Manchester City estudia acciones legales contra Riquelme por el caso Haaland
Manchester City ha pasado al contraataque. El club inglés está considerando emprender acciones legales contra Enrique Riquelme, candidato a la presidencia de Real Madrid, después de que este exhibiera en televisión una camiseta del conjunto blanco con el nombre de Erling Haaland a la espalda y asegurara que podría ficharlo si gana las elecciones.
La escena, en el programa “El Hormiguero”, no fue un simple guiño electoral. Riquelme afirmó con rotundidad que el delantero noruego tiene una cláusula en su contrato que le permitiría salir rumbo al Bernabéu y que, además, su deseo es vestir de blanco.
“Haaland tiene una cláusula de rescisión y quiere venir a Madrid”, proclamó el empresario español, que este domingo se medirá en las urnas al actual presidente, Florentino Pérez. Lo hizo sosteniendo la camiseta como si se tratara de una presentación anticipada.
City no tardó en reaccionar. El jueves emitió un comunicado cortante, sin margen para la interpretación: las historias procedentes de España sobre el futuro de Haaland “no son verdad”. El club aseguró que “no hay ninguna posibilidad” de que esa operación se produzca y negó de forma tajante la existencia de una cláusula que facilite la salida del goleador. Y fue más allá: confirmó que estudia acciones legales por el uso de la imagen del jugador en ese contexto electoral.
La familia Haaland también salió al paso. El padre del delantero, Alfie, y su agente, Rafaela Pimenta, desmontaron el relato de Riquelme con una frase tan seca como reveladora: “Todo muy entretenido, pero no es verdad”. Y cerraron con un mensaje diplomático, deseando “todo lo mejor” a ambos candidatos en las elecciones de Real Madrid.
Rodri, el otro gran anzuelo electoral
Riquelme decidió apuntar aún más alto. Además de Haaland, prometió el fichaje de Rodri, cerebro del centro del campo de City y reciente ganador del Balón de Oro, al que situó como pieza clave en su proyecto.
“Es un jugador top, un ganador del Balón de Oro en una posición en la que Madrid necesita reforzarse. Si soy presidente, Rodri jugará en Real Madrid, con todo el respeto hacia City”, declaró el candidato.
No se quedó ahí. Consciente de que compite contra la figura gigantesca de Florentino Pérez, admitió su falta de experiencia y trató de compensarla con una garantía personal insólita: aseguró que respalda estas promesas ante notario y que, si no cumple, pagará “el 100% de las cuotas anuales” de los 100.000 socios de Real Madrid. Una apuesta pública, sonora y de enorme impacto mediático.
El contexto deportivo en Manchester no es menor. La marcha de Pep Guardiola tras una década extraordinariamente exitosa abre interrogantes sobre el futuro de varias piezas clave del vestuario. Rodri, con contrato hasta el próximo verano, fue preguntado por su situación el lunes. Su respuesta fue calmada, pero dejó una puerta entreabierta: dijo estar “muy tranquilo” y saber “exactamente” cuál es su posición, y añadió que quizá, “si no hubiera habido un Mundial, las cosas podrían ser diferentes”. Una frase que alimenta interpretaciones, aunque sin confirmar nada.
De momento, City se aferra a la firmeza en el caso Haaland y observa con evidente incomodidad cómo su mediocentro se convierte en munición de campaña en Madrid.
Anderson, otro frente abierto en los despachos
Mientras las palabras vuelan entre Manchester y la capital española, en los despachos de City se libra otra batalla, esta vez en el mercado interno.
El club inglés ha visto rechazada una primera oferta por Elliot Anderson, jugador de Nottingham Forest. El director deportivo, Hugo Viana, prepara ya una propuesta mejorada. Al otro lado, el propietario de Forest, Evangelos Marinakis, sitúa el valor del futbolista de 23 años en torno a los 100 millones de libras, la misma cifra récord que City pagó a Aston Villa por Jack Grealish en agosto de 2021.
No es un objetivo menor. Anderson apunta a titular en el debut de la selección de Inglaterra en el próximo Mundial, el 17 de junio, frente a Croacia. Su cotización sube y Forest lo sabe.
Entre promesas electorales con nombres de superestrella, comunicados incendiarios y una puja millonaria por uno de los talentos emergentes del fútbol inglés, el verano de City se ha convertido en un tablero de poder, dinero e imagen. Y cada movimiento empieza a tener el peso de una declaración de intenciones para la era post-Guardiola.






