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Leeds sobrevive al vendaval de Brentford

Al descanso, cualquier aficionado de Leeds habría firmado casi cualquier cosa menos una goleada. La sensación era clara: la duda no era si Brentford ganaría, sino por cuántos goles.

El equipo de Daniel Farke fue un segundo plato lejano en la primera parte. No generó ni una ocasión realmente peligrosa y se marchó al vestuario casi aliviado por ir solo un gol abajo. El resultado era mucho más amable que el juego.

De la angustia a la reacción

Tras el descanso, el partido cambió de tono. Leeds no se transformó en un vendaval, pero sí en un equipo dispuesto a pelear cada balón. Empezó a ganar duelos, a morder en las segundas jugadas y, sobre todo, a resistir el casi constante flujo de ataques de Brentford.

La resistencia fue creciendo en confianza. Primero se trató de aguantar. Después, de morder. Y, poco a poco, Leeds logró girar el partido a su favor. El impulso cambió de camiseta.

En los últimos minutos, el escenario era impensable a los 45 iniciales: Leeds parecía incluso el conjunto más cercano a llevarse el triunfo. Atacaba con convicción, empujado por la grada y por la sensación de que el golpe estaba al alcance de la mano.

El gol de la victoria no llegó, pero el empate se sentirá como un punto ganado. Brentford fue claramente superior durante aproximadamente una hora. Precisamente por eso, el carácter mostrado por Leeds deja un poso de optimismo.

Con el triunfo en el debut ante Nottingham Forest y este empate levantado desde la desventaja y la inferioridad inicial, la afición de Elland Road tiene motivos para ilusionarse con el arranque de temporada.

Brentford domina, pero perdona

Brentford, por su parte, salió reforzado de la primera jornada tras tumbar a Tottenham y volvió a mostrar por qué generó tantas miradas con aquel resultado. Durante gran parte del encuentro, el plan funcionó a la perfección.

En la primera mitad, el equipo visitante manejó casi todos los registros. Atacó con velocidad y calidad, ocupó bien los espacios y, cuando no tenía el balón, mantuvo un orden impecable para neutralizar a Leeds. Parecía un partido encarrilado.

El problema fue la renta. Un solo gol siempre coquetea con el peligro. Y Brentford lo comprobó en carne propia. Con tanta superioridad durante dos tercios del choque, la lección es evidente: necesita traducir ese dominio en más tantos si quiere cerrar los partidos antes de que aparezcan las dudas.

El desenlace deja un sabor amargo. Tras una exhibición inicial, marcharse solo con un punto sabe a poco. Aun así, el nivel mostrado en ese tramo largo de control alimenta la confianza de que el equipo está preparado para, como mínimo, repetir el noveno puesto de la pasada campaña.

Entre las notas más positivas vuelve a aparecer un nombre: Mamadou Sangare. El centrocampista ya había brillado en el 3-0 ante Spurs y volvió a ser pieza clave. Mandó, apareció en las dos áreas y dejó la sensación de que puede convertirse en uno de los fichajes del curso.

Brentford ya sabe que tiene fútbol para mirar hacia arriba. La cuestión, a partir de ahora, será si aprende a matar partidos como este antes de que rivales como Leeds se agarren al resultado y le nieguen victorias que parecían suyas.