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Andoni Iraola: “Nos faltan extremos” y la urgencia en Liverpool

Andoni Iraola no se anduvo con rodeos. A pocos días del inicio de la temporada, el técnico de Liverpool lanzó un mensaje claro: le faltan extremos y el club tendrá que moverse rápido si quiere llegar al 1 de septiembre con una plantilla a su medida.

El diagnóstico es directo. Las salidas han golpeado fuerte y las llegadas, de momento, no cubren todas las grietas.

Un Liverpool corto en las bandas

“Sobre todo ahora en la banda, porque no tenemos suficientes jugadores específicos para jugar en esas posiciones”, admitió Iraola al ser preguntado por lo que necesita todavía en el mercado. No habló de caprichos, sino de estructura. De perfiles.

Liverpool ya ha sentido el rechazo en este mercado. Un ofrecimiento de 50 millones de libras por Yankuba Minteh fue rechazado por Brighton a comienzos de semana. El club también ha explorado la opción de Ibrahim Mbaye, de Paris St-Germain, mientras mantiene a Bradley Barcola como gran objetivo para reforzar las bandas antes del cierre de la ventana.

La prioridad está clara: velocidad, desborde, gol por fuera. Y no hay tiempo que perder.

Iraola, entre la impaciencia y el realismo

El técnico español no escondió su frustración con los plazos del mercado: “Como entrenador, esta es fácil para mí. Yo quería a los jugadores desde el primer día, el 13 de julio: todos aquí y todas las posiciones dobladas con jugadores de máximo nivel”.

No los tuvo. Y lo sabe. Pero también asume las reglas del juego: “Entiendes cómo funciona la competición, que el mercado está abierto y empiezas la competición. Tenemos que adaptarnos como entrenadores a esta situación”.

Hay un punto de sinceridad poco habitual: “Odio estas dos semanas o estos 10 días que tenemos porque hay mucha incertidumbre – pero no solo en Liverpool, en todas partes. Pero tenemos que adaptarnos”.

La incertidumbre no le gusta. La acepta. Y mientras tanto, aprieta a la dirección deportiva.

Fichajes de peso… pero otras urgencias

Desde que Iraola reemplazó a Arne Slot en el banquillo de Liverpool, el club sí ha movido piezas importantes. Victor Munoz llegó por 34,5 millones de libras. Ronald Araujo aterrizó cedido desde Barcelona. Y Jeremy Jacquet, central francés procedente de Rennes, se incorporó en una operación de 60 millones ya pactada en enero.

Refuerzos serios. Caros. De nivel.

Pero el dibujo de Iraola exige algo más en los costados. Y ahí está el vacío.

“En otras posiciones creo que tenemos que estar con la mente abierta en el mercado para ver situaciones que, honestamente, puedan mejorar nuestro equipo”, explicó. No se trata de fichar por fichar: “No es cuestión de firmar porque necesitamos un jugador aquí. No, se trata de mejorar la plantilla. Y ya tenemos muy buenos jugadores, así que para mejorar a nuestros muy buenos jugadores necesitas un nivel específico de futbolista”.

La vara de medir es alta. Y eso también complica las operaciones.

Un final de mercado al límite

En una entrevista con Jamie Carragher en Sky Sports, Iraola fue todavía más contundente: “Definitivamente vamos a fichar jugadores. Algunos acuerdos tienes que esperarlos hasta el final. Pero el final es la foto importante, la que tendremos el 1 de septiembre. Porque es verdad que todavía estamos bastante justos”.

El mensaje se repite desde la pretemporada en Estados Unidos, cuando ya había avisado de que el equipo llegaba corto en algunas zonas, especialmente en defensa. Dentro del club, la sensación es compartida: se espera un final de ventana muy movido en Anfield.

La planificación se juega ahora a contrarreloj. Y cada día sin refuerzo en banda pesa un poco más.

Salidas dolorosas y el caso Curtis Jones

El verano también ha sido de despedidas. Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté dejaron el club en los últimos meses, golpes importantes en liderazgo, jerarquía y estructura defensiva. A esa lista se suma Curtis Jones, camino de Inter de Milán en una operación de 30 millones de libras.

Sobre el centrocampista, Iraola fue especialmente humano: “Con Curtis, ya sabes. Creo que todavía no es oficial, pero hay una situación en marcha. Lo entendí con Curtis. Hablé con él. Creo que en el primer o segundo entrenamiento hablamos”.

El técnico dejó claro el aprecio que le tiene: “Lo valoro mucho como jugador. Él amaba este club – fue muy evidente para mí desde el principio – pero entendí que probablemente el desenlace iba a ser el que ha sido al final”.

No hubo reproches, solo comprensión: “Nunca lo he escondido: para mí Curtis es un muy buen jugador. Un jugador muy, muy bueno, pero lo entendí enseguida cuando me habló de su situación. Era una situación que podía pasar y parece que va a pasar”.

Una salida que deja un hueco emocional y deportivo, pero también dinero para atacar el mercado.

Una plantilla “fina” y una fecha marcada en rojo

Iraola lo ha repetido en distintos escenarios: Liverpool está “fino”, corto de efectivos en posiciones clave. El 1 de septiembre se ha convertido en la frontera real de su proyecto. Ese día sabrá con qué armas afronta la temporada.

Hasta entonces, el técnico convivirá con la incertidumbre que tanto detesta, pendiente de si Bradley Barcola u otro nombre termina aterrizando en Anfield para darle a sus bandas la profundidad que exige su idea de juego.

La pregunta ya no es si Liverpool se moverá. La verdadera cuestión es cuán alto podrá apuntar este equipo si el club acierta en estos últimos días de mercado.