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Yang Hyun-jun brilla en Celtic con un gol decisivo

Yang Hyun-jun dejó su firma en Paisley con un golpe que pesó mucho más que un simple 2-1 en el marcador. En el Marbill Coaches Stadium, con el partido en el filo y el Celtic obligado a responder, el surcoreano apareció en el minuto 68 para decidir el duelo ante St Mirren y, de paso, subrayar su estatus como uno de los hombres del momento en el equipo de Martin O’Neill.

El gol llegó tras una acción que resumió el nuevo Celtic por bandas: Camilo Duran, igual de inspirado toda la tarde, fabricó una asistencia magnífica y Yang no perdonó. Control, determinación y disparo certero. 2-1. Partido encarrilado. Y una sensación clara: el jugador que hace un año parecía prescindible se ha convertido en pieza clave.

El regalo antes de marcharse

Para Yang, fue algo más que un tanto decisivo. Fue un auténtico regalo de despedida, al menos temporal. El atacante viajará ahora con la selección de Corea del Sur para disputar los Asian Games y dejará un vacío evidente en el once de O’Neill.

Su ausencia no será menor. Se perderá la visita a Perth para enfrentar a St Johnstone el miércoles, el doble duelo de alto voltaje contra Rangers y, además, el estreno en la Europa League frente a Ferencvaros. En un Celtic que empieza a encontrar automatismos y socios claros en ataque, perder a un futbolista en este estado de forma es un golpe directo a los planes del técnico irlandés.

El contraste con la situación de hace un año es llamativo. Entonces, buena parte de la afición no habría levantado demasiado la voz si el internacional surcoreano hubiera salido del once. Hoy, cada minuto que no esté sobre el césped se siente como una oportunidad perdida.

Dueño de la banda… y del área

Yang, de 24 años, se ha asentado con naturalidad en el costado izquierdo. Ahí parece sentirse liberado, con espacio para encarar, asociarse y aparecer por dentro. Que Haissem Hassan se muestre igual de cómodo por la derecha refuerza la estructura del equipo por las bandas, aunque al egipcio todavía le falte traducir su trabajo en cifras concretas. Ese último paso llegará; su juego apunta en esa dirección.

Lo de Yang ya es una realidad. No solo desborda y genera superioridades en el uno contra uno. También define. Su gol ante St Mirren fue el segundo consecutivo, después de haber marcado contra Aberdeen en Celtic Park la noche del miércoles anterior. Dos partidos, dos dianas. Y la sensación de que ha encontrado el punto exacto entre espectáculo y eficacia.

Es precisamente esa mezcla la que el Celtic echará de menos en los próximos compromisos. Ni St Johnstone, ni los dos clásicos de Glasgow, ni Ferencvaros en el arranque europeo verán de cerca al surcoreano. Y el equipo lo notará, porque ya no se trata solo de un extremo habilidoso: es un futbolista que decide partidos.

La mano de O’Neill y una carrera relanzada

El crecimiento de Yang bajo la tutela de Martin O’Neill es evidente. El veterano técnico ha pulido su toma de decisiones, le ha dado confianza y lo ha instalado como titular sin discusión. El resultado está a la vista: un jugador transformado, con impacto real en los partidos importantes.

Lo llamativo es que, hace apenas un año, el club estuvo a punto de venderlo a Birmingham City por apenas 3 millones de libras. Una operación que no se concretó por los fallos graves en la ventana de fichajes del verano de 2025, un episodio que todavía escuece en los despachos de Celtic Park. Ese giro del destino ha terminado beneficiando al club: en lugar de perder a un activo infravalorado, lo ha visto convertirse en uno de los hombres más determinantes de la plantilla.

Yang ha tenido que pelear por cada minuto. No se ha limitado a aprovechar una oportunidad aislada; ha encadenado actuaciones sólidas, ha sumado goles y ha obligado a que se hable de él como un titular indiscutible. Ahora, su ausencia se percibe como un problema serio. Esa es la mejor prueba de su evolución.

De casi descarte a posible venta millonaria

Resulta difícil encontrar en los últimos años un jugador del Celtic que haya dado un salto de nivel tan grande en tan poco tiempo. De casi salir por la puerta de atrás a ser considerado, sin exagerar, un potencial traspaso de más de 25 millones de libras si mantiene esta progresión hasta el próximo verano.

Si sigue creciendo al ritmo actual bajo la dirección de O’Neill, no faltarán clubes interesados en la próxima ventana de fichajes. La banda izquierda del Celtic se ha convertido en su escaparate ideal: goles, asistencias, trabajo sin balón y una confianza que se nota en cada control.

Mientras tanto, el Celtic afronta un tramo exigente del calendario sin uno de sus hombres más en forma. La liga aprieta, la Europa League exige arrancar fuerte y el doble duelo contra Rangers siempre marca estados de ánimo y tendencias de temporada.

El mensaje, sin embargo, es claro: hay que disfrutar de Yang Hyun-jun mientras siga vestido de verde y blanco. Porque noches como la de Paisley, con un 2-1 nacido de su bota izquierda y el rugido de celebración junto a Liam Scales, empiezan a tener un aire de adelanto de algo mayor. Y la gran incógnita ya no es si rendirá, sino hasta dónde puede llegar este nuevo líder silencioso del ataque del Celtic.