tribunadegol full logo

Ayyoub Bouaddi: El Futuro del Manchester City

La etiqueta que le han colgado es enorme para alguien tan joven. Pero Ayyoub Bouaddi lleva tiempo demostrando que no se asusta ante los grandes nombres a los que le comparan. Con apenas 18 años ya ha superado los 100 partidos oficiales como profesional. No es una promesa de laboratorio: es un futbolista hecho a base de césped, golpes y decisiones valientes.

Su historia arranca en Lille, donde se abrió paso en la élite con una precocidad que llamó la atención de todo el fútbol francés. Las categorías inferiores de la selección se convirtieron en su segunda casa: de la Sub-16 a la Sub-21, pasando por cada escalón, Bouaddi fue siempre uno de los fijos. Luego llegó el giro que define carácter. Eligió a Marruecos. Eligió a los Atlas Lions y el camino hacia un 2026 que ya se intuye como un escaparate mundial para él.

Cuando arrancó ese ciclo rumbo al Mundial, el valor de Bouaddi ya estaba disparado. En los despachos de media Europa se repetía la misma pregunta: “¿Cuándo se moverá… y quién se lo llevará?”. No era cuestión de si iba a salir, sino de quién se atrevería a ganar una subasta por uno de los talentos jóvenes más codiciados del planeta.

La respuesta llegó desde la Premier League. Manchester City se llevó el premio mayor. Un gigante que no suele fallar cuando apuesta por un centrocampista diferente. El club inglés se adelantó a la competencia para asegurarse la firma de un futbolista al que muchos ven como un futuro líder de vestuario y de proyecto.

Enzo Maresca ha decidido dosificarle. Nada de quemar etapas a lo loco. Dos apariciones saliendo desde el banquillo, minutos medidos, contexto controlado. Pero nadie en el club duda de que, tarde o temprano, su nombre aparecerá de forma fija en la alineación titular. El plan es claro: crecer sin prisas, pero sin freno.

Bouaddi, por su parte, está convencido de haber aterrizado en el lugar perfecto para explotar todo lo que lleva dentro. Lo dejó claro en declaraciones a la web oficial del club al firmar su contrato con el campeón inglés: para él, Manchester City es “el mejor club del mundo”, el escenario soñado tras una vida dedicada a pulir su juego y a acercarse “a la cima” del fútbol. No llegó por casualidad; llegó porque ha orientado cada paso a este tipo de oportunidad.

Su admiración por el estilo del City viene de lejos. Ha seguido durante años a un equipo que, según él, siempre intenta practicar “fútbol de calidad” y que ha demostrado estar construido “para ganar”. Le seduce una plantilla “de clase mundial”, la figura de Maresca como “técnico top” y, sobre todo, la idea de pisar el Etihad Stadium con las gradas llenas. Ese es el escenario que le quita el sueño.

Bouaddi no se engaña con su propio reflejo. Sabe que aún está en la casilla de salida. “Solo tengo 18 años”, recuerda. Está satisfecho con el camino recorrido, pero insiste en que todavía puede “mejorar muchísimo”. Y remata con una frase que encaja con la exigencia del club: este es “sin duda el mejor lugar” para crecer porque aquí se “exigen trofeos”, y él promete entregarse por completo para que el equipo pelee “por cada título”.

Desde los despachos, el entusiasmo es igual de evidente. El director de fútbol del City, Hugo Viana, no rebaja ni un milímetro el listón: habla de un potencial “altísimo”, de un centrocampista que ya reúne “todo lo que necesita un jugador de máximo nivel” en su posición. A su edad, subraya, destaca por una “inteligencia futbolística sobresaliente” que solo puede ir a más bajo la guía de Maresca.

El seguimiento ha sido exhaustivo. Viana admite que el club le observó “muy, muy de cerca” antes de tomar la decisión final. Cuanto más le veían, más clara quedaba la conclusión: se trata de un talento enorme, llamado a “florecer” en el ecosistema competitivo del City. Ahora, dice, la responsabilidad se traslada a la estructura del club: darle todo lo necesario para que alcance ese techo que todos le pronostican.

El reto ya está planteado. El City ha apostado fuerte por un adolescente que juega con la serenidad de un veterano. El resto dependerá de si Bouaddi es capaz de convertir esa promesa en costumbre, de si sus 100 partidos son solo el prólogo de una carrera destinada a marcar época en el centro del campo del campeón inglés.