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Julián Álvarez en el ojo del huracán en Atlético de Madrid

El ambiente en el Metropolitano se ha envenenado. El vestuario hierve y el foco apunta a un solo nombre: Julián Álvarez. Diego Simeone, según distintas informaciones, está “absolutamente furioso” con el delantero argentino, al que siente como una traición viviente después de una temporada entera de defensa pública a capa y espada.

Un vestuario roto con su estrella

El comentarista de LaLiga Phil Kitromilides describió el clima interno con crudeza al hablar para CBS Sports. Lo que llega desde dentro no es sólo malestar: es decepción profunda. “Lo que estoy escuchando es que el vestuario está muy, muy decepcionado con él. Y lo que me han contado, de alguien que conoce bien la situación, es que Diego Simeone ni siquiera puede mirarle. Diego Simeone está furioso, absolutamente furioso con Julián Álvarez. Y con razón”, relató.

No es una reacción improvisada. En el club se recuerda muy bien quién se mantuvo firme cuando el delantero atravesó su peor momento. Álvarez encadenó casi cuatro meses sin marcar la pasada temporada. Aun así, Simeone nunca le señaló, nunca le lanzó un reproche en público. Al contrario: lo blindó.

El proyecto giraba alrededor de Álvarez

Para el técnico argentino, el ex de Manchester City no era un jugador más. Era la pieza central de su plan de futuro en Madrid. El hombre alrededor del cual se diseñaba el proyecto. Kitromilides lo subrayó con claridad al explicar el enfado del entrenador.

“Este es su jugador, alguien al que defendió públicamente, de forma constante, la temporada pasada, cuando Álvarez estuvo casi cuatro meses sin marcar. Simeone nunca le cuestionó, nunca dijo una mala palabra, le respaldó al cien por cien. Es su futbolista más importante, su jugador franquicia. Todo el proyecto está construido alrededor de Julián Álvarez”, detalló.

Por eso la posibilidad de un traspaso a Barcelona ha caído como una bomba en el Metropolitano. No se trata sólo de perder goles. Es la sensación de que el líder del proyecto busca la puerta de salida justo después de haber sido protegido como pocos.

Ausencias, rumores y un Barça que mira… y duda

La tensión se disparó cuando Álvarez se ausentó de varios entrenamientos la semana pasada, alimentando la sensación de que el cambio de aires estaba cerca. El argentino regresó al trabajo con sus compañeros el domingo, pero el gesto no ha calmado el ruido. Su deseo de vestir la camiseta azulgrana se da prácticamente por hecho en el entorno del club.

Atlético de Madrid, sin embargo, se ha plantado. El mensaje hacia fuera es de firmeza: no piensan facilitar la operación en este mercado. Y en Barcelona lo saben. El interés por el internacional argentino sigue intacto, pero en los despachos culés asumen la enorme dificultad de cerrar un acuerdo ahora mismo.

Esa resistencia rojiblanca ha obligado al club catalán a mover ficha en otra dirección para reforzar la delantera. Distintas informaciones apuntan a que Barça está ya muy cerca de Gabriel Jesus, de Arsenal, una opción mucho más accesible que el delantero de un Atleti en guerra interna con su estrella.

Entre la reintegración y la desconfianza

Pese al incendio emocional, en lo deportivo el club madrileño no quiere prescindir de su mejor hombre. Se espera que Julián Álvarez entre en la convocatoria para el próximo partido de Atlético. La entidad necesita recuperarlo, devolverlo al centro del escenario, aunque la sombra de Barcelona se proyecte sobre cada minuto que juegue.

Desde los despachos se intenta transmitir normalidad. Puertas afuera, el discurso es de calma y confianza en la profesionalidad del jugador. Preguntado por la ausencia reciente del argentino y su regreso, Mateu Alemany fue claro: “El plan es muy claro. Esperamos que vuelva al equipo rápidamente y esté disponible para el próximo partido de LaLiga”.

El plan es claro, sí. Lo que no está tan claro es si Julián Álvarez sigue viendo su futuro dibujado en rojo y blanco o si el Metropolitano ya es, para él, sólo una escala antes de la próxima gran decisión de su carrera.