Amorim y su desafortunada comparación en el aniversario del 11-S
Rúben Amorim vivió un instante incómodo en la sala de prensa de AC Milan. En la víspera del duelo de este sábado ante Lazio, el técnico portugués utilizó una comparación desafortunada… justo el día en que se cumplen 25 años de los atentados en Estados Unidos.
Hablaba de algo tan rutinario como la mejora diaria del equipo. “Tenemos que ser mejores en cada entrenamiento”, arrancó, marcando el tono de exigencia. Hasta que eligió mal el ejemplo.
“Es como con los accidentes de avión. Es ahí donde se aprende…”, dijo. Y entonces se detuvo. Risa nerviosa. Silencio tenso. “Esta no es una buena comparación”, reconoció de inmediato, consciente de la fecha y del peso de sus palabras.
Amorim trató de reconducir el mensaje sin esconder el traspié: “Pero entendéis lo que quiero decir. Si algo sale mal, absorbemos toda la información y la aplicamos en el entrenamiento”. La idea era clara: del error, se aprende. La forma, no tanto.
El crecimiento del Milan y el fenómeno Cissè
Del tropiezo verbal pasó al terreno que mejor domina: el fútbol. El técnico analizó la evolución de su Milan antes de visitar a Lazio y puso el foco en uno de los nombres del momento: Alphadjo Cissè.
El atacante italiano, de solo 19 años, estuvo el pasado invierno muy cerca de fichar por PSV. Hoy es una de las grandes irrupciones de la Serie A: dos goles en sus tres primeros partidos ligueros con la camiseta rossonera y una sensación constante de peligro cada vez que entra en contacto con el balón.
Su golazo ante Juventus, un disparo que subrayó su clase, ha disparado las expectativas. Según la prensa italiana, Cissè tiene muchas opciones de recibir la próxima semana su primera convocatoria con la selección absoluta.
Amorim no se esconde: ve preparado al chico, pero pisa el freno. “Está listo para ello”, asegura. Pero inmediatamente introduce matices. “Necesita tiempo para madurar. He visto una diferencia entre sus actuaciones fuera de casa y en San Siro. San Siro es un entorno difícil, así que tiene que adaptarse a todos esos pequeños detalles”.
El técnico insiste en rebajar la euforia sin frenar la ambición del delantero. “Démosle tiempo a Cissè. Si entrena y juega con la selección, no será tímido y pedirá la pelota. Está listo para eso, pero necesita tiempo para convertirse en el jugador que puede llegar a ser. Todavía tiene mucho que aprender”.
Entre un símil desafortunado y la defensa férrea de la progresión de su joven estrella, Amorim dejó claro el mensaje de fondo: en este Milan no se regalan pasos, se construyen. Y el próximo examen, en el siempre hostil Olímpico de Roma ante Lazio, dirá cuánto ha aprendido ya este equipo de sus propios errores.






