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La bandera del submarino que FIFA no aprueba en el Mundial

La bandera del submarino que FIFA no quiere ver en el Mundial

Un grupo de aficionados ingleses se ha topado con la burocracia más inesperada del Mundial: su bandera ha sido vetada… por llevar un submarino.

Los hinchas, seguidores de Barrow, prepararon una bandera de San Jorge personalizada para animar a Inglaterra. En el centro, el escudo del club. Al lado, la silueta de un submarino, símbolo inseparable de la localidad de Cumbria, con una larga tradición vinculada a la construcción naval y a este tipo de buques.

Nada que no se vea en cualquier grada: identidad local, orgullo de pueblo, un toque de creatividad. Hasta que apareció el reglamento.

El reglamento choca con la cultura de grada

Para poder exhibir una bandera en los estadios del Mundial, los aficionados deben enviar una solicitud previa y recibir la aprobación de FIFA. El grupo de Barrow cumplió el trámite. La respuesta los dejó helados.

Según el organismo, la bandera incumple la normativa porque incluye “imágenes de armas o militares (submarino)”. Ese tipo de símbolos, recalca FIFA en su comunicación, “no están permitidos bajo la política de FIFA”.

La decisión cayó como un jarro de agua fría. John Little, uno de los aficionados implicados, no escondió su sorpresa. Considera que el criterio es excesivo y que se está metiendo en el mismo saco a un icono local y a un arma. Lo resume con ironía: no es precisamente un objeto que se pueda comprar en cualquier supermercado.

Little insiste en que entiende el veto a imágenes de pistolas, cuchillos u otros elementos explícitamente violentos. Lo que no alcanza a comprender es que un simple submarino estilizado, integrado en una bandera de animación, reciba el mismo tratamiento.

En las redes y entre otros aficionados, la historia ha corrido rápido. El comentario que más se repite es uno: la situación roza lo ridículo.

FIFA ofrece una salida… con tijeras

El organismo no ha cerrado del todo la puerta. En la respuesta remitida al grupo, FIFA plantea una alternativa: si los aficionados cubren la imagen del submarino y vuelven a enviar la solicitud, la bandera podría ser aprobada.

Little y sus compañeros ya han asumido que tendrán que recurrir a una solución de emergencia: tapar el símbolo que mejor define a su ciudad para poder entrar con la bandera al estadio.

Mientras tanto, el viaje sigue su curso. Little tiene previsto desplazarse a Boston para el partido de Inglaterra contra Ghana el martes. Lo hará con una bandera intervenida a última hora, a la espera de que FIFA dé el visto bueno definitivo.

Queda una pregunta flotando en el aire: ¿hasta qué punto la seguridad y la imagen corporativa del torneo deben borrar los matices, las historias y los símbolos que dan color a una grada de Mundial?