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Alexander-Arnold y Konaté: una sociedad que apunta al Bernabéu

Trent Alexander-Arnold no solo gana un viejo amigo en Madrid. Gana un cómplice. Todo indica que Ibrahima Konaté está a un paso de seguir sus pasos rumbo a la capital española este verano, libre tras acabar contrato con Liverpool, y las palabras del lateral inglés a lo largo de estos años explican mejor que nadie por qué.

El central francés aterrizó en Anfield en 2021 procedente de RB Leipzig por 36 millones de libras. Llegó como proyecto. Se marcha como campeón de Premier League, FA Cup y dos League Cups. Y, en el camino, construyó una relación muy estrecha con Alexander-Arnold, que abandonó Merseyside el verano pasado para vestirse de blanco por una cifra sorprendentemente baja, apenas 10 millones de libras, a pocas semanas de quedar libre.

La posible reunión en el vestuario de Real Madrid no nace de la nada. Está sostenida por años de admiración mutua.

“Wow. Sobresaliente”

La noche que mejor resume lo que Alexander-Arnold piensa de Konaté no fue una noche feliz para Liverpool. Final de la Champions League 2022, frente precisamente a Real Madrid. El conjunto de Jürgen Klopp cayó 1-0, pero el francés firmó una actuación imponente.

“Wow. Sobresaliente”, dijo Alexander-Arnold al día siguiente en los canales oficiales del club. “La actuación que hizo ayer, me quedo sin palabras. Las palabras no le hacen justicia”.

No era solo elogio de cortesía tras una final perdida. Era el reconocimiento de alguien que compartía línea defensiva y vestuario a diario. De alguien que veía de cerca cómo el joven central se consolidaba a base de potencia, velocidad y personalidad.

En aquel momento, el inglés ya hablaba de algo más que de un compañero.

“Hemos creado un vínculo y es un chico increíble. El potencial que tiene es ridículo. El cielo es el límite”, añadía entonces.

Un perfil moderno, bajo la sombra de Van Dijk

Doce meses antes de aquella final, recién llegado Konaté a Liverpool, Alexander-Arnold ya había dejado claro que el francés le impresionaba.

“Es un chico muy atlético, algo que ahora es más común en los centrales”, explicaba. “Son atletas increíbles, rápidos y fuertes, y él marca todas esas casillas. Sigue siendo joven. Pero tiene un potencial enorme”.

Había otro detalle clave: el aprendizaje diario junto a Virgil van Dijk.

“Creo que, obviamente, aprendiendo y jugando al lado de Virgil, es uno de esos jugadores de los que coges cosas al instante: su colocación y la forma en que manda en la defensa”.

Konaté encajaba en el molde del central moderno, pero con un plus: un entorno perfecto para crecer. Van Dijk como maestro. Anfield como escaparate. Y un lateral como Alexander-Arnold, que no solo le cubría la espalda en el campo, sino que le abría la puerta del vestuario y del grupo.

“Mi hermano”: la otra parte del vínculo

El cariño no iba en una sola dirección. Konaté también ha dejado claro en varias ocasiones lo que significa Alexander-Arnold para él.

Antes del Inglaterra–Francia de cuartos de final del Mundial 2022, el francés habló abiertamente de esa relación especial.

“Es una rivalidad que existe desde el principio de los tiempos”, dijo en rueda de prensa, refiriéndose al duelo entre ambas selecciones. “Trent Alexander-Arnold me mandó un mensaje diciendo: ‘Nos vemos el sábado, mi hermano’, porque soy muy cercano a él”.

Detrás de esa frase hay algo más que compañerismo. Hay la sensación de que, si el destino vuelve a cruzarlos en el mismo vestuario, ambos lo vivirán como un regreso natural, casi inevitable.

De la renovación fallida al salto a Madrid

Durante meses, Liverpool intentó atar a Konaté con un nuevo contrato. Hubo negociaciones, hubo optimismo. En abril, el propio central llegó a asegurar que estaba “cerca” de firmar un acuerdo para seguir en Anfield y dejó caer que su deseo era continuar.

Nada de eso se concretó.

Sin acuerdo, el club confirmó que se marcharía al finalizar su contrato, poniendo punto final a cinco años en los que levantó títulos, jugó finales europeas y se consolidó como uno de los centrales más cotizados de su generación.

Ahora, todo el ruido del mercado apunta en una misma dirección: Real Madrid. Para Liverpool, sería otro golpe duro. Primero fue Alexander-Arnold, que se marchó a los blancos por una cifra que muchos en Merseyside consideraron demasiado baja. Ahora, el riesgo es perder gratis a un central en plena madurez futbolística.

Para el club blanco, en cambio, el movimiento tendría un sabor muy distinto: reforzar la defensa con un jugador en plenitud y, de paso, reconstruir en el Bernabéu una sociedad que ya funcionó en Anfield.

La pregunta, en realidad, es otra: si Alexander-Arnold y Konaté vuelven a encontrarse en la misma banda, esta vez vestidos de blanco, ¿cuánto tiempo tardarán en convertir esa vieja química de Anfield en una nueva arma de Real Madrid?