Weir brilla con triplete en la victoria de Escocia sobre Israel
Caroline Weir encendió las luces de Budapest y no las apagó hasta dejar a Israel en ruinas. Triplete, asistencia y una actuación dominante en el 6-0 de Escocia que cambia por completo el paisaje del grupo y acerca a la selección al liderato y al regreso a la League A de la Nations League.
La centrocampista de Real Madrid manejó el partido como si fuera suyo. Porque lo fue. Participó directamente en los primeros cuatro goles y marcó el ritmo de un encuentro que Escocia necesitaba ganar, y golear, para meter presión a Bélgica en la lucha por el primer puesto del Grupo 4 de la League B.
El único borrón de la noche llegó con la lesión de Erin Cuthbert, que tuvo que abandonar el campo en camilla con una posible lesión grave de rodilla en los minutos finales. Un golpe duro en medio de una exhibición.
Un inicio feroz y una sociedad letal
Escocia salió con el colmillo afilado. Ordenada, agresiva, con la portería rival entre ceja y ceja. El premio llegó pronto y, cómo no, con Weir en el origen.
En el minuto 17, la mediapunta filtró un pase perfecto para Erin Cuthbert, que se anticipó a Rachel Steinschneider, protegió el balón y definió con potencia desde la frontal. Un gol de futbolista grande en un partido grande.
Apenas tres minutos después, Weir decidió que también quería su nombre en el marcador. Israel no logró despejar un córner, el balón quedó suelto en el área y la escocesa se inventó una jugada de talento puro: control con la zurda, recorte con la diestra, dos defensoras superadas y un disparo raso entre un bosque de piernas. 2-0 y sensación de rodillo.
Escocia olió sangre y no levantó el pie. El plan era claro: marcar, y marcar mucho. La diferencia de goles se había convertido en un factor clave. Con este triunfo, las escocesas se colocan con +18, diez tantos por encima de Bélgica, que aún debe cerrar su campaña con dos partidos ante Luxemburgo, colista del grupo.
Weir, dueña del partido
Tras el descanso, el guion no cambió. Israel apenas podía salir de su campo y el balón siempre terminaba en los pies de la misma jugadora: Weir.
El tercer gol llevó de nuevo su firma. Una combinación precisa, toques rápidos, movimiento constante. La defensa israelí se abrió lo justo y Weir atacó el espacio central, se plantó frente a la portera y definió con calma en el minuto 57. Frialdad absoluta en el momento exacto.
Diez minutos más tarde, la noche se convirtió en histórica para la mediocampista. Penalti para Escocia y ninguna duda sobre quién lo iba a lanzar. Weir tomó la responsabilidad y selló su hat-trick desde los once metros, completando una actuación que la coloca en el centro de la candidatura escocesa al ascenso.
Goles para la calculadora… y un susto final
Con el partido roto, Escocia siguió empujando. No había espacio para la relajación: cada tanto podía ser decisivo en el desenlace del grupo.
Lauren Davidson se sumó a la fiesta con un gol en el tramo final, y poco después fue Kirsty Hanson quien amplió todavía más la ventaja. Dos zarpazos que no solo adornan el marcador, sino que alimentan una diferencia de goles que puede valer oro cuando se haga la suma definitiva.
En medio de la goleada llegó la imagen que congeló a todo el banquillo escocés. Erin Cuthbert, autora del primer tanto y pieza capital en el centro del campo, cayó lesionada y tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla, con evidentes gestos de dolor en la rodilla. El silencio en las caras de sus compañeras decía tanto como el marcador.
Un grupo encendido y otra cita con Israel
El 6-0 dispara a Escocia. El equipo de Melissa Andreatta se coloca en una posición de fuerza antes de volver a medirse a Israel la próxima semana, de nuevo con la obligación de ganar y, si es posible, de hacerlo con contundencia para blindar el liderato del grupo y asegurarse una mejor posición de cara a los play-offs de clasificación.
Bélgica aún tiene la ventaja de cerrar ante Luxemburgo, pero la respuesta escocesa ha sido contundente. Weir ha asumido el mando, el vestuario ha olfateado la oportunidad y el equipo ha enviado un mensaje claro: no piensa dejar escapar el regreso a la élite sin pelear hasta el último minuto.
La próxima vez que Escocia se cruce con Israel, la calculadora volverá a estar sobre la mesa. La confianza, después de una noche como esta, también.






