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Arsenal comienza la defensa del título con victoria sobre Coventry

Arsenal arrancó la defensa de su corona con un aviso rotundo: 3-0 a Coventry, fútbol fluido y un Emirates Stadium en modo celebración. No hubo dudas, ni relajación de campeón. Solo un equipo decidido a demostrar que el título del curso pasado no fue un techo, sino un punto de partida.

El conjunto de Mikel Arteta, que no defiende con éxito la liga inglesa desde la década de 1930, se quitó de encima a un recién ascendido con una autoridad que rozó la crueldad. Kai Havertz abrió el marcador, Bukayo Saka amplió la ventaja y Martin Odegaard cerró la noche tras el descanso. Un guion perfecto para el campeón en el estreno de la temporada.

Apenas han pasado 89 días desde el 2-1 en el campo de Crystal Palace que cerró la campaña del título. El riesgo evidente era la autocomplacencia. No apareció por ninguna parte. Arsenal salió a devorar el partido y a un Coventry que regresaba a la élite por primera vez desde 2001.

Un campeón sin resaca

El ambiente era de fiesta en el norte de Londres. Primera cita liguera en casa desde que se proclamaron campeones, 60.000 aficionados entregados y una plantilla reforzada. Lejos de relajarse, Arsenal jugó como si tuviera algo que demostrar en cada acción.

Antes incluso de que rodara el balón, el club presentó a Ezri Konsa, flamante fichaje procedente de Aston Villa por 51 millones de libras. El defensa inglés recibió una ovación cálida, un anticipo de lo que puede ser su estreno, precisamente ante su antiguo equipo el 31 de agosto. El mensaje para el resto de la liga es claro: el campeón no solo mantiene el nivel, lo eleva.

En el césped, otra cara nueva acaparó los focos. El extremo griego Christos Tzolis, llegado desde Club Brugge, jugó su primer partido liguero como titular y desbordó desde el inicio. Ya había dejado dos asistencias en la Community Shield ante Manchester City y volvió a aparecer como un puñal constante por banda.

Ni siquiera se echó de menos a Bruno Guimarães, fichaje millonario (142 millones de dólares australianos) y baja por la lesión sufrida en ese mismo duelo de la Community Shield. El engranaje de Arteta funcionó con la misma precisión.

Tzolis enciende la mecha, Havertz golpea

Arsenal salió en tromba. Tzolis rozó el gol en los primeros minutos con un disparo alto tras un pase filtrado de Odegaard. Poco después, el griego volvió a aparecer dentro del área y obligó a Bobby Thomas a sacar su remate sobre la línea. Coventry apenas respiraba.

La presión terminó por romper al recién ascendido. En el minuto 15, Milan van Ewijk perdió el balón de forma inocente en la banda derecha. Riccardo Calafiori olió la sangre, robó y puso un centro tenso al corazón del área. Havertz atacó el espacio y definió raso y preciso desde la frontal del área grande. 1-0 y sensación de que el campeón no iba a aflojar.

El golpe no despertó a Coventry. Al contrario, los convirtió en espectadores de lujo. Arsenal olió el miedo y aceleró.

Saka, castigo a un Coventry desbordado

Ocho minutos después, la superioridad se tradujo en el segundo tanto. Declan Rice y Odegaard combinaron con calma para abrir el juego hacia la izquierda, donde esperaba Tzolis. El griego centró fuerte al área, el guardameta Carl Rushworth despejó como pudo y el rechace cayó a los pies de Saka, solo, a metros de la portería. El internacional inglés empujó el balón a la red sin oposición.

Coventry quedó reducido a figurante. La presión alta de Arsenal asfixiaba cualquier intento de salida, las líneas se movían al unísono y las ocasiones caían por pura inercia. El regreso del club al que Frank Lampard ha guiado desde el Championship, tras años de penurias, descenso hasta la cuarta categoría, administración y mudanzas forzadas lejos de su ciudad, chocó con una realidad fría: la élite no perdona.

El Emirates disfrutaba. El campeón, también.

Odegaard sentencia tras el descanso

Si quedaba alguna duda sobre el desenlace, Odegaard la borró nada más volver de vestuarios. Minuto 49. Saka y Ben White combinaron por la derecha, rompieron la línea defensiva de Coventry y sirvieron el balón al capitán en el corazón del área.

El golpeo del noruego no fue limpio, un disparo mordido desde unos diez metros. Pero bastó. El balón se coló junto a Rushworth, cuya parada, blanda, no evitó el 3-0. Partido cerrado, ritmo controlado, piernas gestionadas. Arsenal se permitió bajar una marcha sin perder el control.

Coventry, que celebraba su regreso a la Premier League tras ganar el Championship la temporada pasada, apenas pudo ofrecer resistencia real. La historia romántica de su vuelta chocó con la crudeza de un campeón en plenitud, sin concesiones ni sentimentalismos.

Un campeón que aún quiere más

El único matiz negativo para Arsenal llegó fuera del marcador: tendrá que esperar diez días hasta su próximo compromiso liguero, en el campo de Aston Villa. Para un equipo que ha arrancado a este ritmo, la pausa casi se siente como un castigo.

Arteta ya dejó claro durante la semana que su plantilla tiene hambre de más títulos. La primera noche de la temporada le dio la razón. Si este es solo el punto de partida, la verdadera pregunta no es si Arsenal puede defender la corona.

La cuestión es quién se atreve a discutirle el trono.