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Florentino Pérez promete el mayor fichaje en la historia del Real Madrid

Florentino Pérez no se escondió. En un momento en el que el ruido político crece alrededor del Real Madrid, el presidente blanco eligió el plató del programa de televisión Horizonte para lanzar un mensaje directo a la afición… y a su rival electoral, Enrique Riquelme.

No habrá Haaland. No habrá Kane. Al menos, no ahora.

“No es Erling Haaland ni Harry Kane”, zanjó Pérez, cortando de raíz las especulaciones que llevaban semanas orbitando alrededor del Santiago Bernabéu. El presidente no dejó espacio para las dudas: el gran golpe que prepara el club va en otra dirección.

Un fichaje de 150 millones y un récord histórico

Pérez desveló que el Real Madrid ultima un fichaje tasado en 150 millones de euros y que el anuncio está previsto para la próxima semana. Una operación que, si se concreta en los términos que adelantó, rompería todos los registros del club.

“Puedo hablar de tres fichajes: [Jose] Mourinho, [Ibrahima] Konate y [Denzel] Dumfries. Pero habrá más”, adelantó el mandatario. Y entonces soltó la bomba: “El martes voy a hacer una oferta importante a un gran equipo de Champions por un gran jugador. Será el traspaso más alto que haya pagado nunca el Real Madrid. Al menos 150 millones”.

El mensaje no solo apunta al mercado. Apunta a las urnas. En plena precampaña presidencial, con Riquelme prometiendo llevar a Haaland al Bernabéu como gran bandera electoral, Pérez respondió con lo que más pesa en Chamartín: poder deportivo y músculo económico.

Riquelme, Haaland y la guerra de los mensajes

La figura de Enrique Riquelme sobrevoló toda la intervención. El empresario ha intentado construir su candidatura alrededor de un gran reclamo: la llegada de Haaland. Florentino, lejos de esquivar el tema, lo atacó de frente.

Sobre esa promesa, fue tajante: “Todos lo han desmentido: su padre, su agente y el club. Es un farol. Es una candidatura llena de faroles. Y por eso estoy aquí, para defender al Real Madrid. Somos un club unido”.

Cada palabra llevaba carga política. Pérez no solo negó el fichaje del delantero noruego; cuestionó la credibilidad misma del proyecto de su rival. El debate ya no es solo qué estrella aterrizará en el Bernabéu, sino quién tiene realmente la capacidad de hacerlo.

Conspiraciones, heridas antiguas y un presidente furioso

Más allá del mercado, Florentino dibujó un escenario de tensión interna y externa. Habló de conspiraciones, de intentos de desestabilización y de fantasmas del pasado que, según él, vuelven a asomar.

“Las críticas no me duelen. Lo que me duele es que esta gente quiera influir en el Real Madrid; el padre de Riquelme era uno de ellos”, explicó. A partir de ahí, el presidente fue elevando el tono.

Contó que percibe “una especie de conspiración en los medios para desestabilizar al club” y que por eso decidió adelantar las elecciones. “Quería cortar esto de raíz. Qué casualidad que los que querían desestabilizar al Real Madrid son los mismos que vienen de un periodo siniestro en la historia del club. Metían en las asambleas a gente que no era del Real Madrid, se colaban. Y por eso volví en 2009. Ahora son sus hijos. Estoy furioso”.

No fue una intervención neutra ni calculada al milímetro para no molestar a nadie. Pérez eligió la confrontación. Nombró, señaló, recordó episodios que la institución creía enterrados. Y lo hizo para dibujar un contraste: él como garante de la estabilidad frente a quienes, según su relato, buscan reabrir viejas heridas.

El mercado como arma electoral

El telón de fondo es evidente: el Real Madrid entra en una fase decisiva, no solo en lo deportivo, sino en lo político. Con las elecciones en el horizonte, cada palabra sobre fichajes pesa el doble.

Mientras Riquelme promete a Haaland, Pérez replica con nombres ya comprometidos —Mourinho, Konaté, Dumfries— y con una operación récord en marcha. No desvela el nombre del jugador, pero sí el impacto económico y simbólico: “al menos 150 millones” y el traspaso más caro de la historia del club.

En el Bernabéu se habla de proyectos, de valores, de conspiraciones. Pero al final, como casi siempre en el Madrid, todo termina volviendo al césped. La pregunta ya no es solo quién ganará las elecciones, sino quién será ese “gran jugador” por el que el club está dispuesto a batir todos sus límites. Y cómo cambiará su llegada el mapa del poder en el vestuario… y en las urnas.

Florentino Pérez promete el mayor fichaje en la historia del Real Madrid