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Irlanda amarga la fiesta de Canadá en Montreal: Ogbene rescata el empate

La noche estaba preparada para Canadá. Amistoso en casa, estadio Saputo engalanado, selección mundialista afinando detalles antes de la gran cita. Pero apareció la vieja costumbre irlandesa de aguar celebraciones ajenas. Un gol de Chiedozie Ogbene, nacido de un penalti fallado, firmó el 1-1 y dejó a los de Jesse Marsch con más preguntas que respuestas.

El tanto llegó a contracorriente, casi contra la lógica del partido. Troy Parrott se plantó en el punto de penalti, vio cómo Maxime Crepeau adivinaba su intención y rechazaba su disparo, y cuando el estadio aún rugía por la parada, Ogbene atacó el rebote y empujó el balón a la red vacía. Quinto gol con su selección. Instinto puro.

Hasta entonces, el guion había sido claramente canadiense.

Canadá manda, Irlanda sufre

Heimir Hallgrimsson había rotado a conciencia tras la victoria ante Qatar en Dublín. Seis cambios de inicio, un once con acento fuerte de League of Ireland y una apuesta valiente: el capitán de Bohemians, Dawson Devoy, titular de golpe, primer jugador de la liga doméstica en estrenarse con la absoluta desde 2020. También primeras titularidades para Jaden Umeh y Corrie Ndaba.

Durante nueve minutos, Irlanda soñó. Una combinación rápida entre Ogbene y Parrott abrió un hueco para Devoy, que se coló en el área. Controló, se escoró, y cuando intentó definir, Crepeau salió como un resorte y cerró el ángulo. El balón no encontró portería, pero sí sembró cierta inquietud en la zaga local.

Ahí se acabó el tramo cómodo para los visitantes.

Canadá subió una marcha y no la bajó en toda la primera parte. A los dos minutos ya había avisado Tajon Buchanan, obligando a Mark Travers a intervenir con un disparo potente. Buchanan, por derecha, y Liam Millar, por izquierda, comenzaron a castigar a los laterales irlandeses una y otra vez, estirando el campo, buscando el uno contra uno, forzando córners.

La presión terminó por romper la resistencia irlandesa a balón parado, un síntoma preocupante para Hallgrimsson. En uno de esos saques de esquina, Stephen Eustaquio colgó un envío venenoso desde la izquierda. Troy Parrott, defendiendo el primer palo, peinó el balón sin querer hacia el corazón del área pequeña. Y allí, sin tiempo para reaccionar, Jake O'Brien se encontró con la pelota rebotando en su cuerpo y colándose en su propia portería.

Gol en propia meta, ventaja para Canadá, y sensación de que podía caer el segundo en cualquier momento.

Irlanda llegó al descanso desbordada, sin capacidad para hilar juego, muy metida atrás y con Devoy y Umeh más ocupados en perseguir sombras que en ofrecerse entre líneas.

Ajustes, un error de Larin y el despertar irlandés

Hallgrimsson movió ficha al descanso. Fuera Devoy y Ndaba, dentro Jamie McGrath y Liam Scales. El mensaje era claro: más oficio, más pausa, más seguridad atrás.

La reacción, sin embargo, no fue inmediata. Canadá mantuvo el control en el arranque del segundo tiempo, con Eustaquio marcando el ritmo desde el centro y las bandas insistiendo. Parecía cuestión de tiempo que llegara el 2-0.

Pero el fútbol vive de detalles. Y Cyle Larin eligió mal en el área propia.

En una acción aparentemente inocua, el delantero levantó demasiado la pierna y golpeó a McGrath en la cabeza dentro del área. El árbitro no dudó. Penalti para Irlanda. De la nada.

Parrott asumió la responsabilidad. Ejecutó con potencia, pero Crepeau se hizo grande, adivinó el lado y rechazó el disparo. El estadio celebraba la parada cuando Ogbene, el más despierto de todos, atacó el rechace y empujó el balón al fondo de la red. Empate y giro total de sensaciones.

El gol liberó a Irlanda. El equipo empezó a juntar pases, a ganar duelos divididos, a salir con algo más de convicción. Canadá, sin derrumbarse, perdió algo de filo.

Aun así, Larin tuvo la oportunidad de redimirse. Un resbalón de Nathan Collins dejó al delantero con opción clara para volver a adelantar a los locales a falta de 20 minutos, pero la ocasión se esfumó y el público comenzó a impacientarse.

Juventud de la League of Ireland y un casi histórico Melia

El tramo final del partido se convirtió en un escaparate para la nueva generación irlandesa. Hallgrimsson dio entrada a Mason Melia a falta de veinte minutos, segundo partido con la absoluta para el joven atacante de Tottenham Hotspur, y poco después también apareció Killian Phillips.

Melia estuvo a centímetros de firmar una noche inolvidable. Minuto 83. Ogbene, otra vez decisivo por derecha, puso un centro tenso al corazón del área. El ex St Patrick's Athletic apareció solo, con tiempo para rematar. Conectó el disparo, pero Crepeau volvió a responder con reflejos de portero grande. La ocasión se esfumó, y con ella la posibilidad de que el adolescente se estrenara con un gol que habría dado la victoria a Irlanda en casa de un mundialista.

En los últimos minutos, el amistoso se transformó en algo más simbólico para los visitantes. Con el reloj corriendo, Hallgrimsson siguió tirando de talento emergente. Joe Hodge, desde Portugal, se sumó al centro del campo. Kian Leavy, mediapunta de St Pat’s, y el extremo adolescente de Shamrock Rovers, Adam Brennan, se unieron a Devoy en el selecto grupo de jugadores de la League of Ireland que rompen una sequía de seis años sin presencia doméstica en la absoluta.

Un once experimental, lleno de caras nuevas, cerró el partido con oficio y sin sobresaltos, sosteniendo el 1-1 ante una Canadá que no encontró el modo de romper de nuevo la muralla verde.

Para los canadienses, el empate deja una sensación agridulce: dominio, ocasiones, pero falta de colmillo en los momentos clave. Para Irlanda, en cambio, el marcador vale más que un simple resultado veraniego. Es un punto de carácter, un escaparate para su liga doméstica y una señal de que el relevo generacional ya no es un proyecto, sino una realidad en marcha.

La próxima parada será la Nations League en otoño. Con este grupo de jóvenes empujando fuerte, la verdadera pregunta es cuántos de los que debutaron en Montreal seguirán en el once cuando los puntos ya no sean amistosos.

Irlanda amarga la fiesta de Canadá en Montreal: Ogbene rescata el empate