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Anfield se despide: adioses y la era Iraola

En Liverpool, el 30 de junio no es una fecha cualquiera. Es el día en el que los contratos dicen basta, los abrazos se alargan un segundo más de lo normal y las carreras toman rumbos que ya no pasan por el túnel de Anfield. Este año, la lista es larga: doce jugadores, entre primer equipo y Academia, cierran oficialmente su etapa como ‘reds.

Todo ocurre mientras el club se prepara para una sacudida importante. Andoni Iraola aterriza con la misión de refrescar un vestuario que lleva años compitiendo al máximo nivel y, al mismo tiempo, supervisar el relevo generacional en las categorías inferiores. Cambio de ciclo, sin anestesia.

Nuevas caras para un nuevo proyecto

El movimiento ya ha comenzado. El extremo internacional español Víctor Muñoz se convirtió en el primer fichaje de la era Iraola después de que Liverpool ejecutara la cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras en Osasuna a principios de mes. Un mensaje claro: el técnico quiere bandas incisivas, desequilibrio, algo distinto.

Detrás llega Jeremy Jacquet, central procedente de Rennes, por quien el club acordó en enero un traspaso de 60 millones de libras. Potencia y futuro para el eje de la zaga en un equipo que sabe que debe reconstruirse mientras sigue compitiendo.

Mientras unos llegan con la maleta llena de ilusión, otros hacen la suya para irse.

Robertson y Konaté, salidas de peso

Los nombres más ruidosos de esta jornada de despedidas son Andy Robertson e Ibrahima Konaté. Dos titulares, dos símbolos recientes de la solidez defensiva del equipo, que ya tienen destino.

El escocés, uno de los capitanes emocionales del vestuario, será jugador de Tottenham Hotspur desde el miércoles, una vez expire su contrato en Anfield. Konaté, por su parte, dará un salto mayúsculo al unirse a Real Madrid, otro gigante europeo que ve en él un central para muchos años.

Son salidas que no solo vacían una taquilla. Cambian jerarquías, liderazgo y estructura defensiva. Iraola tendrá que reconstruir esa columna vertebral casi desde cero.

Salah, un adiós sin destino decidido

Mohamed Salah también se marcha. Tres palabras que hace unos años habrían parecido ciencia ficción en Liverpool, pero que hoy son realidad administrativa: su contrato termina y el egipcio no seguirá.

Su futuro, sin embargo, quedará aparcado hasta que termine la participación de Egipto en el Mundial. Hasta entonces, nada de decisiones definitivas. Arabia Saudí ya se ha posicionado: Al-Hilal aparece como el pretendiente más fuerte para hacerse con el delantero de 34 años, una de las grandes figuras de la última década en Anfield.

El vacío goleador y simbólico que deja Salah será enorme. Cómo lo cubra Liverpool marcará buena parte del nuevo proyecto.

Rhys Williams y el último tren

En un plano diferente, pero con su propia carga emocional, está Rhys Williams. El central, que llegó a disputar 19 partidos con el primer equipo en la temporada 2020/21, no ha vuelto a tener protagonismo desde entonces.

Ahora toma otro camino. Abandona Liverpool y ya se encuentra a prueba con New York Red Bulls, en la MLS, buscando relanzar una carrera que conoció la élite muy pronto y que ahora necesita estabilidad y minutos.

Limpieza profunda en la Academia

El resto de salidas se concentra en la Academia, en ese fútbol de formación donde los sueños se multiplican, pero solo unos pocos alcanzan la élite.

Abandonan el club los defensas Josh Davidson, Terence Miles y Emmanuel Airoboma, además de los porteros DJ Bernard y Jacob Poytress. También se marcha el centrocampista James Balagizi, que llegó a sentarse dos veces en el banquillo del primer equipo en la temporada 2021/22, rozando el debut que nunca llegó.

En la delantera, se confirma la salida de Kareem Ahmed y de un nombre que los aficionados de Liverpool no olvidan: Oakley Cannonier. No por sus goles en Anfield, sino por aquel gesto en 2019, cuando siendo todavía un chaval de la Academia lanzó rápido el balón a Trent Alexander-Arnold para que sacara el famoso córner que Divock Origi convirtió en gol ante Barcelona, camino de la final de Champions. Un instante que ya forma parte de la mitología moderna del club.

Hoy, todos ellos dejan de pertenecer oficialmente a Liverpool. Unos buscarán su sitio en otras ligas, otros pelearán por hacerse un nombre lejos de la Premier. El club, mientras tanto, se rearma con nuevas piezas y un entrenador decidido a imprimir su sello.

Anfield sabe despedir, pero también sabe reinventarse. La cuestión, ahora, es cuánto tiempo necesitará Iraola para transformar este adiós masivo en el inicio convincente de una nueva era.

Anfield se despide: adioses y la era Iraola