Jamie Carragher enfrenta posible bancarrota por deuda con Hacienda
Jamie Carragher se enfrenta a una posible declaración de bancarrota por una deuda con Hacienda que se sitúa, según se apunta, entre 700.000 y 800.000 libras esterlinas. El exdefensa del Liverpool y de la selección inglesa, hoy analista televisivo, ha visto cómo se presentaba un caso en su contra este miércoles, según documentos a los que ha tenido acceso la BBC.
En los papeles figura el nombre completo del exjugador, James Lee Duncan Carragher, como objeto de una “bankruptcy petition” promovida por abogados que representan a HM Revenue and Customs (HMRC), el organismo tributario del Reino Unido. El caso fue adelantado por City AM.
Carragher y su entorno han sido contactados para ofrecer su versión. De momento, el exfutbolista no ha hablado en primera persona, pero sí lo ha hecho su equipo de comunicación.
Desde HMRC, un portavoz, sin entrar en detalles sobre este caso concreto, insistió en la línea de actuación del organismo: no comentan situaciones individuales, pero recalcan que su prioridad es buscar soluciones con los contribuyentes. Subrayan que intentan ayudar a quienes colaboran y buscan saldar sus deudas, por ejemplo mediante planes de pago fraccionado, y que recurren a la vía de la bancarrota solo como “último recurso”.
El nombre de Carragher, sin embargo, trasciende ya el terreno de juego. Habitual en las retransmisiones de la Premier League en Sky Sports, pieza clave del programa Stick To Football y analista en la cobertura de la Champions League para CBS Sports, el excentral se ha consolidado como una de las voces más reconocibles del fútbol inglés en los medios.
Su portavoz quiso rebajar la tensión en torno al caso. Definió la situación como “un asunto privado de impuestos que debería haberse resuelto antes” y aseguró que ya se están dando “los pasos apropiados” para saldar la deuda. Desde el entorno de Carragher se da por hecho que el procedimiento no irá más allá y que el conflicto se resolverá “de forma inminente”.
El foco, ahora, se sitúa en un punto incómodo para una figura que vive expuesta cada fin de semana: el terreno fiscal, lejos del césped donde construyó su reputación. Si se confirma la rápida resolución que anticipa su equipo, el episodio quedará como un susto serio, pero pasajero. Si no, el caso puede convertirse en un asunto mucho más espinoso para uno de los rostros más visibles del fútbol inglés en televisión.





