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Frenkie de Jong: De capitán ilusionado a señalado tras la derrota

El Mundial de Frenkie de Jong terminó donde más duele: en la tanda de penaltis y bajo el foco de la crítica. El capitán del Barcelona fue titular con Países Bajos y se mantuvo en el campo casi 110 minutos ante Marruecos, hasta que Ronald Koeman decidió sustituirlo. Desde el banquillo vio cómo su selección quedaba eliminada desde los once metros.

El golpe deportivo llegó acompañado de otro, más ruidoso: el del debate público en su país.

La diana de los analistas

En los Países Bajos, las miradas se dirigieron primero al banquillo. El plan táctico de Koeman quedó en el centro del huracán. Pero no solo él. La actuación de Frenkie también quedó bajo el microscopio tras una noche incómoda en la zona donde suele mandar: el centro del campo.

Rafael van der Vaart, voz autorizada y figura icónica del fútbol neerlandés, fue especialmente contundente en NOS, según recogió Mundo Deportivo: “Frenkie de Jong jugó el peor partido que le he visto en mi vida”.

Un juicio demoledor, que resuena todavía más porque llega poco después de que el propio Frenkie respondiera a quienes cuestionan su peso en los partidos, recordando que muchos opinan sobre fútbol sin entender realmente lo que sucede en el campo.

Esta vez, sin embargo, la crítica le cayó de lleno.

Un sistema que le dejó expuesto

Van der Vaart no se quedó solo en el nombre. Señaló el contexto, la estructura, la idea de partido. “Fue realmente decepcionante, pero eso también se debe al sistema. Considero que el centro del campo es el punto más fuerte de Marruecos, y aun así decidimos jugar contra ellos con solo dos centrocampistas”.

El reproche no iba únicamente al rendimiento individual, sino a la decisión de desnudar la zona más sensible ante un rival que precisamente se fortalece ahí.

El exinternacional fue más allá: “Estoy muy decepcionado con Holanda. Pasamos la fase de grupos bastante bien. Las cosas empezaban a funcionar, así que, ¿qué se te pasa por la cabeza para que de repente tengas que hacer las cosas completamente diferentes contra Marruecos? No entiendo nada en absoluto”.

La pregunta queda flotando sobre Koeman, pero también sobre el dibujo que arrastró a Frenkie a un escenario ingrato: pocos apoyos, muchos rivales, escasa protección.

Un centro del campo perdido

El partido se jugó donde Marruecos quería: en esa franja central donde los neerlandeses no encontraron ni control, ni superioridad numérica, ni ritmo. Frenkie, acostumbrado a recibir, girar y romper líneas, se vio obligado a una versión mucho más contenida, casi defensiva, siempre con la sensación de llegar tarde a las segundas jugadas.

Jan Mulder se sumó al coro de críticas y apuntó a la falta de riesgo del mediocentro del Barça: “Fue demasiado cauteloso, solo le vi pases horizontales”.

La frase sintetiza el reproche: un jugador llamado a acelerar el juego, reducido a tocar en corto y en paralelo, sin poder imponer su sello. No por falta de intención, sino por un contexto táctico que le obligó a apagar incendios en lugar de encender el juego.

Lo que sabe el Barça

En Barcelona, sin embargo, este partido no cambia nada esencial. Un mal encuentro de eliminación directa no borra años de evidencias. Frenkie de Jong sigue siendo ese futbolista que lleva la pelota con personalidad, resiste la presión, rompe líneas y conecta defensa y ataque como pocos.

En la fase de grupos del torneo, el propio Frenkie había sido uno de los mejores de Países Bajos, marcando el tempo y dando salida limpia al equipo. Ante Marruecos, se encontró con un centro del campo rival que lo superó en número y en zonas, sin red de seguridad a su alrededor.

Una noche negra en un cruce mundialista puede encender debates y titulares. Lo que no hace es reescribir la jerarquía futbolística de un jugador que el Barça considera pieza capital. La pregunta, de cara al futuro, no es si Frenkie está a la altura, sino si su selección sabrá construir un sistema que deje de convertirlo en el chivo expiatorio cuando el plan colectivo se derrumba.

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