Balón de Oro 2023: el debate se intensifica
El Balón de Oro ya lo invade todo. Quedan 41 días para el veredicto y la maquinaria mediática ha pisado el acelerador sin mirar atrás.
Las portadas ya han elegido sus bandos. AS y L'Équipe abren fuego poniendo nombres propios sobre la mesa: Lamine Yamal y Mbappé en primera línea, con Harry Kane, Rodri, Fabián y hasta Messi completando una lista tan potente como discutible. El debate está servido y nadie quiere quedarse fuera de la conversación.
En Barcelona, el relato cambia de tono. Mundo Deportivo y Sport tiran de orgullo local. Entrevistan a Rodri y a Gabriel Jesus, pero cuando aparece la palabra Balón de Oro, el mensaje es claro: hay que empujar a Lamine. El joven asegura que merece el premio y el recién llegado brasileño se suma sin dudarlo. La campaña azulgrana ya está en marcha.
Mientras tanto, en Elche, aparece un viejo conocido con el colmillo afilado. Mourinho aterriza con el BMV encendido y su ironía de siempre: “¿Ninguna pregunta sobre los penaltis? Raro, ¿no?”. Marca recoge al Mou más clásico, el que no deja pasar una oportunidad para encender el ambiente y marcar territorio desde la sala de prensa.
Ecos internacionales: del VAR al pulso italiano
Fuera de nuestras fronteras, el ruido no baja. L'Équipe ya ha entrado en la batalla del Balón de Oro, pero en Italia miran a otra cosa: Inter y Roma se preparan para un duelo enorme el sábado, los dos invictos, los dos oliendo a partido que marca tendencia en la temporada. Un choque que huele a examen serio para ambos.
En Inglaterra, el foco vuelve a estar en el VAR y en Howard Webb. La resaca del derbi de Manchester no se apaga y la polémica arbitral promete alargarse durante días. Cada repetición alimenta la discusión, cada decisión revisada añade otra capa de tensión a un sistema que sigue en el punto de mira.
Y en España, un giro inesperado sacude los despachos.
Superdeporte destaca un movimiento que nadie veía venir: Braulio Vázquez deja Osasuna para asumir el mando del área deportiva del Valencia. Un club en crisis permanente que ahora se agarra a su nueva figura de planificación como si fuera una tabla de salvación.
La gran incógnita cae por su propio peso: ¿será capaz Braulio de fichar a Valverde y resucitar a este Valencia deprimido? Si lo consigue, en Mestalla no faltará quien pida levantarle una estatua.






