Alemania cae ante Paraguay en penaltis y Wirtz es criticado
La historia dirá que Alemania cayó ante Paraguay en los penaltis, 4-3, en Boston. Pero el eco que deja esta eliminación va mucho más allá de una tanda desde los once metros. Es el primer fracaso alemán en una tanda de penaltis en un Mundial y el tercer batacazo consecutivo en unas finales. Y en el centro de la tormenta, un nombre propio: Florian Wirtz.
El mediapunta de Liverpool, fichaje de 116 millones, salió señalado tras un torneo gris y un partido en el que, pese a su asistencia, nunca terminó de mandar. El diagnóstico llegó con dureza desde Inglaterra. Alan Shearer, en el programa de Netflix The Rest is Football, no se anduvo con rodeos al analizar a la estrella del club de Anfield.
“Tienen calidad en nombres y sobre el papel, pero no cumplieron”, lanzó el histórico delantero. Y fue directo a Wirtz: “Ha tenido una temporada terrible en Liverpool, no ha rendido otra vez en este Mundial”. Una frase que pesa como una losa sobre un jugador al que se le presupone liderazgo y determinación en noches como la de Boston.
Un guion cruel para el cuatro veces campeón del mundo
El partido había empezado ya con aire de aviso. Paraguay, número 41 del ranking FIFA, no se dejó intimidar por el escudo rival y golpeó primero con Julio Enciso en la primera parte. Alemania, descolocada, necesitó de un destello técnico para respirar: un centro medido de Wirtz y un cabezazo de Kai Havertz, el hombre de las grandes citas, para igualar.
A partir de ahí, el guion parecía escrito para una remontada alemana. Jonathan Tah creyó firmar el papel de héroe al marcar en la recta final, pero el VAR intervino. Los árbitros de vídeo consideraron que el guardameta Orlando Gill había sido objeto de falta instantes antes del tanto y el gol fue anulado. Del éxtasis a la incredulidad en segundos.
La prórroga no cambió el paisaje: Alemania dominaba a ráfagas, Paraguay resistía, y el miedo a fallar se apoderaba de todos. El desenlace quedaba reservado a los penaltis, terreno históricamente seguro para los germanos. Ya no.
Una tanda que rompe un mito
Desde los doce pasos, el mito se desplomó. Havertz falló. Nick Woltemade, delantero de Newcastle, también vio cómo Gill adivinaba su lanzamiento. Paraguay tuvo dos oportunidades para sentenciar, pero Antonio Sanabria y Fabián Balbuena desperdiciaron ambas.
Parecía que Alemania iba a escapar una vez más. Un tercer salvavidas. Sin embargo, Tah, el mismo que había acariciado la gloria antes, envió su penalti por encima del larguero. José Canale no perdonó después. 4-3. Paraguay celebró una victoria histórica; Alemania, una caída que duele tanto por el resultado como por lo que simboliza.
El foco sobre Wirtz y la generación que no despega
El análisis posterior se cebó con las figuras llamadas a liderar este ciclo. Shearer no solo apuntó a Wirtz. “Miras a Leroy Sané, no ha tenido una gran temporada. Denis Undav tuvo que entrar para intentar darles algo de energía en el área. Así que está bien decir que tienen calidad, pero la calidad no estuvo ahí”, resumió.
Cuando Micah Richards le recordó el precio de Wirtz como prueba de su talento, Shearer cortó en seco: “¿Qué ha hecho esta temporada?”. Richards defendió al mediapunta, insistiendo en que es “un superestrella” cuyo mejor nivel aún no se ha visto, y amplió el foco hacia el resto del bloque alemán.
Los nombres, desde luego, imponen. Havertz, goleador en finales de Champions en 2021 y 2026 y reciente campeón de la Premier League. Tah, fichado por Bayern Munich. Antonio Rüdiger, un fijo fiable en Madrid. El joven Nathaniel Brown, irrumpiendo con fuerza. “No podemos decir que esta selección alemana no tenga calidad”, remató Richards. El problema no son los currículos, sino lo que se vio sobre el césped cuando el margen de error desapareció.
Nagelsmann se aferra al cargo
El golpe coloca a Julian Nagelsmann en el centro del debate. El seleccionador, sin embargo, salió a la sala de prensa con un mensaje desafiante. No piensa dimitir.
“Cuando sales del Mundial después de jugar contra Paraguay es muy amargo. Duele mucho”, admitió. “Es la tercera eliminación seguida, ya no formamos parte de los equipos de primera clase”. Una frase dura, casi una confesión pública de pérdida de estatus.
Nagelsmann sabe que el viento sopla en contra. “Si hoy hacemos una encuesta en Alemania, la gente no va a hablar de mí de forma positiva, obviamente. No creo que todos estén de acuerdo con que siga. Pero no voy a dar un paso atrás solo porque estemos eliminados. Si la DFB quiere que continúe, voy a continuar. Sé cómo funciona esta industria y mucha gente ahora quiere que me vaya”.
El técnico, eso sí, se detuvo para elogiar a la grada: “Esperaba una reacción totalmente diferente, pero fue increíble la manera en la que nos apoyaron incluso después de la derrota”.
Las viejas glorias piden un cambio
Las palabras del entrenador chocan frontalmente con la lectura de dos exinternacionales alemanes. Thomas Hitzlsperger, en BBC One, fue contundente: “Es difícil explicar cómo Alemania llegó a este torneo con tantos problemas. Es inaceptable. No pinta bien para Nagelsmann. En los últimos meses no ha manejado bien las situaciones. Con el formato ampliado del Mundial, salir tan pronto es durísimo para cualquier gran nación”.
Arne Friedrich, en BBC Radio 5 Live, fue aún más claro con el futuro del seleccionador: “Si miras todo el torneo, la forma en que jugamos, es una derrota merecida. Nagelsmann tiene que afrontar las consecuencias. Es muy decepcionante, pero eso es el deporte. Yo diría definitivamente que el viaje continúa sin Nagelsmann”.
El contraste es brutal: hace apenas unos días, Alemania arrasaba 7-1 a Curazao y parecía lanzada. Después ganó 2-1 a Costa de Marfil, cayó 2-1 ante Ecuador y ahora se despide en octavos ante Paraguay. Tres Mundiales seguidos sin alcanzar los octavos de final. Un gigante que ya no asusta.
La pregunta ya no es solo qué le pasa a Alemania. La verdadera cuestión, tras otra noche de derrumbe y dardos cruzados, es cuánto tiempo puede permitirse seguir siendo un equipo “de nombres” y no de certezas.





