Tottenham y su verano sísmico: el once de De Zerbi para el 22 de agosto
Tottenham sobrevivió a la última jornada. Nada más. Nada menos. Ese 1-0 ante Everton aseguró la permanencia, pero también encendió todas las alarmas en el norte de Londres. Roberto De Zerbi no llegó para sostener inercias, sino para dinamitar una plantilla agotada. Lo prometió tras el partido y el club ya ha empezado a ejecutar el plan.
Tres fichajes en defensa, una lista de objetivos ambiciosa y varias salidas en el horizonte dibujan un verano que no se parece a nada de lo que se ha visto últimamente en el club. Si todo sale como pretende el técnico italiano, el Tottenham que salte al césped el 22 de agosto será casi irreconocible.
Una portería en el aire
El primer terremoto puede llegar en la posición más sensible. Guglielmo Vicario, que se perdió las últimas semanas del curso por una operación de hernia y aún no ha disputado ni un minuto a las órdenes de De Zerbi, está en el radar de Inter de Milán, reciente campeón de la Serie A. El regreso a casa del guardameta de 29 años es una posibilidad real.
Mientras tanto, Antonin Kinsky aprovechó la oportunidad. Entró como suplente, respondió con sobriedad en plena pelea por la salvación y ayudó a cerrar una defensa que había hecho agua durante meses. Ese tramo final dejó una pregunta incómoda: ¿y si el nuevo número uno ya está en casa?
El club, sin embargo, no cierra puertas. Existe un interés de largo recorrido en James Trafford, guardameta de Manchester City que busca minutos de titular la próxima temporada. De momento no hay negociaciones abiertas, pero su nombre figura en rojo en la agenda.
En el once soñado que se proyecta para el inicio de la Premier League, el elegido bajo palos es Trafford. Una señal clara de que el puesto está lejos de estar blindado.
Revolución en la zaga
Ahí es donde De Zerbi ya ha metido la mano con decisión. El técnico quería experiencia, liderazgo y personalidad atrás. Han llegado Andy Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke. Tres defensas, tres perfiles distintos, un mismo mensaje: el Tottenham de la próxima temporada no quiere volver a sufrir al borde del abismo.
El futuro de Cristian Romero, capitán y referencia emocional del equipo, está en duda. Todo apunta a que saldrá este verano. En ese escenario, el plan pasa por entregar el eje de la defensa a Jan Paul van Hecke, fichado por 52 millones, y a su compatriota Micky van de Ven. Una pareja holandesa para mandar desde atrás.
Van de Ven también ha sido objeto de interés y no se descarta que llegue alguna oferta potente, pero De Zerbi está decidido a convencerle. No solo para que se quede, también para que asuma galones. Incluso la capitanía si Romero se marcha.
En los laterales, la idea es clara. Robertson, histórico en Liverpool, llega para aportar jerarquía y competir con Destiny Udogie en la banda izquierda. En la derecha, Pedro Porro seguirá como titular indiscutible tras firmar un nuevo contrato de larga duración. El mensaje al vestuario es nítido: el margen de error en defensa se ha acabado.
El gran anhelo: Tonali para mandar en la sala de máquinas
El siguiente paso de la reconstrucción apunta al corazón del equipo. Tottenham busca un centrocampista capaz de dar pausa, personalidad y balón. El nombre marcado en la pizarra es uno: Sandro Tonali.
De Zerbi es un admirador confeso del centrocampista de Newcastle. Sabe que arrancarlo de St James’ Park exigiría un esfuerzo económico enorme, pero también que un jugador así cambia el rostro de un equipo. Si el fichaje se concreta, Tonali formaría en el doble pivote junto a Rodrigo Bentancur, una pareja con criterio, intensidad y salida limpia desde atrás.
El club también sigue de cerca a Mateus Fernandes, de West Ham, como otra opción para reforzar la medular, pero el movimiento estrella soñado es Tonali. El proyecto se ordena alrededor de ese tipo de futbolista.
Un ataque entre lesiones, dudas y grandes nombres
Arriba, el panorama es más delicado. Las lesiones han lastrado la línea ofensiva y complican una reestructuración tan agresiva como la de la defensa. Pese a todo, los nombres que circulan hablan de ambición.
Savinho, extremo de Manchester City, lleva tiempo en el radar. Tottenham ha reabierto las negociaciones por el brasileño, decidido a salir este verano para encontrar minutos regulares. Velocidad, desborde y gol para las bandas: justo lo que el equipo ha echado de menos en demasiados partidos.
Otro nombre que agita el mercado es Marcus Rashford. Su futuro en Manchester United está roto y su perfil encaja en la idea de un Tottenham que busca pegada y desequilibrio desde los costados. Su situación convierte al inglés en una oportunidad de alto impacto.
En la mediapunta, James Maddison ya está de vuelta tras su lesión y aspira a recuperar el papel de protagonista como número 10. Es el jugador llamado a dar el último pase, a conectar una medular más sólida con un ataque en reconstrucción. La incógnita está en Dejan Kulusevski, cuya fragilidad física sigue preocupando y condiciona la planificación.
Un once nuevo para un Tottenham nuevo
Si la ventana de fichajes responde al plan de De Zerbi, el once titular del Tottenham para el arranque de la próxima Premier League podría ser algo así:
Trafford; Porro, Van Hecke, Van de Ven, Udogie; Bentancur, Tonali; Savinho, Maddison, Rashford; Solanke.
Un guardameta por estrenar en el club, una defensa casi rehecha, un mediocentro de élite como piedra angular y un frente de ataque con velocidad y gol. Todo ello apoyado en una inversión fuerte y en decisiones valientes.
Queda por resolver el futuro de Vicario, Romero, Van de Ven, los jóvenes Lucas Bergvall y Luka Vuskovic —que ya han expresado su deseo de marcharse— y el orden de prioridades en un mercado siempre imprevisible. De Zerbi tiene dinero, pero no carta blanca: debe equilibrar urgencias inmediatas con una construcción a largo plazo.
La cuestión ya no es si Tottenham va a cambiar, sino cuánto se atreverá a cambiar en un solo verano. Y si este salto al vacío bastará para que el club deje de mirar hacia abajo en la tabla y vuelva, por fin, a mirar hacia arriba.





