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Josko Gvardiol se consolida como lateral clave del Manchester City

Josko Gvardiol vuelve a parecerse a Josko Gvardiol. Y eso, para el Manchester City, es una noticia enorme.

Hace apenas unas semanas, el arranque de curso quedó marcado por el golpe del 3-0 ante el Arsenal en la Community Shield. Un aviso serio. Desde entonces, el equipo de Enzo Maresca ha encadenado seis victorias consecutivas en todas las competiciones y solo ha encajado dos goles en las primeras cuatro jornadas de la Premier League. En esa reconstrucción defensiva, el croata se ha convertido en una pieza clave… desde una posición que no era la suya.

De central de élite a lateral total

Con el nuevo capitán Ruben Dias y el internacional inglés Marc Guehi consolidando una pareja muy sólida en el eje de la zaga, Maresca ha desplazado a Gvardiol al lateral izquierdo. No como parche. Como dueño del carril.

La decisión no era sencilla. El técnico dispone de múltiples opciones de nivel para el centro de la defensa y necesitaba encajar al croata en su once sin romper la estructura. La solución ha terminado por reforzar al equipo: un lateral con alma de central, lectura táctica y una agresividad que marca diferencias.

Gvardiol aterrizó en el City en 2023 procedente del RB Leipzig a cambio de 77 millones de libras, una cifra que le convirtió en el segundo defensa más caro de la historia, solo por detrás de Harry Maguire. Desde entonces ha alternado el centro de la defensa y el lateral, pero es ahora, ya recuperado, cuando su impacto se siente con más claridad.

No siempre fue así. La temporada pasada se rompió la pierna y estuvo cinco meses fuera. Ese vacío abrió la puerta a Nico O’Reilly, reconvertido a lateral izquierdo a pesar de ser centrocampista. El inglés respondió, pero el regreso del croata le ha enviado al banquillo. Maresca ya le ha transmitido que tendrá oportunidades en su posición natural en la medular, pero hoy el lateral tiene dueño.

Un “soldado” al servicio del plan

Quienes conviven con Gvardiol lo describen como un “soldado”: acepta el rol que se le asigne, se adapta y compite sin una queja. Así está ocurriendo con este nuevo papel. Se siente satisfecho con la decisión de Maresca y convencido de que el fútbol inglés le ha dado un salto táctico.

En verano, aún con la sombra de la lesión reciente, avisó de que necesitaría “al menos un año para que todo se cure por dentro”. Ese plazo, a nivel de sensaciones, parece haberse acortado. Ahora se le considera libre de dolor y al 100% de su capacidad física.

El propio jugador asume que el lateral izquierdo exige más físicamente que el puesto de central. Más carreras, más ida y vuelta, más duelos en banda. Pero le gusta. Le permite lanzarse al ataque, pisar área y aparecer en posiciones de remate donde está empezando a marcar diferencias con sus irrupciones.

Ahí están los números: gol de la victoria en el tiempo añadido en el estreno liguero ante el Bournemouth y dos asistencias ya en su cuenta, incluida la del polémico tanto de Erling Haaland que decidió el derbi en Old Trafford frente al Manchester United.

Ataque sin descuidar la trinchera

Su crecimiento ofensivo no ha diluido su esencia defensiva. Al contrario. En el último duelo de Premier en Old Trafford, el City se quedó con diez por la expulsión de Phil Foden en el minuto 23. El escenario pedía resistencia. Y Gvardiol respondió.

Secó a Bryan Mbeumo durante la mayor parte del encuentro, ganó nueve de los once duelos que disputó —nadie en el campo ganó más— y fue el jugador del City que más entradas realizó, con cuatro. El equipo salió con una portería a cero que pocos habrían pronosticado tras quedarse en inferioridad tan pronto.

En el cómputo global de la temporada, el croata figura entre los jugadores con más duelos ganados de toda la Premier League —séptimo en la clasificación— y también se cuela en el top 10 de futbolistas con más entradas realizadas en la competición. Datos que confirman sensaciones: no es solo un lateral que se suelta al ataque; sostiene, muerde y corrige.

Ese nivel ha desplazado a un especialista puro del puesto. El argelino Rayan Ait-Nouri, fichado el verano pasado desde Wolves precisamente para el lateral izquierdo, apenas ha tenido opciones en su demarcación natural y Maresca lo ha adelantado unos metros, utilizándolo más arriba.

No todo ha sido perfecto. En el partido de Champions en Porto vivió una noche complicada: tarjeta amarilla en la primera parte y sustitución poco después del descanso. Un día torcido. Nada más. El resto de su inicio de campaña apunta en otra dirección.

Un City en racha y un croata en paz

El contexto ayuda. El City llega lanzado al duelo del domingo (14:00 BST) en casa ante el Sunderland, un partido que Maresca no ha dudado en definir como “el más duro” hasta ahora “por lo buenos que son” los Black Cats. Una victoria mantendría la racha triunfal y enviaría a Gvardiol a la concentración de Croacia con la moral disparada.

La selección croata afronta choques de máximo nivel en la UEFA Nations League ante Inglaterra y España, después de una decepcionante eliminación en octavos de final del pasado Mundial. El lateral del City viajará con otro peso en la mochila: el de haber asegurado su futuro a largo plazo en el Etihad.

En verano firmó una renovación por cinco años, blindando su continuidad pese al interés de gigantes como Bayern Munich y Barcelona. Lo explicó con sencillez: estaba “feliz” de seguir y asume que, con Maresca, “todos tienen que pelear por su posición, nadie está seguro”.

La paradoja es evidente. Nadie está seguro… salvo aquellos que rinden como él. Si mantiene este nivel, el lateral izquierdo del City ya tiene nombre y apellido. Y no parece dispuesto a soltarlo.