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Arsenal mantiene su pleno en Europa con gol de Odegaard en Nápoles

Arsenal salió vivo de Italia con algo más que tres puntos. Salió con una confirmación: este equipo sabe mandar, sabe dominar… pero también sabe sufrir. Un gol de Martin Odegaard en el minuto 75 selló un 0-1 trabajado, tenso, que mantiene inmaculado el arranque de la temporada 2026-27 y alimenta el discurso de candidato serio en la Champions League.

Dominio sin premio… hasta el minuto 75

Desde el inicio, el conjunto de Mikel Arteta impuso su ley. La pelota fue suya, el territorio también. Napoli se protegió atrás, compacto, esperando un error o una contra liberadora, mientras Arsenal fue acumulando llegadas, remates, aproximaciones que olían a gol pero se quedaban siempre a medio camino.

Las ocasiones se sucedieron. Los londinenses encontraron espacios entre líneas, generaron superioridades por fuera y por dentro, pero el último toque se les atragantó. Faltó precisión, algo de calma, quizá un punto de maldad en el área. La sensación era clara: el partido pedía un golpe definitivo mucho antes del tramo final.

Ese golpe llegó por la vía más lógica. El capitán. Cuando el reloj marcaba el minuto 75, Odegaard apareció para firmar el tanto que por juego y volumen ofensivo Arsenal llevaba persiguiendo toda la noche. El noruego rompió por fin un marcador que se había resistido de manera casi inexplicable, poniendo justicia a una actuación de dominio casi constante de los visitantes.

Con esa diana, los ‘gunners’ encadenan su quinta victoria consecutiva en este inicio de curso. Cinco de cinco. Un arranque impecable que no solo habla de resultados, también de una personalidad que se consolida en escenarios de máximo nivel.

Arteta, entre la satisfacción y el enfado

El triunfo no tapó la autocrítica. Arteta, ante los micrófonos de TNT Sports, dejó claro que el resultado se quedó corto para lo que vio sobre el césped.

«Merecimos plenamente los tres puntos», afirmó el técnico. «La actuación probablemente no refleja el resultado, el equipo estuvo soberbio. Mostramos calidad en muchos momentos para romperles y fue una pena porque fallamos muchas ocasiones claras».

El entrenador español insistió en la misma idea: por volumen de oportunidades, el partido debió quedar sentenciado mucho antes. «En cualquier otro día el resultado sería diferente. Deberíamos haberlo hecho de otra manera por la cantidad de ocasiones que creamos, pero al final conseguimos la victoria», añadió.

Esa mezcla de orgullo y frustración se hizo todavía más visible en el tramo final. Con el 0-1 en el marcador y el choque aún abierto, una contra peligrosa de Napoli desató la furia de Arteta en la banda. El motivo: la falta de esfuerzo defensivo de Kai Havertz, Noni Madueke y Christos Tzolis, que regresaron al trote mientras el equipo quedaba expuesto atrás.

Según contó la co-comentarista de TNT Sports, Lucy Ward, el técnico estaba «absolutamente furioso» al ver cómo sus atacantes no se replegaban tras perder el balón. Una imagen que contrasta con la solidez colectiva mostrada durante buena parte del encuentro y que explica por qué, incluso en la victoria, el listón de exigencia en este Arsenal sigue tan alto.

Cinco partidos, cinco triunfos, un capitán decisivo y un entrenador que no perdona ni un segundo de relajación. Si este es solo el comienzo, ¿hasta dónde puede llegar este Arsenal en Europa?