Cesc Fàbregas elogia el proyecto del Arsenal y la paciencia del club
Cesc Fàbregas se rinde ante el proyecto Arsenal: “Lo que hicieron en los momentos difíciles no existe en el fútbol de hoy”
En el Emirates Stadium, tras el partido, Cesc Fàbregas volvió a casa y no habló solo de nostalgia. Habló de proyecto, de paciencia y de una forma de entender el fútbol que, según él, está casi extinguida.
El excentrocampista, que disputó 303 partidos con la camiseta del Arsenal, puso el foco en algo que suele quedar fuera de los focos: la firmeza del club cuando las cosas no salían. Los primeros años de Mikel Arteta estuvieron llenos de dudas, ruido y clasificaciones discretas. La directiva no se movió ni un centímetro.
“Felicidades al club en general desde hace siete, ocho años cuando empezaron con este proyecto”, recordó Fàbregas. “Porque lo que ves en el fútbol cada día, lo que hizo Arsenal, sobre todo en los momentos difíciles, no existe”.
Aquellos “momentos difíciles” no son un recurso retórico. El propio Fàbregas los enumeró: tres temporadas seguidas terminando octavos en liga, después una cuarta campaña en la que el equipo se quedó a un paso de la Champions League y acabó quinto, superado por Tottenham. Golpes duros. Terreno fértil para el pánico. Sin embargo, en el norte de Londres eligieron otra ruta.
“Le dije a Edu, le dije a Andrea Berta cuando vine el año pasado a un partido de Champions League: enhorabuena a todo el club por la paciencia, por mantenerse unidos, por mantenerse en el plan”, explicó. “Tres años seguidos, corrígeme si me equivoco, octavos, octavos, octavos, cuarto año casi Champions, fue una gran decepción, viene Tottenham, terminas quinto, pero sigues porque tienes un plan, porque tienes un objetivo, porque tienes progresión, sigues hacia adelante”.
Para Fàbregas, ahí está la diferencia entre un proyecto y una reacción. Entre construir y apagar fuegos. Y no se quedó en el elogio, fue directo al problema que ve en el fútbol actual.
“Esto es lo que nos falta hoy en el fútbol. Pierdes tres partidos, cambias de entrenador, uno jugaba de una manera, ahora juegas de otra. Al final del día, yo no creo mucho en esto”, lamentó. Su mensaje chocó de frente con esa cultura del despido exprés que domina los banquillos de media Europa.
Desde su nueva vida en Como, Fàbregas intenta aplicar esa misma filosofía. Sabe que el contexto es distinto, que la dimensión histórica y competitiva no se puede comparar, pero el modelo que mira está claro.
“Soy muy afortunado, estoy en un proyecto, por supuesto de un nivel mucho más bajo, la historia, todo, pero intentamos mirar la estabilidad que tuvo Arsenal, los valores, la cultura que están trayendo”, explicó. La referencia no es táctica, es estructural: paciencia, identidad, coherencia.
El español no escatimó elogios para Arteta: “Creo que Mikel ha hecho un trabajo tremendo. Solo puedo desearles lo mejor, de verdad”. Y fue más allá, entrando en el vestuario, en el tipo de grupo que ve hoy en el Emirates: “La mayoría del grupo, estos chicos, hablas con ellos… son buenos chicos, quieren jugar buen fútbol, son respetuosos, ves cómo se aferran al plan todo el tiempo. De verdad, estoy súper feliz de volver aquí y oler este sentimiento”.
El presente de Arsenal respira ambición. El equipo se mide a Manchester City el domingo 16 de agosto en Cardiff, en la Community Shield, primer pulso serio de la temporada y escaparate perfecto para comprobar hasta qué punto el campeón mantiene el hambre. Seis días después, arrancará la defensa de su título de Premier League ante el recién ascendido Coventry City, un estreno trampa para cualquier campeón que se confíe.
Mientras tanto, el propio Fàbregas tendrá su pequeño termómetro en Como. Ese mismo domingo, su equipo afrontará un doble amistoso ante Liverpool: primero, un partido a puerta cerrada; después, otro con público. Un día intenso para calibrar ideas, automatismos y carácter antes de lo que de verdad cuenta.
El siguiente paso ya está marcado: debut en la Serie A contra Udinese el sábado siguiente. Otro escenario, otro nivel, pero el mismo reto de fondo que vio en Londres: ¿ser capaz de sostener un plan cuando lleguen las primeras sacudidas de la temporada?





