Análisis de la temporada del Borussia Dortmund 2024/25
En una temporada de vaivenes para el Borussia Dortmund, Gregor Kobel fue la constante. El suizo disputó 47 partidos oficiales, encajó 57 goles, firmó 18 porterías a cero y acumuló más minutos que cualquier otro jugador de la plantilla. No fue solo presencia: fue impacto. Una y otra vez sostuvo al equipo con paradas de reflejos imposibles y fue el héroe en la tanda de penaltis en la eliminatoria copera en Frankfurt. Solo una mancha en su hoja de servicio: un pase innecesario ante Freiburg que desembocó en la roja de Jobe Bellingham. Detalle aislado en un curso de notable alto. Nota: 2.
Schlotterbeck, entre el regreso y la duda
Nico Schlotterbeck volvió en septiembre tras meses lesionado y arrancó con buena pinta. Rápido, agresivo, mandón. Después, el nivel se diluyó. Su rendimiento osciló y acabó implicado directamente en varios goles encajados. La incertidumbre sobre su futuro no ayudó: se notó en su concentración. Aun así, su temporada no fue un desastre. Correcta, sin más, lejos de lo que puede ofrecer. Sus cinco goles –mejor registro de su carrera– maquillan parte del balance. Nota: 3.
Partidos: 37, minutos: 3.290, goles: 5, asistencias: 2.
El noruego sin gol… pero con 18 asistencias
El atacante noruego vivió una campaña extraña: no marcó un solo gol en 42 encuentros, pero repartió 18 asistencias. Quince de ellas en Bundesliga, solo por detrás de Michael Olise (22) y Luiz Diaz (17) en la competición. Su energía, su trabajo sin balón y su espíritu de lucha siguieron siendo de élite. En Europa, en cambio, afloraron sus limitaciones con más claridad. Aun así, su peso creativo fue indiscutible. Nota: 2,5.
Partidos: 42, minutos: 3.067, goles: 0, asistencias: 18.
El sueco incansable, pero demasiado discreto
El sueco fue casi omnipresente en la primera mitad del curso y terminó con el tercer mayor número de minutos de la plantilla: 45 partidos y 3.462 minutos. Corre, ocupa bien los espacios, entiende el plan táctico. Le falta otra cosa: colmillo. Suele ser demasiado tímido con balón, aporta poco en campo rival y su 2026 dejó un sabor agridulce, pese a sus 4 goles y 2 asistencias. Tiene margen, pero debe dar un paso al frente. Nota: 4.
Anton, el nuevo jefe de la zaga
Llegó sin tanto ruido y acabó como pilar. Waldemar Anton fue el segundo jugador con más minutos (44 partidos, 3.927 minutos) y encadenó actuaciones casi impecables. No fue Schlotterbeck quien sostuvo la defensa, fue él. Duro en el duelo, siempre atento, metiendo la pierna donde quema. Tres goles completan una temporada muy sólida para el ex de Stuttgart. Justo lo que el club esperaba cuando apostó por él. Nota: 2.
Anselmino, impacto fugaz
Préstamo desde Chelsea, poca continuidad, mucho ruido en poco tiempo. Anselmino debutó con brillo, se lesionó, desapareció varias semanas y, cuando volvió, jugó como si llevara años en el equipo: agresivo en el robo, inteligente en la lectura y muy sereno con el balón. Con solo 20 años, dejó la sensación de que podía convertirse en algo grande en Dortmund. No hubo tiempo: Chelsea activó la cláusula de recompra en invierno y se lo llevó. En 10 partidos sumó 585 minutos, 1 gol y 1 asistencia. Nota: 2,5.
Bensebaini, asentado y productivo
Tras un inicio de adaptación, Ramy Bensebaini encontró su sitio. El argelino firmó una temporada sólida, confirmando su fama de uno de los más técnicos del vestuario y puliendo su faceta defensiva. En la salida de balón fue fiable y, sin ser un atacante puro, acabó como el jugador con más goles del equipo por detrás del cuarteto Guirassy, Brandt, Beier y Adeyemi: 7 tantos y 3 asistencias en 32 partidos (2.396 minutos). Un curso serio. Nota: 2,5.
Reggiani, el aprendiz aplicado
El joven italiano entró en escena por las lesiones ajenas y no se arrugó. Se asentó rápido, marcó en su cuarto partido de Bundesliga y se ganó su primer contrato profesional. Actuando en el costado derecho de la línea de tres centrales, optó por la prudencia. Lógico a su edad. En ocasiones necesitó la guía constante de Anton, pero cumplió. 9 partidos, 603 minutos, 1 gol. Nota: 3,5.
Can, capitán entre lesiones
El inicio de curso dejó fuera a Emre Can durante meses, igual que a Schlotterbeck. Cuando volvió, su rendimiento fue una montaña rusa. Nunca llegó a encadenar una racha de partidos al máximo nivel y terminó la temporada antes de tiempo por una rotura de ligamento cruzado. 16 partidos, 980 minutos, 3 goles. Para un capitán, un año muy por debajo de lo deseado. Nota: 3,5.
Couto, progreso… y frenazo
El que el año pasado fue señalado dio un paso al frente en la primera mitad de la campaña. Él mismo aseguró haber pasado de las palabras a los hechos. Se le vio más concentrado, con menos errores groseros y más compromiso, aunque el duelo defensivo sigue sin ser su fuerte. Tras el parón invernal, el escenario cambió. Ryerson le arrebató el puesto y Couto volvió al banquillo. Con un traspaso de 25 millones sobre la espalda, el balance vuelve a quedarse corto, pese a sus 3 goles y 3 asistencias en 27 partidos (1.501 minutos). Nota: 4,5.
El central caído en desgracia
Otro de los jóvenes de la casa aprovechó las ausencias de Schlotterbeck y Can al inicio de curso para debutar en Copa en Essen, donde cumplió con nota. Cinco días más tarde, estreno en Bundesliga… y pesadilla: penalti en contra en los minutos finales y expulsión. A partir de ahí, perdió sitio, Reggiani le adelantó en la rotación y terminó con el filial U23. 6 apariciones, 311 minutos, sin goles ni asistencias. Un aprendizaje duro, sin calificación.
Nmecha, el metrónomo
Felix Nmecha firmó su mejor temporada con el Dortmund. Por fin. Regular, influyente, con personalidad para mandar en el centro del campo. Su capacidad para acelerar el juego, proteger el balón y encontrar líneas de pase dio estructura al equipo. Cuando se lesionó, se notó su ausencia. 42 apariciones, 3.137 minutos, 5 goles y 3 asistencias para un mediocentro que se ha ganado un rol central. Nota: 2.
Bellingham, del Championship al foco alemán
El salto desde la segunda categoría inglesa se le hizo notar al principio. Jobe Bellingham jugó con freno de mano, conservador y algo desajustado en defensa. Con el paso de las semanas, creció. Ganó peso, aseguró un sitio en el once y acabó saliendo de inicio en 29 de los 45 partidos que disputó. No vio puerta, como Ryerson, pero repartió 4 asistencias en 2.665 minutos. Un primer año con altibajos y una clara curva de aprendizaje. Nota: 3,5.
Brandt, gol y adiós
Once goles y cuatro asistencias en 41 partidos, solo superado por Guirassy en producción ofensiva. Quince contribuciones directas partiendo desde la mediapunta y el costado, con solo 24 titularidades. Los números de Julian Brandt son difíciles de reemplazar. El club no le renovó y ahora deberá encontrar quién llene ese vacío. Aun así, en su séptima temporada volvió a faltar esa continuidad absoluta que se espera de un jugador de su talento. Algunos partidos quedaron por debajo de su nivel. Nota: 2,5.
Chukwuemeka, talento a cuentagotas
Mismo problema que Couto, mismo peaje del precio. Chukwuemeka dejó destellos, pero muy espaciados. Promedió apenas 32 minutos por encuentro, con solo diez titularidades. No fue hasta mediados de abril, en Hoffenheim, cuando completó los 90 minutos por primera vez en su carrera profesional. Su físico es el gran obstáculo: necesita construir resistencia y continuidad. 38 partidos, 1.225 minutos, 3 goles y 2 asistencias. Para su calidad, demasiado poco. Nota: 4,5.
Sabitzer, un peso pesado demasiado ligero
La pretemporada de Marcel Sabitzer fue floja. Encontró algo de ritmo en un tramo corto… y volvió a diluirse. A sus 32 años, su experiencia y su calidad exigen más influencia en el juego. Demasiadas veces desapareció, sin mandar ni con ni sin balón. 34 apariciones, 2.347 minutos, apenas 1 gol y 4 asistencias. Un curso decepcionante. Nota: 4,5.
El veterano asistente que se marchó a Brighton
Con 34 años, el veterano mediapunta aún tuvo tiempo para firmar 15 asistencias en la temporada 2024/25, segunda mejor cifra entre los jugadores de campo. Sin embargo, pasó gran parte de la primera vuelta como suplente. Solo fue titular en ocho ocasiones y no aprovechó del todo las oportunidades. El desencanto desembocó en su regreso a Brighton en el mercado de invierno. 16 apariciones, 732 minutos, 0 goles, 2 asistencias. Nota: 4,5.
Özcan, una salida silenciosa
Salih Özcan terminó contrato sin renovación y prácticamente sin protagonismo. Fuera de la lista de Champions, vio cómo un posible traspaso veraniego se caía por lesión. Kovac le prometió más minutos tras el parón invernal, pero el mediocentro apenas disputó 53. 12 apariciones, 74 minutos, sin goles ni asistencias. Se marchará libre, sin nota que evaluar.
Adeyemi, de la explosión al desplome
Karim Adeyemi firmó un gran primer tramo de temporada: nueve participaciones de gol antes del cambio de año y la sensación de estar listo para despegar definitivamente. Luego, el golpe. En 2026 su rendimiento se hundió. Solo seis titularidades, un mes lesionado y un final de curso gris, pese a acabar como tercer máximo goleador del equipo, empatado con Beier, con 10 tantos y 6 asistencias en 39 partidos (1.836 minutos). Con el Mundial en el horizonte y su talento fuera de duda, su bajón, aderezado con problemas disciplinarios dentro y fuera del campo, dejó una profunda decepción. Nota: 4.
Guirassy, menos demoledor, igual imprescindible
La comparación con el curso anterior es cruel: de 43 participaciones de gol en 45 partidos a 28 en 46. Serhou Guirassy bajó el listón, pero siguió siendo el faro ofensivo del Dortmund. Sus 22 goles duplican los del segundo máximo realizador, Brandt, y añadió 6 asistencias. El problema fue la sequía: solo un gol en 13 jornadas de Bundesliga en plena temporada. A eso se sumaron episodios incómodos: una bronca por un penalti en Turín, un desplante a Kovac al negarse a darle la mano y un lenguaje corporal discutible en varios momentos. Nota: 2,5.
Beier, la gran irrupción
En la segunda vuelta tuvo dueño: Maximilian Beier. Seis goles y siete asistencias, a menudo fuera de su posición ideal. Jugó como segundo punta, como mediapunta profundo y, últimamente, como volante izquierdo. En todas dejó huella. Con 44 partidos, 2.736 minutos, 10 goles y 10 asistencias, se ha ganado con argumentos un sitio en la prelista de la DFB para el Mundial. El reto ahora es sostener este nivel cuando las expectativas ya no sorprenden a nadie. Nota: 2,5.
El nuevo delantero que aún debe despegar
El último en llegar al frente de ataque aterrizó lesionado y siempre fue a remolque. Muchos minutos como revulsivo, pocas titularidades. Cuando saltó al campo, se vio energía, movilidad, voluntad de asociarse. Faltó lo esencial: el gol. Tardó mucho en estrenarse en Bundesliga y cerró el curso con solo 3 tantos y 7 asistencias en 39 partidos (1.181 minutos). Buen ojo para el pase, sí, pero necesita elevar sus cifras si quiere discutirle el puesto a Guirassy. Nota: 3,5.
Inacio, la promesa que ya asoma
“Inacio ve cosas que otros no ven ni con 30 años”, deslizó Kovac. No es una frase gratuita. El italiano de 18 años ha dejado claro, en apenas 7 apariciones y 383 minutos, que puede ser especial. Se mueve entre líneas, trabaja sin balón, aparece en zonas calientes. Ya marcó su primer gol y, con un poco más de precisión, podría llevar tres o cuatro. El club le ve como una pieza importante para la próxima temporada. Sin nota.
Los que casi no se vieron
Nueve jugadores formaron parte de convocatorias sin llegar a debutar: los porteros Alexander Meyer, Patrick Drewes y Silas Ostrzinski; los defensas Yannik Lührs, Danylo Krevsun y Elias Benkara; y los centrocampistas Julien Duranville, Giovanni Reyna y Mussa Kaba. Cole Campbell (16 minutos), Almugera Kabar (14) y Mathis Albert (2) apenas tuvieron tiempo para presentarse. En un Dortmund que busca dar el salto definitivo, la pregunta es clara: ¿quién de todos ellos estará listo para asumir responsabilidad cuando la próxima temporada vuelva a apretar?






