Lionesses sufren goleada ante España y Wiegman exige respuesta
La noche en Mallorca dejó una cicatriz profunda en Inglaterra. Un 4-0 ante España, la derrota más abultada de las Lionesses en 17 años, ha encendido todas las alarmas en plena lucha por el billete directo al Mundial. Sarina Wiegman no lo maquilló: dolió, y mucho.
“Por supuesto que duele”, admitió la seleccionadora inglesa tras el partido. “Esperaba un partido totalmente diferente. Esperaba un duelo muy ajustado, muy competitivo, pero fue distinto esta noche, así que es realmente decepcionante y duele”.
Un golpe que descompuso a Inglaterra
El escenario era claro: Inglaterra necesitaba al menos un empate para asegurarse la clasificación directa, incluso una derrota por un solo gol mantenía viva la opción de acabar líder de grupo. En cambio, salió de Mallorca con una goleada que la deja a merced de España en la última jornada.
El plan de Wiegman parecía asentarse bien en los primeros minutos. Inglaterra entró con orden, con intención, pero el partido se torció pronto. El primer gol español llegó con un disparo desviado de forma decisiva. Un golpe de mala fortuna… que destrozó el frágil equilibrio inglés.
“Empezamos bien”, explicó Wiegman, “pero el primer gol, con ese desvío tan grande, nos hizo mucho daño y ya no pudimos pasar a otra marcha, mantener el balón, ir hacia adelante y crear ocasiones”.
A partir de ahí, España mandó en todo: en el ritmo, en la posesión, en las áreas. El partido se les escapó de las manos.
La seleccionadora fue tajante al describir el colapso: “Fue mala suerte, pero después de eso ya no tuvimos más impulso. Nos costó muchísimo conservar el balón y encontrar pases más lejanos o al espacio. Ellas jugaron realmente bien y nosotras no jugamos tan bien”.
Sin balón, Inglaterra se deshizo. Con él, nunca encontró una salida limpia. “Sin posesión, sufrimos mucho para mantenernos compactas, especialmente en nuestra mitad de campo… nuestras conexiones no fueron buenas y ellas encontraron inmediatamente los espacios que dejamos”, reconoció.
Un grupo al límite y un formato implacable
La derrota llega con un matiz cruel: Inglaterra podría ganar todos sus partidos de clasificación salvo este, ante las campeonas del mundo, y aun así verse obligada a pasar por el repechaje. El formato no perdona.
El escenario ahora es sencillo y brutal: si España gana a Islandia y las Lionesses se imponen a Ucrania el martes, ambas selecciones acabarán igualadas a puntos. En ese caso, el criterio de enfrentamientos directos decidirá. Y ahí España tiene ventaja. El pase directo sería para las campeonas del mundo; Inglaterra caería a la repesca.
Preguntada por la dureza de un sistema que castiga de ese modo un único tropiezo, Wiegman no escondió la dificultad del contexto continental: “Se siente como que la competición europea es realmente competitiva, y eso ha sido así desde que se creó la Nations League”. No son quejas vacías; es la constatación de un entorno sin margen de error.
Mirada al espejo… y a Ucrania
El siguiente paso, según la propia Wiegman, no es solo táctico, sino casi introspectivo. “El siguiente paso es averiguar qué causó esto”, señaló. “Tuvimos que enfrentarnos a un rival muy bueno, pero creo que nosotras también somos un buen equipo. Si volvemos a lo que era nuestro plan de juego, ¿lo ejecutamos realmente bien? No lo creo”.
La frase retrata el momento: no se trata solo de que España fuese superior, sino de que Inglaterra no estuvo a la altura de su propia idea. El diagnóstico será duro puertas adentro.
Pese al golpe, el calendario no permite recrearse en la derrota. El martes espera Ucrania, y de ese partido depende que Inglaterra, al menos, llegue viva a la última ecuación del grupo. “Centrarnos en Ucrania es lo que importa antes de empezar a pensar en un posible playoff”, subrayó Wiegman. Un aviso contra la tentación de mirar demasiado lejos.
Hay otro recordatorio que la seleccionadora no quiso pasar por alto: España aún debe visitar a Islandia. “España tiene que ir a Islandia también y hemos visto lo duro que es ese equipo”, recordó. No es consuelo, es contexto. El grupo sigue abierto, aunque la posición de fuerza haya cambiado de manos.
La goleada en Mallorca deja a las Lionesses heridas y obligadas a reaccionar de inmediato. El margen se ha reducido al mínimo. La pregunta ya no es solo si Inglaterra llegará al Mundial, sino cómo responderá un vestuario campeón tras la noche más dura de la era Wiegman.






