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Ibrahima Konaté se marcha del Liverpool sin dejar un euro

Ibrahima Konaté se marchará de Liverpool sin dejar un solo euro en caja. Su contrato expira en junio y, salvo giro imposible, el central francés abandonará Anfield libre, convertido en el siguiente nombre ilustre que se escapa entre los dedos del club.

No es una ruptura súbita. Es una negociación que se ha ido enfriando hasta apagarse.

De “cerca del acuerdo” al punto muerto

Konaté, 27 años, llegó a Liverpool en 2021 desde RB Leipzig por 35 millones de libras, con un contrato de cinco temporadas. Todo apuntaba a una historia larga. En abril, tras el derbi de Merseyside, el propio jugador aseguraba que estaba “cerca de un acuerdo” y que había “una gran posibilidad” de seguir en Anfield la próxima temporada.

Las conversaciones arrancaron en noviembre de 2023. Había voluntad en las dos partes. Pero el dinero lo ha torcido todo.

Liverpool y el entorno del francés mantienen posiciones muy alejadas en cuanto a salario y valoración dentro de la estructura del equipo. BBC Sport asegura que las negociaciones se han detenido por completo. Sin matices. Sin plan B. Konaté se encamina a la puerta de salida.

Y no lo hará solo.

Un vestuario que pierde peso… sin cobrar nada

Konaté se convertirá en el siguiente jugador importante en irse a coste cero este verano tras Andy Robertson y Mohamed Salah. Una sangría difícil de justificar para un club que presume de control económico y planificación.

No es un caso aislado. El año pasado, Trent Alexander-Arnold también salió antes de que venciera su contrato, rumbo a Real Madrid, con los blancos pagando una compensación para liberarlo a tiempo para disputar el Mundial de Clubes.

El capitán Virgil van Dijk termina contrato el próximo verano. El club ya falló en su intento de firmar a Marc Guehi en el último día de mercado de septiembre; el inglés acabó fichando por Manchester City en enero. Son demasiadas grietas en una línea defensiva que, durante años, fue el pilar de la era más competitiva reciente del club.

Profundidad numérica, dudas de jerarquía

En Liverpool defienden que tienen fondo de armario suficiente en el centro de la zaga. El verano pasado llegó Giovanni Leoni. Este verano ha aterrizado Jeremy Jacquet por 60 millones de libras, con 20 años.

Sobre el papel, números hay. Otra cosa es la experiencia.

La marcha de Konaté deja a Van Dijk, 34 años, como único central verdaderamente consolidado, acompañado por Joe Gomez, 29, que ha alternado posiciones y etapas de irregularidad. Jacquet, francés, cumplirá 21 en julio. Jugó 21 partidos con Rennes la temporada pasada, pero se perdió los últimos cuatro meses por una lesión de hombro. Leoni, 19, se rompió el ligamento cruzado anterior en septiembre, apenas un mes después de llegar desde Parma por 26 millones más variables, y quedó fuera de combate para todo un año.

El mensaje interno es claro: la prioridad no está en pagar una renovación cara a Konaté. En los despachos se considera más urgente reemplazar a Mohamed Salah y cubrir el hueco que deja la lesión de Hugo Ekitike. El equilibrio financiero y la distribución de recursos dentro de la plantilla pesan más que retener a un central que exige un salario muy por encima de lo que el club está dispuesto a asumir.

Del deseo de seguir al portazo final

Lo paradójico es que Konaté nunca se mostró con un pie fuera. Al contrario. En abril, el defensa insistía en que había “una gran posibilidad” de seguir en Anfield. Incluso invitó a los periodistas a preguntar al director deportivo, Richard Hughes, sobre lo que él mismo le había dicho en septiembre y noviembre, convencido de que su voluntad de continuar quedaría en evidencia.

“Estoy esperando a arreglar el contrato, pero cuando todo esté arreglado, tendréis que preguntarle a Richard qué le dije en septiembre, noviembre, y él dirá algo que hará callar a todo el mundo”, comentó entonces.

Arne Slot tampoco escondió su valoración. El técnico definió a Konaté como “vital” en los últimos meses y dejó claro que Liverpool no estaría negociando una renovación si no quisiera que siguiera.

Sin embargo, el tiempo ha jugado en contra. La brecha económica no se ha reducido y el club ha decidido plantarse. No habrá acuerdo. No habrá final feliz. El francés se irá por la puerta de atrás, sin despedida sobre el césped, como Salah y Robertson.

Un error de gestión que costará caro

La situación es un fracaso compartido. Para Liverpool, supone perder a otro jugador en plena madurez competitiva sin ingresar un solo euro. A los 27 años, Konaté entra en el tramo más potente de su carrera. El escenario lógico habría sido resolver su futuro el verano pasado: o renovar, o vender. Como muy tarde, en enero. No se hizo ni una cosa ni la otra.

Ahora, el francés quedará libre en el mercado. Y las miradas se multiplicarán. Centrales de su nivel, a coste cero, son una rareza. Su próximo destino puede no definirse hasta después del Mundial, pero el factor decisivo volverá a ser el mismo: el salario. Konaté quiere un contrato que refleje su estatus. Liverpool no está dispuesto a romper su escala interna para dárselo.

La consecuencia es demoledora: el jugador no podrá seguir en el club en el que, según sus propias palabras, quería quedarse. Y el club pierde un activo valioso sin compensación, en un verano en el que ya ha dicho adiós a piezas clave.

En los despachos insisten en el mismo argumento: ningún acuerdo individual puede poner en riesgo el equilibrio financiero ni alterar la jerarquía salarial del vestuario. Es una línea roja que no se cruza. Ni siquiera por un central al que el entrenador considera esencial.

Así, mientras la temporada para olvidar de Liverpool terminó la semana pasada, los problemas de Arne Slot y su equipo directivo apenas empiezan. Y la gran pregunta ya no es quién llega, sino cuántos pilares más está dispuesto el club a dejar marchar sin cobrar nada.

Ibrahima Konaté se marcha del Liverpool sin dejar un euro