Burnley rompe acuerdo con Finotive One y se asocia con Vertu Motors
A Burnley se le ha torcido el verano donde más duele a un club moderno: en el pecho de la camiseta. A solo unos días de que arranque la nueva temporada, el club ha roto de forma abrupta su acuerdo con Finotive One, el supuesto “ecosistema de trading” que iba a lucir en las equipaciones de 2026-27.
El vínculo ha durado apenas 42 días. Un suspiro en términos comerciales. Un quebradero de cabeza enorme para el departamento de marketing.
Un vídeo estrella que ya no sirve para nada
Hace solo dos semanas, Burnley presumía de nueva camiseta crema de visitante con un vídeo promocional de lujo. Aparecían el exjugador de la NFL y accionista minoritario JJ Watt, el excricket internacional inglés James Anderson e incluso Arnold Schwarzenegger. El lanzamiento apuntaba a ser uno de los grandes golpes de imagen del verano del club.
Hoy, ese vídeo es material de archivo. Obsoleto. Las camisetas con Finotive One han desaparecido de la web oficial y no estarán a la venta en la tienda del estadio antes del estreno liguero del domingo ante West Ham United.
El club ha ofrecido reembolsos completos o cambios a los aficionados que ya habían comprado las camisetas de casa y fuera con el logo de Finotive One. Algunos hinchas quizá guarden esas prendas como pieza de coleccionista. La mayoría, sin embargo, aprovechará la opción de cambiarlas por la nueva versión con el patrocinador que entra a última hora: la red de concesionarios de coches Vertu Motors, con presencia en todo el Reino Unido.
Las pistas que encendieron las alarmas
Los seguidores más atentos empezaron a sospechar el jueves. En la promoción de Sky Sports del partido del domingo, Kyle Walker aparecía con la camiseta de Burnley… sin patrocinador. Extraño. Más aún teniendo en cuenta que el equipo había disputado toda la pretemporada con Finotive One estampado en el pecho.
Incluso el pasado sábado, en la victoria ante Notts County en la primera ronda de la Carabao Cup, el logo seguía bien visible en el frontal de la camiseta. Nada hacía pensar en un giro tan brusco.
Hasta que los aficionados descubrieron que todas las noticias relativas al acuerdo con Finotive One habían desaparecido de la web oficial del club. Borradas. Poco después llegó la confirmación.
El viernes por la mañana, Burnley anunció que el acuerdo quedaba rescindido “para proteger los intereses del club y de nuestros aficionados”. Sin más detalles. Sin explicaciones públicas sobre el cómo ni el porqué. Pero con una certeza: la ruptura, tan cerca del inicio de la temporada, no será barata.
Un historial incómodo con los patrocinadores
No es la primera vez que el club de Lancashire tropieza con su patrocinador principal. LoveBet, una casa de apuestas asiática, firmó un acuerdo por tres temporadas y fue reemplazada tras solo dos años al entrar en dificultades financieras. Aquello coincidió con la compra del club por parte de AIK Capital en diciembre de 2020.
En aquel momento, el nuevo presidente Alan Pace respondió a las críticas por la asociación con el juego asegurando en X que el tema se revisaría “como parte de la estrategia comercial global del club”. Admitió que había “obligaciones contractuales históricas”, pero prometió analizarlo a largo plazo con su equipo.
La realidad posterior fue otra. Durante toda la etapa de AIK Capital, las apuestas han dominado los acuerdos de patrocinio frontal. Con una única excepción: la temporada 2022-23 con Classic Football Shirts. El resto, siempre vinculado al juego.
Tras LoveBet llegó SpreadEx, empresa de apuestas de cuotas fijas y spread betting. Después de Classic Football Shirts, Burnley firmó con W88, casa de apuestas con base en Filipinas. En 2024, el club cerró un polémico contrato de dos años con 96.com, web de apuestas operada por TGP Europe.
Ese movimiento no pasó desapercibido para las autoridades. El año pasado, la Gambling Commission emitió una advertencia a Burnley y otros tres clubes por sus vínculos con webs gestionadas por TGP Europe, que había entregado su licencia de juego en Reino Unido. La investigación concluyó que la compañía no había realizado “controles suficientes sobre sus socios comerciales” y había vulnerado “normas de prevención de blanqueo de capitales”.
El experimento con Finotive One y el giro hacia Vertu
Buscando sustituto para 96.com, Burnley se desvió del camino habitual. Apostó por Finotive One, una empresa registrada en Chipre que se define como un “ecosistema todo en uno” para traders. Poco se sabía de su operativa real o de su base de clientes. Precisamente ese perfil poco convencional hacía del acuerdo un movimiento arriesgado, aunque sobre el papel parecía ser la opción económicamente más potente hace solo unas semanas.
Ahora, ese contrato ha volado por los aires en apenas seis semanas, dejando al club en una posición delicada y con una buena dosis de bochorno público.
En medio del vacío, Vertu Motors ha dado un paso al frente. La empresa ya mantenía una relación de patrocinio con Burnley desde 2022 y ha sido la solución de emergencia para cubrir el frontal de la camiseta. Los términos del nuevo acuerdo no han trascendido, pero es evidente que, con el tiempo en contra, Burnley no ha negociado desde la fuerza.
Lo que iba a ser el gran negocio del verano se ha convertido en un problema de reputación y en un recordatorio incómodo: en Turf Moor, los acuerdos de patrocinio del último ciclo han sido todo menos estables.
La pregunta ahora no es solo qué logo lucirá Burnley el domingo. Es si el club será capaz de encontrar, por fin, un patrocinador que aguante más que una pretemporada.





