tribunadegol full logo

Alexander Isak: de Newcastle a Liverpool y la presión de liderar

Alexander Isak no duda ni un segundo cuando mira atrás al verano pasado. Cambiar Newcastle por Liverpool, por un récord británico de 125 millones de libras, fue, en sus palabras, “una decisión fácil”. Son cifras que pesan, pero el sueco insiste: nunca se arrepintió.

“Es un club enorme, y todo en el club lo dejaba bastante claro”, explicó en una entrevista con BBC Sport. La dimensión del Liverpool, su ambición y, sobre todo, el empeño en ficharle le convencieron. “La voluntad del club de traerme fue una parte muy importante”, subraya.

Promesas rotas, verano extraño

Su aterrizaje en Anfield no fue precisamente convencional. Isak se perdió la pretemporada y se entrenó con su antiguo equipo, la Real Sociedad, mientras su futuro en Newcastle se enredaba. Habla de “promesas rotas” en el club del norte de Inglaterra. El ruido alrededor de su salida crecía, él se preparaba lejos de su nuevo vestuario y el calendario no esperaba.

Cuando por fin se enfundó la camiseta del Liverpool, el arranque no fue el soñado. Le costó encontrar el gol y, cuando empezaba a asentarse, llegó el golpe más duro: una fractura en la pierna que le dejó fuera desde diciembre hasta abril. Su primera temporada en Anfield quedó reducida a 22 apariciones en todas las competiciones y apenas 1.032 minutos.

La lesión le marcó. “Fue duro. Cualquiera que haya tenido una lesión larga lo sabe”, admite. Pero no le abrió la puerta a la duda. Preguntado si en algún momento se arrepintió del cambio de club, fue tajante: “No, nunca. Nunca pensaría así”.

Un nuevo arranque, otro Isak

El presente pinta distinto. Con 26 años, el delantero ya ha igualado en solo cuatro jornadas de Premier League los tres goles que firmó en todo el curso anterior con el Liverpool. El ritmo es otro, el gesto también.

Isak ha optado por mirar solo hacia delante. “Cuando estás en un buen lugar y te sientes bien, no tiendes a mirar atrás porque no te aporta nada”, explica. Se declara “muy optimista y emocionado” con esta temporada y con lo que puede ofrecer al equipo.

El verano le regaló un escenario que llevaba años esperando: su estreno en un Mundial con Suecia. Después de un año de altibajos físicos, el torneo le dio lo que más necesitaba: minutos y continuidad. Jugó para la selección dirigida por Graham Potter, marcó un gol y repartió tres asistencias antes de caer en octavos de final frente a Francia.

“Jugar un Mundial con tu país es el sueño de la mayoría”, asegura. Para él, llegó en el momento perfecto: “Con las lesiones de la temporada pasada, el Mundial fue ideal. Tuve ese periodo para jugar y ganar ritmo y forma. Y, además, fue una experiencia enorme. Fue perfecto hacerlo y volver aquí para la pretemporada y empezar la temporada”.

Iraola, presión alta y un ‘9’ que también defiende

El nuevo Liverpool tiene otro acento. Andoni Iraola asumió el banquillo en verano, sustituyendo a Arne Slot, y ha dejado un mensaje claro a su delantero estrella: defender también es atacar.

“Me pide que forme parte de la defensa, pero que defienda en posiciones en las que, cuando robemos el balón, podamos contraatacar rápido y llevar el balón hacia la línea ofensiva”, cuenta Isak. El técnico le ha resumido su rol con una frase simple y exigente: “Me dijo ‘marca goles’, pero quiere que defienda. La forma en la que defendemos es para marcar goles, así que defender, al final, es un arma ofensiva”.

El plan de Iraola es agresivo, directo, de mucho ritmo. El Liverpool es el equipo que más esprints ha registrado en la Premier League en este inicio de curso. El sueco está convencido de que ese estilo encaja con él y con la identidad del club. “Vino con su fútbol, con la manera en la que quiere jugar y con la alta intensidad, que creo que me beneficiará a mí, al club y a la forma en la que el club quiere jugar”, apunta.

Para Isak, el matiz es clave: no se trata solo de abastecer al ‘9’. “Creo que es lo que el equipo necesita. No se trata solo de darme el balón a mí, se trata de llevar el balón hacia delante y a todos los jugadores ofensivos rápido”, explica. Si el plan se ejecuta bien, lo tiene claro: “Creo que eso beneficiará al equipo. Si podemos hacerlo, deberíamos marcar más goles”.

Goles sí, pero sin números en la cabeza

Con 60 goles en la Premier League en su carrera y una mejor temporada de 23 tantos con Newcastle en el curso 2024-25, Isak llega a esta campaña con una responsabilidad evidente: convertir su fichaje récord en títulos. Él no habla de cifras personales, solo de levantar trofeos.

“Todo el mundo sabe que el éxito para este club es ganar títulos”, recuerda. Su ambición es sencilla y brutal: “Quiero marcar en cada partido”. Pero se desmarca de las metas numéricas: “Cada uno es diferente. A algunos les gusta fijarse objetivos y a otros no. Yo soy de los que no”.

El sueco ha elegido otro camino: menos promesas, más rendimiento. Después de un año de frustración, lesiones y adaptación, se planta en el segundo curso en Anfield con un papel claro en el sistema de Iraola y con el gol de nuevo entre ceja y ceja. Liverpool ya ha pagado el precio. Ahora falta saber cuántas noches grandes compró con él.