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De Zerbi defiende a Tonali en Tottenham tras derrota

Sandro Tonali aún no ha encontrado su sitio en el norte de Londres, pero Roberto De Zerbi no está dispuesto a convertirlo en chivo expiatorio. Ni ahora, ni con el ruido creciendo fuera.

El centrocampista italiano, primer fichaje de nueve cifras en la historia de Tottenham, quedó en el centro del huracán tras la derrota por 2-0 ante Newcastle. Señalado en la acción del 0-1 de Anthony Elanga, sustituido en el minuto 75 y despedido con ironía por la afición visitante. Una tarde áspera para cualquiera. Más aún para el jugador llamado a liderar el nuevo proyecto.

Venía de descansar en el triunfo copero entre semana ante Charlton, decisión tomada para pulir su condición física. El plan no se notó. Tonali apareció lento, a contrapié, lejos del ritmo que exige la Premier League. Y la imagen de su salida del campo, con los seguidores de Newcastle celebrando, se convirtió en símbolo de su difícil arranque.

Amo a Sandro Tonali

De Zerbi, sin embargo, salió del partido con un mensaje muy distinto. Directo. Emocional.

«No, amo a Sandro Tonali», respondió cuando le preguntaron si el italiano era culpable. Y fue más allá: «Hoy es el día en el que mi emoción por mis jugadores es más grande que otros días porque estamos construyendo juntos el club, Vinai (Venkatesham), Johan Lange, los dueños, yo, y ellos (los jugadores) son como nuestros hijos. Así que este día es muy triste. Estamos todos muy decepcionados por el resultado, pero amo más a mis jugadores hoy que en la próxima victoria que logremos. Creo más que en el partido contra Brentford en nuestro proyecto, creo en nuestros jugadores».

El técnico no esquivó el tema físico. La incógnita sobre el estado de Tonali se alarga, pese a que el mediocentro participó en amistosos de pretemporada ante Chelsea, Getafe y Hoffenheim. De Zerbi admite que el ex de AC Milan y Newcastle todavía está lejos de su mejor versión, pero insiste: es pieza estructural en el nuevo Tottenham.

Un once aún en construcción

El italiano está tratando de encajar varias piezas pesadas que llegaron tarde por compromisos internacionales o lesiones. El puzle no está cerrado y se nota en el campo.

«Creo que (Omar) Marmoush, para ser su primer partido, jugó muy bien», explicó De Zerbi. «Fue el primer partido para Micky van de Ven y Pedro Porro, llegaron tarde y son cruciales para este equipo, después del Mundial, después de dos lesiones. Sandro Tonali es otro jugador crucial. No está en la condición adecuada, en la mejor condición todavía, quizá físicamente».

La idea es clara: Tonali no se toca. Se protege. Se espera. El problema para De Zerbi es que el margen de paciencia en la grada es mucho más corto que el del banquillo.

Un Tottenham frágil cuando recibe el primer golpe

El caso Tonali es solo la cara visible de algo más profundo. Tottenham se derrumba cuando encaja primero. Con De Zerbi en el banquillo, el equipo ha perdido todos los partidos en los que ha recibido el primer gol. Y la tendencia viene de antes.

La estadística es dura: hay que retroceder casi dos años, hasta noviembre de 2024, para encontrar la última vez que Spurs empezó perdiendo en la Premier League y acabó remontando. Un dato que habla de algo más que de sistemas o nombres propios. Habla de cabeza, de carácter, de una fragilidad que se vio de inmediato tras el tanto de Elanga.

De Zerbi no maquilló nada. «Después del gol que encajamos, creo que perdimos la confianza. La reacción no fue lo suficientemente buena», admitió. «No fue la reacción que quiero ver en el campo y se lo dije inmediatamente al final del partido a los jugadores, porque cuando estás construyendo algo nuevo, es duro, hay problemas».

El mensaje es tan crudo como revelador: el equipo se cae cuando le golpean. Y eso, en la Premier, se paga.

Presión, millones y una mentalidad que no se compra

Dos derrotas en las dos primeras jornadas de liga, un desembolso enorme en verano y un vestuario todavía en obras. El contexto aprieta. El foco se cierra sobre el banquillo y, de rebote, sobre el fichaje de 100 millones.

La etiqueta de Tonali pesa. Cada partido se convierte en examen. Cada pérdida, en argumento para el juicio público. De Zerbi, sin embargo, mira más allá del corto plazo. Se aferra a la idea de cultura, de hábitos, de algo que no llega con una simple firma.

«No puedes comprar mentalidad ganadora en el mercado de fichajes», advirtió, subrayando esas cualidades intangibles que, según él, aún faltan en el vestuario.

El proyecto se define justo aquí: en la elección entre proteger a sus figuras o sacrificar nombres para calmar la tormenta. De Zerbi ha elegido bando. Ha elegido a Tonali. Ahora la pregunta es si Tottenham tendrá paciencia para esperar a que ese compromiso se traduzca en resultados.

De Zerbi defiende a Tonali en Tottenham tras derrota