Messi se prepara en solitario mientras Argentina afina su defensa
La imagen fue clara desde el primer entrenamiento de Argentina en Estados Unidos: en una punta del campo, el grupo; en la otra, Lionel Messi, a su ritmo, con ejercicios específicos, midiendo cada gesto. El campeón del mundo arrancó su preparación para otro Mundial en Kansas City, Missouri, con su capitán entre algodones, pero sin alarmas.
La selección se reunió esta semana en su base estadounidense y el lunes completó su primera sesión previa al torneo. El capitán de Inter Miami, de 38 años, arrastra fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo desde el 24 de mayo. Nada grave según el entorno de la selección, pero suficiente como para tratar el caso con cuidado quirúrgico.
Messi no se quedó en el gimnasio. Saltó al césped, aunque lejos de los trabajos colectivos de alta intensidad. Se movió con un grupo reducido de jugadores que también llegan con molestias y que siguen un plan específico de readaptación.
“La idea es que los jugadores con pequeñas molestias e inconvenientes físicos sigan trabajando con el equipo de fisioterapia en ejercicios específicos en el campo y continúan mostrando buenos avances”, informó la Asociación del Fútbol Argentino en un comunicado.
Sin adornos, pero con un mensaje clave: no hay retrocesos, solo gestión del esfuerzo.
Argentina, número tres del ranking mundial, ya tiene marcado su camino inmediato. El último amistoso antes del debut será el 9 de junio, ante Islandia, en Auburn, Alabama. Será la última prueba, el último ajuste fino antes de lo que realmente importa.
El estreno mundialista llegará una semana después, el 16 de junio, en Kansas City, frente a Argelia. El plan del cuerpo técnico es claro: tener a Messi listo para ese partido. Todo el trabajo de estos días apunta a ese minuto uno del debut.
El contexto lo magnifica todo: el rosarino afronta su sexto Mundial, un registro histórico. Nadie en la historia de Argentina ha jugado tantos. Nadie ha marcado tanto: 116 goles. Nadie ha vestido la camiseta albiceleste tantas veces: 198 partidos desde su debut en 2005. A estas alturas, cada torneo con Messi tiene sabor a capítulo final, a última gran función.
En Miami, el dos veces MVP de la MLS ha vuelto a demostrar que todavía domina los ritmos del juego. Con la selección, su figura crece aún más, envuelta en la camiseta que lo vio levantar por fin la Copa del Mundo. Por eso cada paso que da en este tramo previo se mide al milímetro.
El grupo entrena, se afianza, se acostumbra de nuevo a convivir con la presión de defender la corona. Messi, mientras tanto, se pone a punto en paralelo, sin forzar, pero sin detenerse. El campeón del mundo afila detalles; su capitán, su físico.
La pregunta ya no es si Argentina llegará preparada. La verdadera incógnita es otra: ¿hasta dónde puede llegar una selección que todavía gira alrededor de un Messi que se resiste a bajar el telón?






