Chelsea sufre derrota contundente ante Brentford y tensión entre Henderson y Martínez
Chelsea salió del GTech Community Stadium con algo más que una derrota. Salió con dudas, miradas cruzadas y la imagen de Jordan Henderson recriminando a su propio portero, Emiliano Martínez, tras el primer gol de Brentford en la noche del 3-0.
El equipo de Xabi Alonso fue barrido. Goles de Jaidon Anthony, Igor Thiago y Fabio Carvalho firmaron una victoria contundente de los locales y dejaron a los ‘Blues’ con tres partidos consecutivos sin ganar en la Premier League y 12 tantos encajados en sus cinco primeros encuentros del curso. Demasiado castigo para un proyecto que pretendía dar un salto competitivo inmediato.
Martínez, fichado desde Aston Villa por 7,5 millones de libras para poner fin al eterno debate en la portería de Stamford Bridge, quedó en el foco desde el minuto en que el marcador se abrió.
El primer gol, el primer reproche
La jugada que encendió a Henderson llegó a balón parado. Saque de esquina de Brentford, ejecutado por Mikkel Damsgaard hacia el segundo palo. Un cabezazo de vuelta al área pequeña. Y allí, completamente solo, apareció Anthony para rematar y marcar.
Martínez no se movió. No salió. No mandó. Permaneció estático durante toda la acción, y eso fue exactamente lo que enfadó al centrocampista inglés. Instantes después del tanto, las cámaras captaron a Henderson dirigiéndose al argentino con gestos claros de frustración, aparentemente reprochándole no haber atacado el balón en el área.
La escena resultó aún más llamativa porque Henderson disputaba su primer partido oficial con Chelsea tras recuperarse de la fractura de brazo sufrida con la selección de Inglaterra. En esa acción, además, no parecía estar marcando a ningún rival concreto. Anthony, tras el remate inicial prolongado al corazón del área, llegó a la pelota con una facilidad alarmante, tras haber superado a hasta tres defensores en la secuencia previa.
Chelsea, una vez más, se mostró blando en su propia área. Y la tensión entre una de sus nuevas referencias en el centro del campo y el guardameta recién llegado lo dejó al desnudo.
Una defensa que hace aguas
La portería de Chelsea lleva tiempo en discusión. Robert Sánchez, titular al inicio de la temporada y que encajó dos goles en la primera jornada ante Fulham, está ahora cedido en Como. La apuesta pasó a ser Martínez, alabado en su etapa en Aston Villa, pero aún sin reproducir ese nivel en el oeste de Londres.
Gary Cahill, ex capitán de Chelsea, analizó la jugada y el momento defensivo del equipo en Sky Sports tras el pitido final. Su diagnóstico fue directo: el problema es colectivo, no solo del portero.
“Estoy seguro de que el entrenador lo abordará con vídeos y en el campo de entrenamiento. Obviamente, como portero y como línea de cuatro, sientes una gran responsabilidad cuando los goles están entrando”, explicó. Para el ex central, la única salida es trabajo y más trabajo: “La única forma de salir de eso es trabajando duro juntos y asegurarte de que eres más difícil de enfrentar y más contundente. Ahora mismo parece haber una especie de blandura en la forma en que conceden los goles”.
Cahill también recordó que llega ahora el parón internacional, una ventana que puede servir para ajustar piezas, aunque no todos los jugadores estarán disponibles en Cobham: “Tienen unas semanas ahora durante el parón internacional, aunque algunos no estarán, pero tendrán tiempo”.
Tiempo… y urgencia. Porque el sistema que intenta implantar Alonso también está bajo escrutinio.
El riesgo del nuevo sistema de Alonso
El técnico español insiste en una defensa de tres centrales con carrileros largos, una estructura que exige coordinación milimétrica y una lectura perfecta de las jugadas a balón parado. En la Premier League, ese dibujo suele dejar a los equipos expuestos si la presión no es intensa y la línea no se mueve como un bloque.
El ejemplo reciente de Ruben Amorim en Manchester United, donde también sufrió para hacer funcionar un sistema de tres centrales, planea sobre cualquier entrenador que apueste por esa idea en Inglaterra. Cuando la sincronía falla, aparecen espacios, dudas y goles en contra.
Eso es exactamente lo que está viviendo Chelsea. El equipo concede con demasiada facilidad. Los errores individuales se mezclan con desajustes colectivos. Y la consecuencia es una imagen de fragilidad que contrasta con la inversión y la ambición del club.
En Brentford, el castigo fue total: un 3-0 contundente, un vestuario tocado y una escena que resume el momento del equipo, con Henderson encarando a Martínez tras el primer golpe. La pregunta ya no es solo cómo va a defender Chelsea. Es cuánto tiempo puede permitirse Alonso para que su idea empiece, por fin, a sostener al equipo en lugar de hundirlo.





