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El Mundial se complica para Alemania, Países Bajos y Japón

La mañana arrancó con un golpe seco para tres de las grandes aficiones del fútbol mundial. Hinchas de Países Bajos, Alemania y Japón despertaron con la misma sensación en el estómago: eliminación, frustración y la incómoda certeza de que este Mundial ya no será el suyo.

Alemania y Países Bajos se marcharon desde el punto de penalti, la forma más cruel de despedirse. Los alemanes cayeron frente a Paraguay, los neerlandeses ante Marruecos. Dos gigantes fuera, dos selecciones que se atrevieron a mirarles a los ojos y no pestañear en la tanda decisiva.

Japón, en cambio, se desplomó al borde mismo del milagro. Ganaba, rozaba la clasificación, hasta que Brasil encontró el empate en el tiempo añadido. Un solo gol en el descuento cambió un país entero de la ilusión a la incredulidad.

Mientras las gradas se llenaban de decepción, en otro frente del Mundial se vivía un clima muy distinto: el de la competición silenciosa de los pronósticos.

Guido de Bruijn, el hombre que confía en el instinto

En lo más alto de la clasificación general se mantiene Guido de Bruijn, de Agrofair. No hay algoritmos ni hojas de cálculo detrás de su liderato. Solo intuición.

“Cuanto más lo piensas, menos aciertas. La primera corazonada suele ser la buena”, sostiene. De momento, los números le dan la razón: sigue primero, defendiendo la cima con autoridad.

Por detrás, a 56 puntos, aparece Jose Juan Garcia Teruel, de Asetir (Almería), que no le pierde la cara al torneo. La batalla por el podio se ha encendido con fuerza: el británico Patrick Harte, proveedor hortícola de CambridgeHOK, ha escalado hasta la tercera plaza y se mete de lleno en la pelea.

La zona noble de la tabla se ha reordenado. Hans Borsboom (Herik Legal), Mark Libregts (JNV Produce) y Harold van Mastwijk (Lehmann&Troost) ocupan ahora el cuarto, quinto y sexto lugar, respectivamente. Justo detrás, el canadiense Slim Kooli, de la empresa de frutas y hortalizas Courchesne Larose, se ha impulsado hasta la séptima posición.

Nuevos nombres en la élite de la porra

El top 10 también tiene acento belga, italiano y noruego. El “Red Devil” Frank Meulewaeter, que trabaja para Beti Ornamental Plants en Etiopía, entra por primera vez en el grupo de privilegio, en octavo lugar. Un salto que confirma su buena racha de las últimas jornadas.

Sandro Miglino, de la productora italiana de lechugas y hierbas Fratelli Cafaro 1989, regresa al top 10 y se sitúa noveno. Cierra la lista de ilustres Christian Anton Smedshaug, economista jefe de Landkreditt en Noruega, que se aferra a la décima plaza.

Por detrás de los nombres propios hay un dato que también cuenta una historia: en la clasificación media por países, los participantes de Costa Rica marcan el ritmo, por delante de los de Guatemala y Suiza. Tres banderas que, al menos en la porra, miran por encima del hombro al resto del mundo.

Tres partidos, muchas cuentas y 1.000 euros en juego

El próximo capítulo ya está escrito en el calendario: Costa de Marfil–Noruega, Francia–Suecia y México–Ecuador. Tres partidos que, sobre el césped, decidirán el futuro de varias selecciones, y en los despachos y oficinas, el de cientos de pronósticos.

En la parte alta, los diez mejores han dejado sus apuestas:

  • Marcadores como 1–2 para Costa de Marfil–Noruega, 2–0 para Francia–Suecia y 2–0 o 2–1 para México–Ecuador se repiten entre los líderes, con totales que van desde los 5.480 puntos del primero hasta los 5.275 del décimo.
  • Hay quien se la juega a un 0–2 o incluso a un 1–3 para el duelo entre Costa de Marfil y Noruega.
  • Otros ven una Francia dominante, con resultados como 2–0 o 3–0 frente a Suecia.
  • En el México–Ecuador aparece de todo: 1–0, 2–1, 3–0, 1–1. Un partido que nadie termina de ver claro, pero que todos saben que puede ser decisivo.

Cada acierto suma, cada error castiga. Y en la cima hay algo más que orgullo: el ganador absoluto de la clasificación se llevará 1.000 euros. Un premio que aún está lejos de decidirse. Queda mucho Mundial, muchos penaltis por sufrir, muchos goles en el descuento por celebrar… y muchas corazonadas por poner a prueba.