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Caos en Lyon tras eliminación de Champions League

El clasificatorio de la Champions League terminó en un auténtico estallido en el campo del Olympique Lyonnais. La derrota dolió, pero la forma en que llegó encendió todavía más a un estadio ya al límite. Los goles de Muriqi y Archie Brown sellaron el billete de Fenerbahçe para la fase de liga y dejaron al conjunto francés fuera, desatando la furia de la grada local.

La tensión se había ido acumulando durante todo el encuentro. Parte de la afición de Lyon cargó con insultos personales contra Guendouzi, que no se quedó callado. El centrocampista respondió una y otra vez con gestos provocadores, alimentando un clima cada vez más irrespirable.

Cuando el árbitro señaló el final, el partido ya no era solo un resultado. Mientras Guendouzi celebraba la clasificación junto a los aficionados desplazados de Fenerbahçe, el entrenador de porteros de Lyon, Antonio Ferreira, perdió los nervios y se lanzó contra él. Corrió hacia el jugador francés en plena celebración, buscando el cara a cara.

La escena se volvió caótica en segundos. Los futbolistas de Fenerbahçe reaccionaron de inmediato. Se interpusieron, empujaron a Ferreira y lo arrinconaron contra la entrada del túnel de vestuarios, a la vista de todos. El ambiente, ya inflamable, se convirtió en una olla a presión.

El conflicto no se apagó al cruzar la línea de cal. En la zona de vestuarios, las tensiones se dispararon de nuevo. Hubo intercambio de reproches, empujones, un clima de crispación total hasta que los propios compañeros y miembros de los cuerpos técnicos intervinieron para separar y calmar a los implicados.

La noche que debía ser un examen deportivo para Lyon acabó convertida en un espejo incómodo: eliminación, fractura con la grada y un final marcado más por la bronca que por el fútbol.