Adam Wharton: el nuevo objetivo de Manchester City y Liverpool
Manchester City ya ha hecho saltar la banca este verano con los 116 millones de libras desembolsados por Elliot Anderson. Y aun así, no ha cerrado la chequera. En el Etihad miran de reojo a Adam Wharton, el centrocampista de 22 años de Crystal Palace que se ha colado en el radar de los grandes justo en el momento en que Rodri ha hecho las maletas rumbo a Barcelona, dejando un vacío enorme en el corazón del equipo de Pep Guardiola.
La salida del Balón de Oro y campeón del mundo ha cambiado el tablero. City necesita un nuevo faro en la medular y Wharton, ya asentado en la selección de Inglaterra, encaja en ese perfil de centrocampista total que domina varias alturas del campo, compite sin miedo y no se esconde en los partidos grandes.
De ganga a joya de nueve cifras
Crystal Palace pagó apenas 18 millones de libras a Blackburn para llevárselo a Selhurst Park. Una cifra que hoy parece casi simbólica. En dos años y medio, Wharton ha visto dispararse su valor mientras levantaba tres títulos con los Eagles: FA Cup, Community Shield y Conference League. Tres trofeos que han cambiado la percepción del club… y también la de su centrocampista estrella.
En el sur de Londres ya asumen que, si se abre la puerta de salida, no será barata. Se habla de un mínimo cuatro veces superior a lo que pagaron. El paquete total, con variables incluidas, podría rozar —o incluso superar— las nueve cifras. Para un jugador de 22 años, la etiqueta de “activo estratégico” se queda corta.
Clinton Morrison, exdelantero del Palace, lo dejó claro en su día al hablar de lo que costaría sacarlo de Selhurst Park: el club no se sienta a negociar por menos de 60 o 70 millones de libras, y si alguien se acerca a los 80, en el club “se lo pensarían muy seriamente”. Para él, el razonamiento es sencillo: juventud, talento y una cola de clubes llamando a la puerta justifican esa valoración.
Liverpool entra en escena
Mientras City toma posiciones, Liverpool no se aparta del foco. Los reds llevan tiempo siguiendo de cerca la evolución de Wharton y, si el mercado se calienta, todo apunta a que se sumarían a la puja. El perfil les encaja: joven, con margen de crecimiento, acostumbrado a competir por títulos y con carácter para asumir galones.
Ray Houghton, que conoce bien tanto Anfield como Selhurst Park tras haber jugado en los dos clubes, entiende perfectamente por qué en Liverpool se frotan las manos con la posibilidad de ficharlo. El excentrocampista, dos veces campeón de liga con los reds, ha escuchado opiniones de gente de peso. Una de las más influyentes, la de Jan Molby, otro histórico del club y voz autorizada cuando se habla de mediocentros.
Molby, según relata Houghton, es un auténtico admirador de Wharton. Lo ha elogiado en numerosas ocasiones y su criterio pesa. Conoce la posición, conoce la exigencia y está convencido de que ahí hay un jugador preparado para rendir al máximo nivel.
Houghton también ofrece una mirada más personal. Recuerda una conversación con Wharton tras una victoria del Palace en Anfield la temporada pasada. Lo describe como un chico sencillo, humilde, con los pies en el suelo y una obsesión clara: ser lo mejor que pueda llegar a ser. Para Houghton, si alguien le pregunta por él, la respuesta es inmediata: actitud ejemplar, hambre de éxito y todos los ingredientes para convertirse en un futbolista de élite.
El dilema del Palace
En Selhurst Park, el problema ya no es solo deportivo, sino estructural. El club ha visto salir recientemente a Marc Guehi y Maxence Lacroix. Dos piezas importantes, dos ventas significativas. Y Houghton lanza la advertencia: un equipo que aspira a mantener un mínimo de éxito no puede permitirse perder a sus mejores hombres cada verano.
Palace ha saboreado títulos, algo impensable hace no tanto. Pero para sostener ese impulso necesita continuidad, no reconstrucciones permanentes. Cada traspaso millonario fortalece las cuentas, pero debilita el proyecto. Y Wharton es, ahora mismo, el símbolo de esa encrucijada.
Si llega una oferta de un gigante como Liverpool, la tentación para el jugador será enorme. Es inevitable. Un club con historia europea, opciones reales de títulos y un escaparate mundial resulta difícil de rechazar para cualquier futbolista ambicioso. La clave estará en si encaja exactamente en lo que busca el entrenador y en el momento de planificación en el que se encuentre el club.
Houghton lo resume con claridad: si Liverpool llama, Wharton lo pensará. La decisión final dependerá de si el técnico lo ve como la pieza adecuada y de cuántos refuerzos más necesita el equipo para despegar de verdad.
¿Ciudadano, red… o líder del Palace?
El mercado coloca a Adam Wharton en el centro de una batalla de poder. Manchester City ve en él una posible respuesta a la marcha de Rodri. Liverpool lo contempla como un fichaje estratégico para completar una medular en reconstrucción. Crystal Palace, mientras tanto, se aferra a su estrella sabiendo que cada buena actuación sube el precio… y acerca el adiós.
Con 22 años, títulos ya en su vitrina y el respeto de voces autorizadas del fútbol inglés, Wharton se asoma al punto de inflexión de su carrera. La pregunta ya no es si dará el salto a la élite absoluta.
La cuestión es: ¿en qué camiseta escribirá el siguiente capítulo?






