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Celtic se impone 3-0 a LASK en Champions League pero O’Neill advierte

Celtic acaricia la fase de liga de la Champions League tras un 3-0 imponente ante LASK, pero Martin O’Neill se niega a dar la eliminatoria por cerrada.

En una noche europea de las que marcan carácter en Celtic Park, el conjunto de Glasgow se fabricó una ventaja enorme antes del viaje a Austria de la próxima semana. Ambiente eléctrico, ritmo alto y, al final, un marcador que invita al sueño continental.

Un susto inicial y una respuesta de categoría

El partido arrancó con un golpe directo al estómago de la grada. LASK celebró lo que parecía ser el inicio perfecto: gol dentro del primer minuto. Duró poco. La diana fue anulada por fuera de juego y el murmullo en las gradas dejó claro que el aviso iba en serio.

Celtic tardó unos 10 o 15 minutos en asentarse, tal y como reconocería después su técnico. Cuando lo hizo, empezó a mandar. A mover la pelota con más calma. A empujar al rival hacia su área.

El premio llegó con un destello de calidad. Benjamin Nygren abrió el marcador con un disparo sensacional desde fuera del área, un golpeo limpio, potente, que encendió Celtic Park y cambió por completo el tono de la noche.

Duran, protagonista absoluto

A partir de ahí, el escenario pidió un líder. Y Camilo Duran respondió.

Poco antes del descanso, el atacante firmó una volea espectacular, de esas que se quedan grabadas en la memoria de los aficionados. Control del cuerpo, técnica pura y un remate que dejó sin respuesta al guardameta rival. El 2-0 encendió las gradas y empezó a inclinar seriamente la balanza de la eliminatoria.

Tras el paso por vestuarios, Duran no levantó el pie. Volvió a aparecer para marcar su segundo tanto de la noche y colocar el 3-0 que redondeó una actuación brillante del equipo de O’Neill. Un doblete europeo, una noche para su archivo personal… y para el de Celtic.

Entre los que quedaron impresionados por la definición de Duran se encontraba Chris Sutton, voz autorizada en el universo Celtic, que no escondió su admiración por la calidad del remate del delantero.

O’Neill aprieta el freno a la euforia

Con tres goles de renta y la sensación de superioridad fresca en la memoria, sería fácil pensar que el pase a la fase de liga de la Champions League está casi asegurado. O’Neill, sin embargo, se encargó de enfriar cualquier exceso de confianza.

“Pensé que fue una noche realmente dura para nosotros. Sí. Una noche realmente dura. Ganamos 3-0 y ellos son un equipo realmente bueno”, explicó el técnico a TNT Sports, subrayando que el marcador no cuenta toda la historia.

Recordó el gol anulado en el primer minuto y el arranque feroz de LASK: “Empezaron tan brillantes que parecía irreal, y nos llevó 10, 15 minutos entrar en nuestro ritmo”. También insistió en la amenaza ofensiva del rival: “Les dije a los jugadores de antemano que tienen mucha velocidad arriba y que son un equipo muy, muy, muy fino y talentoso”.

O’Neill remató con un mensaje claro: el trabajo no está hecho. “Todavía tenemos mucho por hacer, pero nos hemos dado una oportunidad, déjame decirlo así”.

Noventa minutos para la verdad

El contexto es inmejorable: un 3-0 sólido, un Celtic convincente y jugadores clave en un gran momento. Sin embargo, el propio partido de ida demostró que LASK tiene armas y personalidad para hacer daño si se le abre la puerta.

Celtic viajará ahora a Austria sabiendo que está, potencialmente, a solo 90 minutos de la Champions League “de verdad”. Con un pie dentro, sí. Pero con la advertencia de su entrenador resonando en el vestuario: la eliminatoria, pese al golpe de autoridad en Glasgow, aún no ha terminado.