba para vivir una de las tardes más esperadas de su historia: levantar la Premier League ante su gente por primera vez. Doce meses después, el contraste es brutal.

El Liverpool ha firmado una campaña que roza lo inasumible para sus estándares: 20 derrotas entre todas las competiciones y un fútbol que muchos en la grada perciben como plano, sin alma. El murmullo se ha convertido en protesta abierta en las últimas semanas.

Slot, sin embargo, insiste en que tiene “todas las razones para creer” que seguirá en el banquillo al inicio del próximo curso, pese a los resultados y al creciente malestar en las gradas. Su discurso se apoya en la idea de una evolución necesaria, de un equipo que debe reencontrar un estilo reconocible.

Salah, desde la puerta de salida, reclama justo lo mismo, pero con un matiz clave: para él, esa identidad ya tiene nombre y apellido, ese “equipo de ataque heavy metal” que asfixia rivales y colecciona trofeos. Un fútbol que, a su juicio, no admite negociación.

El domingo, ante Brentford, Anfield despedirá a uno de sus grandes iconos modernos y, al mismo tiempo, examinará a un entrenador que aún busca encajar su idea en un club que no tolera la mediocridad.

¿Será este el último rugido de la vieja guardia o el primer paso real hacia la evolución que Slot promete? La respuesta, esta vez, no se escribirá en un comunicado. Se escribirá sobre el césped.