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La caída de Sage: un equipo sin energía tras los cambios

La apuesta de Sage se volvió en su contra. Lo que debía ser un impulso fresco desde el banquillo terminó hundiendo aún más a su equipo, que se desplomó en la segunda parte hasta encajar una dura goleada.

El técnico movió ficha tras el descanso con la entrada de Dwight McNeil, Zavier Gozo y Evann Guessand, buscando piernas nuevas y algo de chispa. Encontró justo lo contrario. El nivel de juego cayó en picado y el partido se le escapó sin remedio.

Ante las cámaras de Sky Sports, Sage no escondió su enfado ni con los suyos ni consigo mismo.

“Creo que fuimos capaces de jugar 60 minutos, nos mantuvimos en el partido. Cuando hice los cambios, la energía del equipo bajó. Estoy un poco enfadado con eso”, admitió, visiblemente molesto.

No señaló a nadie en particular, pero tampoco se libró él:

“Con ambos, con mi equipo y conmigo. Estamos juntos. Estoy con mi equipo en cada momento. Tuvimos muchas ocasiones, es difícil tener esperanza contra este tipo de equipo sin marcar. Cuando cambias jugadores, necesitas más energía, y no la encontré”.

El castigo fue contundente. Solo es la segunda vez que un conjunto dirigido por Sage encaja cuatro goles en un partido de liga, después del 4-1 que sufrió con Lyon ante PSG en abril de 2024. La estadística duele, pero para el técnico el problema va más allá del marcador.

Sage apuntó a los déficits físicos y a una pretemporada alterada, que ha dejado al equipo corto de ritmo y fondo:

“Sabemos que estamos en un proceso, sabemos que tenemos que trabajar. No tenemos que aceptar este tipo de situación, merecimos un mejor resultado. Dos situaciones negativas al final. Llegamos tarde a nuestras pretemporadas. Creo que en este momento necesitamos sustituciones. No puedes reemplazar la fatiga con baja energía”.

El mensaje es claro: las piernas no aguantan, pero las soluciones que llegan desde el banquillo tampoco están respondiendo.

Mercado, urgencias y un derbi clave

El club entra ahora en días decisivos. La plantilla pide refuerzos y el reloj del mercado aprieta. Antes del cierre de la ventana el martes, la dirección deportiva y Sage necesitan reaccionar si quieren elevar el nivel de competencia interna y evitar que el desgaste físico vuelva a pasar factura.

Mientras tanto, el calendario no espera. Sage buscará sus primeros puntos de la campaña en un escenario siempre exigente: un derbi londinense ante Fulham el 5 de septiembre, en Craven Cottage. No es solo un partido de liga más; es una cita que puede marcar el tono del vestuario antes del parón internacional.

Salir de allí con un resultado positivo no se presenta como una opción agradable, sino como una obligación. Porque, si la energía ya falla en septiembre, ¿cómo llegará este equipo a la recta final de la temporada?